España, 18-12-2017

Las “trampas” de Obiang Nguema y sus socios-colaboradores se van descubriendo…

Abaha (10/1/2008)
En nuestra última comparecencia comentamos el caso de Alejandro Bama Seten, por entonces Tercer Secretario de la Embajada de Guinea Ecuatorial en París, y que fue “enterrado en vida en una putrefacta cárcel en Tailandia”, cumpliendo una condena de 40 años por “tráfico de estupefacientes”. Pues bien, en nuestro poder tenemos una carta de Alejandro Bama Seten dirigida a un opositor guineano en el año 2001, en la que le manifiesta su desespera¬ción: “Pues hermano, te voy a contar mi historia por la cual estoy en la cárcel tailandesa. Bien, un día vino un señor nigeriano, conocido del embajador Pedro Mba Mecha (entonces embajador de Guinea Ecuatorial en París), como sabrás es de Mongomo. Eso ocurrió en el mes de agosto en 1994, y yo recién nombrado como Tercer Secretario de la Embajada nuestra en París, en la capital francesa. Y éste, me pidió a mi (sic), como empleado de la embajada que le acompañase a este señor a Tailandia, pues tenía algunos asuntos comerciales. Los dos me aseguraron (se refiere al Embajador y al súbdito nigeriano) que no había peligro alguno. Claro que yo no sospeché nada, sobre el asunto de drogas, pues nunca he tenido relación con ellas. Yo acepté venir, ya que era un trabajador del Gobierno de Obiang”.

El engaño estaba bien preparado. Bama Seten continua: “Llegamos a Tailandia, el 24 de septiembre de 1994. Al finali¬zar los asuntos que el señor nigeriano tenía, debíamos regre¬sar a París, pero éste me dijo que no quería viajar conmigo, me dijo que él se quedaba para otros asuntos; me pagó el taxi que me debía llevar al aeropuerto y me entregó un bolso con bastantes cosas. Al llegar al aeropuerto de Bangkok me detuvo la policía y al registrar el bolso encontraron drogas, la cantidad de 3 kilos, yo quedé detenido. Era el día 26 de septiembre de 1994, y que hasta la fecha Obiang no ha podido ayudarme, y hasta la fecha voy a cumplir 7 años, él vivió toda la verdad de este crimen.”

El personaje nigeriano que según Bama Seten le tendió la trampa “es uno de los consejeros de Obiang. Y muy señor (sic). Él llevaba un pasaporte diplomático guineano. Dado por el ex ministro Miguel Oyono”.

Las condiciones en las que se encuentra –o encontraba- Bama Seten en la cárcel no son nada difíciles de imaginar. Él las relata así: “Mi querido hermano, la pura verdad es que aquí estoy pasando hambre. La comida que dan a los presos es difícil tragarla por comerla (sic). Tengo dolores de estómago y me hacen falta antibióti¬cos, vitaminas, etc. Aquí y gracias por los amigos puedo comer algo bueno y también Jorge (se refiere a Jorge Rogado, un español que cumplía condena desde hace ocho años por transportar una pequeña cantidad de droga) cuando tiene algo de comer me lo envía.”

El abandono por parte del Gobierno de Guinea Ecuatorial era evidente: “Mi querido hermano, todo lo que te he escrito es toda la verdad, Dios es testigo de ello. Soy inocente y nunca llegué a tocar la droga. Al ser juzgado mi condena fue de cadena perpetua. Pero después de una amnistía que el Rey me concedió se me ha reducido a 40 años. Soy un hombre creyente y tengo fe en qué Cristo Jesús está conmigo (…) Mi Gobierno, así como el embajador, quien me envió aquí, saben toda la verdad y no han hecho nada por ayudarme (…) el Gobierno de Obiang no nos ha ayudado en nada. Lo que quieren es acostarse con mi mujer. Y yo muriéndome de hambre aquí en la cárcel.”

Hubo más casos de este tipo de trampas. Uno de ellos fue el de Antonio Ebang Mbele Abang -hoy en los brazos del sistema-régimen-, que se vio envuelto en la trampa que le tendieron Lucas Nguema Esono, conocido por “luqi¬to”, ex ministro de Información, Santiago Nsobe¬ya, ex embajador en España y ex ministro de Asuntos Exte¬riores, y Marcos Biko Evoro, ex cónsul de Guinea Ecuatorial en Las Palmas (España). El montaje que se empleó en este caso, que ya había dado excelentes resultados con otras personas, fue similar.

A Ebang Mbele le “organiza¬ron” un viaje a Buenos Aires, con motivo de una conferencia internacio¬nal. Al regreso, le entregaron una maleta, con contenido similar al de otros “engañados”. Resulta¬do: detención en el aeropuerto de Ezeiza, prisión y larga condena… En este affaire participó, además, un español, socio en una empresa maderera que opera en Bata. Este y otros escabrosos asuntos aparecen en un libro que sobre Guinea ha finalizado un español.

Todos esos “engañados” tienen un común denominador: todos conocen los tejemanejes de Teodoro Obiang Nguema. Por ejemplo, Bama Seten ha sido testigo de las idas y venidas de supuestos hombres de negocios, especialmente libane¬ses, aunque algún que otro español se dejaba caer por allí, en un piso en la rue Phesanderies y un chalé en Ville D´Avrai en París, que por aquellos días era propiedad de Obiang.

Antonio Ebang Mbele era entonces Vicepresidente 2º de la Asamblea d la República de Guinea Ecuatorial, pero se fue apartando del sistema-régimen y se le empezó a considerar un opositor. Con otros guineanos fundó ADP (Alianza Democráti¬ca para el Progreso). Eso sólo era ya un motivo…

Sobre la carta del DECAM a Obiang Nguema y sobre el profundo malestar que pesa sobre algunos guineanos “destacados” en la selva ecuatorial africana contra Pedro Germán Tomo Mangue hablaremos próximamente; también lo haremos acerca del “sanbenito” que le quieren “endosar” a Severo Moto, intentando buscarle supuestas relaciones con los “bandidos” que el 5 de diciembre atracaron tres entidades bancarias en Bata. ¡Frío, frío! Moto se encuentra ahora muy cercano al río Potomac, preparando por todo lo alto su reentré política.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826