España, 26-09-2016

Los desatinos de un viaje

Mi Columna
eugenio-pordomingoEugenio  Pordomingo (16/11/2006)
Los nervios de José Luís Rodríguez Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, Manuel Marín, Mariano Rajoy  y Alberto Aza deben estar a flor de piel. La visita del dictador Teodoro Obiang Nguema les está acarreando algún que otro problema. Pero, la verdad es que están curtidos en la labor de dar abrazos y palmaditas en la espalda a dictadores y gente de esta ralea. Eso va en el sueldo y en la prebenda, que son muchas.

A Zapatero, Marín, Rajoy, Aza y Moratinos, por no hacer la lista más extensa y elevada, les da lo mismo. Ellos no han sufrido en sus carnes la tortura, la prisión, la vejación, la humillación, ni tienen familiares, amigos o compañeros de partido político asesinados o mutilados.

Tampoco Zapatero, Marín, Rajoy, Aza y Moratinos han sido expoliados en la ex colonia; ninguno de ellos ha tenido que ver como sus reclamaciones ante la “Administración” de Teodoro Obiang sólo valían para que el dictador se limpiara,  literalmente, el culo con ellas. Aunque lo peor era que en España hacían lo mismo. Eso sí, aquí con más delicadeza y formulismos: sellos de registro, fotocopia, contestación certificada de “recibido”, etc. Pero el final es el mismo, aunque con vaselina, que parece que hace el dolor más llevadero, más pasadero.

Obiang ha venido a España a rematar la pieza cazada. A regodearse de los españoles y de la oposición. Y, posiblemente, a ultimar algunos negocios. Y lo hace sin alevosía ni nocturnidad. Conoce el terreno que pisa. De hecho muchos diplomáticos españoles son sus amigos. Incluso alguno han andado en negocios con él y le han chivoteado andanzas de opositores, con gravísimas consecuencias para estos últimos.

A Obiang  que no le “toquen los pelendengues”, que puede tirar de la manta. Obiang Nguema no es como Rafael Vera, ex Secretario de Estado de Seguridad, condenado por “quedarse” con dinero de los “fondos reservados”, que en una ocasión dijo que él “no iba a tirar de la manta que le había dado calor”. Obiang sí; Obiang puede tirar de manta, sábana y colcha. Nunca se ha recatado en prodigar a los cuatro vientos que buena parte de los dineros de la Cooperación española se quedan aquí, en España. Es más, públicamente ha pedido que el Tribunal de Cuentas actúe, que lo investigue todo.

Pero, en España nadie le ha escuchado. Aquí,  parece que la otitis afecta a la función de la “Trompa de Eustaquio”. En consecuencia la sordera se vuelve crónica y se globaliza. Ni la Fiscalía, ni el Tribunal de Cuentas, ni el Congreso de los Diputados, ni el Senado, ni los partidos políticos, han oído nada. Es una tormenta pasajera, ya se la llevará el viento…

A Obiang Nguema le permiten todo. Y nadie se crea que es debido a que nada en el petróleo. ¡Que va! Antes no lo tenía y su proceder era el mismo. En el Palacio de La Moncloa siendo Felipe González presidente del Gobierno, los “gorilas” de Obiang Nguema (guineanos y marroquíes) se empecinaron en entrar pistola y metralleta en  mano hasta los mismos salones donde se reunía el dictador con González. Los buenos oficios de Julio Feo, entonces Jefe de Gabinete del Presidente del Gobierno español lograron calamar la situación. En otra ocasión, estando el Presidente Leopoldo Calvo Sotelo de visita oficial en Guinea Ecuatorial, éste salió por la noche, acompañado de personal de su séquito, a pasear por la bahía de Malabo, cuando miembros de la Seguridad de Obiang les obligaron a punta de fusil a retornar a sus aposentos. Calvo Sotelo, con algo más de sentido del Estado, que los de ahora, adelantó su regreso a España…

En este viaje ha habido muchos desatinos. Por ejemplo. Ya que el PSOE y el PP apoyan a la dictadura, se diga lo que se diga, y menosprecian a los opositores, a qué viene eso de impedir que firme en el libro de Oro del Congreso de los Diputados. Donde, por cierto, el único partido que se opuso a ello era, lógicamente, el PSOE.

Después, en su visita al “bosque de los ausentes”, resulta que el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, no acude a la visita programada y en su lugar manda a la concejala de Medio Ambiente, de la cual seguro que nadie recuerda ni su nombre.

Y ahora la manipulación del gobierno y del PSOE. Los telediarios adictos abrieron con la escena de la entrevista entre Mariano Rajoy y Teodoro Obiang. Sin embargo, Zapatero, lo hizo en horas poco televisivas; además, cuando las cámaras enchufaron, tuvo cuidado en mantener cierta distancia física y ocultar su sempiterna sonrisa de “alianza de civilizaciones”.

Si mal lo ha hecho el Gobierno, mal, muy mal, que Rajoy acepte entrevistarse con Obiang. Por supuesto, que el Gobierno se lo ha pedido y así lo ha reconocido el propio Miguel Ángel Moratinos, desmintiendo al portavoz de La Moncloa. Las disculpas del PP no valen. No se puede decir que se vio obligado a esa entrevista por sentido de Estado. ¿Acaso no le pidieron eso mismo cuando llego Evo Morales? Entonces, recordemos, Mariano Rajoy se negó en redondo.

Una cuestión me llama poderosamente la atención. ¿Por qué ahora, de repente, aunque sea con motivo de este desatinado viaje, los medios de comunicación están compitiendo en atacar a Obiang? Y, sobre todo, casi nadie se ha ocupado de denunciar la estrategia que PSOE y PP están llevando a cabo a través de la creación de partidos ficticios, sin base, con apariencia democrática, para sostener, apoyar y dar continuidad al régimen de Teodoro Obiang Nguema.

He echado en falta, seguro que Obiang también, la presencia en el aeropuerto, para recibirle, de sus íntimos amigos, Manuel Fernández Alabart, José Ramón Gil Casares, José Luís Graullera, Luís Yañez, Francisco Roig, Magdalena Rodríguez Ladreda, José Luís Santamaría y José Luís Martín Yagüe, entre otros; sin olvidar al senador Juan José Laborda -tan crítico cuando gobernaba el PP-, y a los “observadores nacionales”, entre ellos Javier Morillas.

Del dinero que va de acá para allá no se ha hablado nada en este trasiego de intereses. Y tampoco de la oposición guineana. Y menos aún de los contratos petrolíferos y de gas.

Ahora, a esperar la reacción de Obiang, que tiene que tener un cabreo mayúsculo…Y de la cena con SM, mejor no hablar…


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826