España, 15-12-2017

África: un continente trágico

Walter Willians (6/4/2008)

El viaje del Presidente Bush a África y la promesa de creciente ayuda exterior servirán de poco o nada para solucionar la tragedia en curso en la mayor parte de sitios del continente africano subsahariano.

 Kenia se encuentra al borde de una guerra civil. Más de 1.000 personas han perdido la vida y otras 300.000 han perdido su hogar. Los rebeldes han invadido el Chad. En la región de Darfur en Sudán, millones de personas se han visto desplazadas en una guerra genocida. Etiopía y Eritrea amenazan con  guerra de nuevo. Los jefes militares somalíes se encuentran en una batalla enconada. Zimbawe, la joya independiente y vibrante del continente en tiempos y hoy gobernada por un tirano, se encuentra al borde del desastre, sufriendo una tasa de inflación del 66.000% que se espera supere el 100.000% antes de final de año. Para poner esa inflación en perspectiva, el gobierno ha empezado recientemente a circular billetes de 10 millones de dólares de Zimbawe. Una hamburguesa se vende a 15 millones de dólares de Zimbawe.

La reciente carnicería africana no es nueva en absoluto. Durante un periodo de 100 días en 1994, alrededor de 800.000 ruandeses, tutsis en su mayoría, fueron asesinados. Se estimó que había entre 100.000 a medio millón de ugandeses asesinados bajo el brutal gobierno de Idi Amín. Liberia, Costa de Marfil y el Congo han sido atormentados por la guerra, y la esclavitud existe en estos tiempos en Sudán y Mauritania. Sumados a esta carnicería se encuentran la corrupción rampante, el sida y la represión.

Los líderes africanos, y mucha gente de la izquierda, culpan de los problemas de África al colonialismo. En ocasiones achacan la violencia a que los colonialistas crearon fronteras que ignoran las etnias. Muchas naciones africanas llevan cuatro décadas siendo independientes. Si las fronteras coloniales fueran un importante problema, ¿cómo explicar que no las hayan cambiado? Y a propósito, el colonialismo no puede explicar la pobreza del Tercer Mundo. Algunos de los países más ricos de hoy son antiguas colonias, como: Estados Unidos, Australia, Canadá, Nueva Zelanda u Hong-Kong. Algunos de los países más pobres nunca fueron colonias, como: Etiopía, Liberia, el Tíbet, Nepal o Bután. El argumento del colonialismo es simplemente una tapadera para los dictadores africanos.

Lo peor que puede hacer Occidente a África es dar más ayuda exterior. En su mayor parte, la ayuda exterior es de gobierno a gobierno. Como tal, proporciona los recursos financieros que permiten que los regímenes grotescamente corruptos e incompetentes de África adquieran equipo militar, repartan entre la camarilla y sigan oprimiendo a su pueblo. También proporciona recursos a los líderes que viven pródigamente y abren cuentas “de jubilación” en bancos extranjeros.

África es el continente más rico en recursos naturales del mundo. Tiene el 50% del oro del mundo, la mayor parte de los diamantes y el cromo del mundo, el 90% del cobalto, el 40% de la energía hidroeléctrica potencial del mundo, el 65% del manganeso y millones de acres de terreno virgen, así como otros recursos naturales. Antes de la independencia, cada país africano era autosuficiente en producción alimentaria; hoy muchos dependen de las importaciones y otros se encuentran al borde de la hambruna.

Las únicas personas que pueden solucionar los problemas de África son los propios africanos. Son solamente ellos los que pueden cambiar a sus líderes, poner fin a la corrupción y forzar la transparencia en el gobierno y poner fin a las guerras africanas. Solamente ellos pueden atajar la fuga masiva de cerebros del continente. Esto me fue planteado, hace un buen número de años, en una cena a la que fui invitado en honor del nuevo embajador nigeriano ante Estados Unidos. Durante su discurso, amonestó a los profesionales nigerianos entre los asistentes con volver a casa a ayudar al país a desarrollarse. Los nigerianos sentados en mi mesa, y las mesas próximas, se echaron a reír discretamente.

La mayor parte de lo que necesita África no lo puede dar Occidente: estado de derecho, derecho a la propiedad privada, menores restricciones económicas, judicatura independiente y gobierno limitado. Lo único importante que podemos hacer es rebajar nuestras barreras comerciales.

N. de la R.

Este artículo se publica gracias a la gentileza del autor y del GEES (Grupo de Estudios Estratégicos).

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826