España, 18-12-2017

El movimiento ecologista cobra fuerza en Estados Unidos

 Heike Pintor Pirzkall (23/4/2008)

LA HISTORIA DE OCCIDENTE, desde la tradición judeo-cristiana hasta los científicos racionales, es la historia de la lucha y la dominación gradual de la naturaleza por el hombre. Esta concepción es la base necesaria para entender los orígenes del movimiento ecologista norteamericano. El Cristianismo heredó del Judaísmo la fe por un progreso continuo de la Humanidad. La transformación de la naturaleza es la clave de esta relación. El modificar el medioambiente es un resultado esperado en el propio desarrollo humano.

En la Edad Media, el hombre aplicó nuevas técnicas para dominar la naturaleza como fueron el arado o el molino. “Los nuevos colonizadores europeos moldearon el nuevo continente a semejanza del viejo, en el que la naturaleza sucumbe a las necesidades humanas”. El incremento de la población europea estaba fuertemente vinculado a los avances en la producción agrícola. El siglo XV fue la era de la exploración y el punto de partida de grandes migraciones nunca antes vistas en la historia de la humanidad. La búsqueda de mercados nuevos abre nuevas rutas en Asia y el comercio se intensifica y suplanta el sistema feudal.  Emergen los primeros Estados-Nación con importantes alianzas entre comerciantes y nobles.

En 1517 Lutero presenta sus 95 Tesis, denunciando los abusos de la Iglesia Católica, iniciándose así la Reforma Protestante. Por otro lado, Calvino presenta una teología diferente en la que la prosperidad y la riqueza son una virtud. La doctrina calvinista tuvo una fuerte influencia en los puritanos y otros colonos que emigraron al nuevo mundo. Los nuevos colonizadores europeos moldearon el nuevo continente a semejanza del viejo, en el que la naturaleza sucumbe a las necesidades humanas.

EL CONFLICTO HOMBRE-NATURALEZA

La revolución científica del siglo VII trae consigo una naturalización del Universo. Galileo, Kepler o Newton veían en la naturaleza a una máquina de gran precisión. Descartes la concibió como una formula matemática con una geometría coordinada que puede ser controlada por el hombre y no por la gracia divina sino por la habilidad de razonar y poder definirla. La Humanidad tiende a sentirse superior a la naturaleza en un proceso de evolución constante en busca de la felicidad y no de la salvación. “Según Nash, el progreso y las ideas de colonización son una visión muy cortoplacista de explotación de un medio a cualquier precio”.

En 1776, 13 colonias localizadas en el nuevo mundo declaran la independencia a Gran Bretaña, surgiendo una nueva nación, Estados Unidos. Los colonos en América debatieron sobre el sentido de la naturaleza, sobre su utilidad para cubrir las necesidades humanas y sobre la existencia de espiritualidad o no. Los indios americanos jugaron un papel significativo en el desarrollo del movimiento medioambiental en los Estados por su especial relación con la naturaleza (religión animista), y sus tradiciones influyeron en esa visión romántica de que las tribus vivían en perfecta armonía con su entorno. Hoy se han convertido en un icono de las organizaciones medioambientales.

“El siglo XX trajo consigo la expansión económica de los Estados Unidos y un proceso de industrialización que no podía dar cabida a la cuestión medioambiental”. El historiador medioambiental norteamericano Roderick Nash, en su ensayo The State of Environmental History, habla de la invasión del nuevo mundo como un asalto masivo en nombre de la civilización y la cristiandad. Según Nash, el progreso y las ideas de colonización son una visión muy cortoplacista de explotación de un medio a cualquier precio, como la destrucción de la frontera en la conquista del oeste y la transformación del paisaje que en la actualidad sigue teniendo vigencia y es parte de la doctrina popular.

Ante el abuso incontrolado del medioambiente, la expansión del ferrocarril, la explotación de las minas, y el incremento de los cultivos agrarios en zonas antes vírgenes y la apropiación indebida de tierras pertenecientes a los indios, algunas voces se alzaron en pro de la naturaleza como Ralph Waldo Emerson, Henry David Thoureau o George Catlin.

MOVIMIENTO CONSERVACIONISTA VERSUS PRESERVACIONISTA

“El movimiento conservacionista se origina gracias a las ideas románticas de Roosevelt y su preocupación ante las dificultades de la Depresión”. La llegada del siglo XX trajo consigo la expansión económica de Estados Unidos y un proceso de industrialización sin precedentes que no podía dar cabida a la cuestión medioambiental y que tuvo como consecuencia la devastación de grandes extensiones de tierra, la sobreexplotación de acuíferos con la dramática reducción de cientos de especies de aves y plantas y que originó una desertización del medio oeste provocando en los años 30 una de las mayores hambrunas en la historia americana reciente.

