España, 30-09-2016

La duda metódica me aflige ¿Por qué España sigue apoyando a Obiang Nguema?

Mi Columnaeugenio-pordomingo
Eugenio Pordomingo (1/7/2008)
Dicen los filósofos, los partidarios del método cartesiano, o sea, de René Descartes, que la base para construir un conocimiento verdadero es la búsqueda imperiosa de la verdad. Pero, ¿dónde está la verdad? ¿Cómo saber lo que es verdadero o falso? ¿Cómo saber si lo que nos dan es gato o liebre?

Para saber lo que es verdadero o falso, dicen los eruditos en la materia, necesitamos un método que nos ayude a no aceptar como verdadero todo lo que se nos presenta como tal.  La mas mínima muestra de duda o de error en una afirmación, nos debe incitar a considerarla falsa. Todo aquello de lo que dudamos pueda ser verdadero, debemos someterlo a examen. Pensar así ha de ser la única garantía para el uso correcto de la razón.

Esta forma de pensar no es ni más ni menos que el sistema filosófico que nos legó René Descartes. Una de las reglas más importantes de ese método es la Regla de la evidencia, que consiste en no admitir jamás como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia que lo es. Es decir, evitar la precipitación y la prevención, y “no comprender, en los juicios, nada más que lo que se presente a mi espíritu tan clara y distintamente que no tenga motivo para ponerlos en duda”.

Otra regla de este método es la Regla del análisis, que consiste en “Dividir una de las dificultades en tantas partes como fuese posible y en cuantas requiriese una mejor solución. Las dificultades (cuestiones) de esta regla se refieren al hecho donde puede ir mezclado lo verdadero con lo falso”.

Con este pequeño bagaje filosófico se puede uno aventurar por este mundo de Dios, a sabiendas de que podrá discernir lo verdadero de lo falso. Pero -siempre hay un pero-, lo que Descartes no pudo imaginar es que en esa “cocina” de lo cotidiano se mezclan muchos ingredientes. A saber: obsesiones, fanatismos, radicalismos, inocencia, maldad, incultura, etc., etc. Sin contar con lo que encierra la celebre frase, atribuida a Napoleón Bonaparte, que afirma que “Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.Todo esto viene a cuento y en relación con la posición política que, desde antaño, vienen manteniendo los sucesivos gobiernos de España para con Guinea Ecuatorial. Excepto, en breves etapas muy concretas, casi todos los Gobiernos de España han apoyado al dictador Teodoro Obiang Nguema

Los motivos, las causas, las razones, sólo tienen una explicación: la económica.

La evidencia nos muestra que es así: el Gobierno de España ha tolerado y tolera humillaciones del dictador guineano; el Gobierno de España ayuda y requeteayuda, en todos los frentes, al dictador guineano; el Gobierno de España nunca denuncia las atrocidades del dictador guineano en organismos internacionales, más bien lo contrario, le respalda; el Gobierno de España da por buenas las promesas del dictador guineano, incluso comprometiendo al Congreso, con delegaciones de diputados (PSOE, PP y CiU) que dan por “legítimas” las elecciones que en la ex colonia se han llevado a cabo.

Por otro lado, la evidencia nos muestra que en escasas ocasiones, los medios de comunicación españoles analizan lo que a diario acontece en Guinea Ecuatorial.

No voy a entrar ahora en pormenorizar casos, situaciones, ni  aburrirles con una exhaustiva relación de muertos, torturados, presos, encargos a “sicarios”, expolios, ni a citar estadísticas sobre la situación de pobreza, el número de afectados por el SIDA, etc., etc. Ni tampoco mencionaré ahora la vergonzosa política que practica el Gobierno de España con los opositores políticos que se encuentran en nuestro país; el suyo, a fin de cuentas, pues no hay que olvidar que Guinea Ecuatorial fue provincia española.

España, lamentablemente, es un cordero en manos de Teodoro Obiang Nguema. Un ejemplo lo tenemos en la política de sumisión que ejerce en el “asunto Severo Moto“. Aparte del truculento “intento de asesinato” del opositor guineano en tierras de Croacia, denunciado en más de una ocasión por Moto con todo lujo de detalles, está la dura batalla por retirarle el asilo político que gracias al Tribunal Supremo logró mantener, aunque después ha surgido una rocambolesca (otra) acusación de “tráfico de armas” con intento de Golpe de Estado contra Obiang Nguema.   

Severo Moto se encuentra en la actualidad en la prisión de Navalcarnero, en Madrid, a la espera de ser juzgado. El Gobierno de España no le concede la “libertad condicional”, alegando “peligro de fuga”. Sencillamente, vergonzoso.

Obiang debe sentirse eufórico, tiene a su “enemigo” a buen recaudo, aunque seguro que preferiría mantenerlo entre sus manos.

En las últimas elecciones -por llamarlas de alguna manera-, celebradas en Guinea Ecuatorial el 4 de mayo, el Gobierno de España, a través del CPDS, no ha logrado aumentar su “cuota” de diputados en la Cámara de Representantes de Malabo. Antes, el CPDS tenía dos y ahora, uno. A pesar del dinero invertido, los partidos políticos creados desde Exteriores (con ayuda del PP), el Gobierno socialista, solo ha conseguido que Plácido Micó, secretario general del CPDS, y Vicepresidente de la Internacional Socialista, sea el único que ocupe un escaño.

De momento las presiones del ministro de Asuntos Exteriores de España, Miguel Ángel Moratinos, no han conseguido que se “revisen las actas electorales”. Obiang le ha contestado que el “resultado fue el que fue”. Para reforzar esa “presión” ha salido al paso la Fundación Alternativas, pidiendo que España “lidere en la UE el rechazo a la “parodia” electoral”.

Tan mal ven la situación en el Gobierno y en Ferraz para tener que acudir a estas pantomimas, que encima nos cuestan un montón de euros… El “pescado” está ya todo vendido, y como se descuiden, no van a tocar ni a raspas…


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826