España, 26-09-2016

El salario de los Señores Diputados

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (24/9/2007)
Parece como si les importara un bledo el descrédito que, en general,  tiene la clase política; ni el momento en que lo hacen, de clara recesión económica. Pero, el caso es que sus Señorías, los diputados de nuestro querido Congreso de los Diputados, se han “autosubido el sueldo”. Además de esta subida, han aprovechado y, de nuevo, se han “autoimpuesto” una serie de “beneficios especiales” que, a nuestro parecer, son vergonzosos. Así de claro, vergonzosos.

La semana pasada, la Mesa del Congreso de los Diputados aprobó, con la abstención del Parido Popular, los presupuestos del Congreso de los Diputados para el año 2008. Lo de la “abstención” del PP no lo entiendo. O están a favor o en contra. Hombre, me imagino que quieren disfrutar de la “subidita”, pero piensan que así lavan la cara. Y eso es un error.

El gasto total de lo aprobado asciende, salvo ampliaciones, modificaciones o vayan ustedes a saber, a 98,4 millones de euros. Un 6,11 por ciento más que el año anterior. Al parecer, pues en esto de las leyes no hay quien se aclare, y menos cuando se entremezclan los asuntos económicos,   la subida del “sueldo base” de los diputados se fija en un 3,5 por ciento.

Pero, si ya la nueva subida es importante -comparada con el resto de los ciudadanos-, nada que ver con una “partida” destinada a atender la  “indemnización por cese”  de aquellos diputados que, habiendo estado al menos dos años en el Congreso, dejen de serlo en la próxima legislatura.

Asimismo, por segundo año, se contempla una partida para el “plan de pensiones”, que fue aprobado ya en 2006. Este “plan” va dirigido a ex diputados con más de siete años de ejercicio en la profesión. La cuantía de esta partida se cifra en 1,5 millones de euros.

Y en época de crisis, más gasto. El apartado de “Gastos Corrientes en bienes y servicios” crece un 14,6%, alcanzando los 43,2 millones. La mayor partida de este apartado afecta a “reparaciones, mantenimiento y conservación”, con un 44,16 por ciento.

Mientras a los demás nos obligan a apretarnos el cinturón, los diputados,  ¿representantes del pueblo?, eligen el “bando” de las grandes empresas y la banca. O sea, aumento de beneficios. Ellos, todos ellos, se hacen un agujero más en el cinturón, pero no para estrechar su presión, sino todo lo contrario.

Parece ser, que el sueldo base de un diputado es de 3.020,79 euros al mes, a los que hay que añadir los “complementos mensuales por razón de cargo”, que es el bocado más sustancioso. Por ejemplo, “complemento” es ser Presidente o Vicepresidente de una Comisión, Portavoz, o cualquier otro cargo… Además, hay una prima en concepto de “indemnización” de 1.762,18 euros mensuales para los que viven fuera de Madrid y 841,12 para los que residan en la capital. Sin olvidar el transporte (que se reembolsa en su totalidad). No sabemos si en ese apartado entran los taxi, bono-bus, coche oficial, u otras modalidades. Todo eso aparte de las ya famosas dietas, almuerzos, etc.

A partir de ahora se abre la veda. Cualquier español, por ejemplo, que se presente a unas oposiciones y no las apruebe por falta de “enchufe”, por no pertenecer a un sindicato o partido político, o porque no ha hincado los codos lo suficiente, pues ya sabe, ¡que se acoja a una “indemnización especial” por no haber sido “elegido”!.

Ese es el chollo que ha aprobado la Mesa del Congreso de los Diputados para sus Señorías. O sea, que el diputado que no salga elegido en las generales de marzo de 2008, ya sabe: durante un tiempo nada despreciable, tiene asegurados los garbanzos…

Un fantasma recorre España, el fantasma de la sumisión, el acatamiento, la pleitesía, el conformismo,  el siseñor


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826