El movimiento conservacionista se origina justamente como reacción a esta situación y gracias a las ideas románticas del presidente Theodore Roosevelt y su preocupación ante las dificultades a las que se vio enfrentado durante los difíciles años de la Depresión, según sus propias palabras: … La prosperidad de nuestra gente depende directamente de la energía y la inteligencia con la que se utilicen los recursos… “Paralelamente al movimiento conservacionista, nace el movimiento preservacionista con una visión más radical ya que deseaban que vastas zonas de tierras no tuviesen uso alguno”. El gobierno asumió mayores responsabilidades en cubrir las necesidades humanas. Se reguló el uso de los distintos recursos naturales (Taylor Grazing Act y el Soil Conservation Act), se limpiaron las ciudades, se potenció la educación y se controlaron las actividades de las grandes empresas. Gifford Pinchot se convirtió durante esta década en el mayor publicista del movimiento conservacionista y desempeñó el cargo de Jefe Forestal del Ministerio de Agricultura y en el mismo año dirigió el Servicio Forestal norteamericano introduciendo la idea de la administración de los bosques y su explotación controlada y eficiente bajo control estatal.

Paralelamente al movimiento conservacionista, nace el movimiento preservacionista liderado por John Muir y Aldo Leopold con una visión más radical ya que deseaban que vastas zonas de tierras no tuviesen uso alguno. Para Muir:…preservar la naturaleza, es esencial para mejorar la vida humana… Los preservacionistas siguieron luchando por la protección de espacios naturales por medio de artículos en prensa y campañas privadas. En la actualidad el Sierra Club y la Audubon Society, dos importante organizaciones privadas siguen luchando por el preservacionismo. Por otro lado, la administración Roosevelt estableció el precedente para futuros gobiernos al convertirse en un mediador entre los intereses empresariales y el acceso público y uso a nivel nacional del medioambiente.

CONCIENCIA DE LA AUTODESTRUCCIÓN

“La televisión fue fundamental para promocionar la ecología. El Consejo de Publicidad Nacional emitió un anuncio de un indio americano llorando al ver sus tierras llenas de basura”. La era de la ecología nace a raíz de la era nuclear y del nuevo posicionamiento de Estados Unidos como potencial mundial después de la Segunda Guerra Mundial. La Guerra Fría y el incipiente movimiento de los derechos civiles dejaron aparcado al movimiento ecologista hasta mediados de la década de los sesenta. El libro de Rachel Carson, The Silent Spring (1962) tuvo un fuerte impacto en la ciudadanía americana poco conciente de los efectos del DDT, de los vertidos químicos y la radiación para la salud humana.

En 1963 se aprobaron el Clean Air Act y en 1964 el Wilderness Act, reflejo del deseo gubernamental de preservar la belleza natural de Estados Unidos. El papel de la televisión fue fundamental para promocionar la ecología. El Consejo de Publicidad Nacional emitió un anuncio en el que aparece un indio americano vestido con su traje tradicional llorando al ver sus tierras llenas de basura. “Los americanos finalmente se dieron cuenta que la humanidad era capaz de destruir el planeta. Esta nueva conciencia permitió a las organizaciones ecologistas a crecer y tener cada vez más fuerza”. En los años setenta se incrementó el activismo con la fundación de importantes organizaciones medioambientales como Environmental Action, La Liga de los Votantes Conservacionistas, el Environmental Defense Fund, Greenpeace, Friends of the Earth o el Southwest Research Center, a raíz de los numerosos accidentes, entre ellos el nuclear de 3 Mile Island y los desastres ecológicos en California, Wiscosin y Alaska y culminó con la celebración del Día de La Tierra, Earth Day (1972).

Los americanos finalmente se dieron cuenta que la humanidad era capaz de destruir el planeta. Esta nueva conciencia permitió a las organizaciones ecologistas a crecer y tener cada vez más fuerza, consiguiendo un importante número de iniciativas legislativas. Este nuevo activismo político centro su trabajo en controlar los residuos urbanos e industriales.

EL CAMINO A SEGUIR

En la actualidad los grupos ecologistas mainstream trabajan con abogados, científicos, economistas y lobbistas dentro del sistema político y económico establecido mientras que paralelamente se ha desarrollado un movimiento alternativo como el ecofeminismo, la ecología profunda o el partido verde que centran su trabajo en la justicia medioambiental, el conservacionismo y la imparcialidad política.

Ambos grupos luchan por evitar la apatía del pueblo americano que parece ahora más preocupado por el terrosismo global y la crisis económica que por la protección de la naturaleza.

Las infrenables consecuencias del calentamiento global y de las catástrofes medioambientales determinarán el camino a seguir.

N. de la R.

Heike Pintor Pirzkall  es profesora de la Universidad Europea de Madrid en la Facultad de Comunicación y Humanidades. Es Licenciada (BA) en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense (España). Ha realizado estudios de postgrado en (MA) Administración Pública por la Universidad de Liverpool, y en Estudios Europeos por la Universidad de Kingston upon Thames, Londres. Actualmente se encuentra trabajando en su tesis doctoral en cooperación al desarrollo y estudios latinoamericanos. Investiga en temas relacionados con la multiculturalidad y multilingüismo, así como las relaciones del continente latinoamericano con Europa y Estados Unidos. Cuenta con un importante número de publicaciones.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826