España, 26-09-2016

Los 10 retos de Barack Obama en política exterior

Estados Unidos
Rafael Moreno Izquierdo (10/11/ 2008)
¿Qué y cuánto cambio implementará el nuevo presidente de Estados Unidos?

POR PRIMERA VEZ en mucho tiempo, los estadounidenses y el resto del mundo han coincidido en quién debe dirigir Estados Unidos los próximos cuatro años: Barack Obama. En lo que no hay unanimidad es qué y cuánto cambio esperan de Obama respecto a la política exterior de Washington.

“Que nadie espere que Estados Unidos abandone su estatus de potencia”. Hay que esperar, en cualquier caso, que se produzca una importante

modificación en las formas pero no está tan claro que eso se traduzca necesariamente en una profunda modificación de fondo, de la defensa de los mismos intereses estratégicos que han preocupado hasta ahora a la potencia imprescindible del planeta.

En sus discursos durante la campaña, Obama ha dejado claro que buscará sacar el máximo provecho de todo el arsenal de instrumentos del poder blando a disposición de Estados Unidos, pero eso no quiere decir que vaya a abandonar el poder y la fuerza o que esté dispuesto a poner en práctica una inmediata retirada de su despliegue militar mundial. Que nadie espere que Estados Unidos abandone su estatus de potencia.

MISMOS OBJETIVOS
Obama es consciente de que el unilateralismo y el desprecio al Derecho Internacional de la etapa de George Bush Jr. sólo ha puesto las cosas más difíciles a Estados Unidos”. En cualquier caso, no hará falta esperar mucho para conocer qué agresivo, es decir la naturaleza de este cambio que todos esperamos, especialmente por dos razones: primero, porque los riesgos y amenazas de nuestro mundo no dejen mucho espacio a la complacencia o la dilatación de las decisiones, y, segundo, porque la profunda crisis económica mundial requiere hacer recortes de gastos en todas aquellas áreas que se pueda.

Es evidente que Obama es consciente de que el unilateralismo y el desprecio al Derecho Internacional que ha protagonizado la etapa de George Bush Jr. sólo ha puesto las cosas más difíciles a Estados Unidos, aun desde la perspectiva egocéntrica de obtener sus metas nacionales. Los perjuicios y efectivos negativos de la política de imposición iniciada a raíz de los atentados del 11 septiembre demuestran que esta doctrina ha fracasado.

Otra cosa es que los objetivos finales -proteger a los estadounidenses, derrotar a los terroristas, defenderse de los Estados amenazadores, etcétera- sigan siendo los mismos aunque el inquilino de la Casa Blanca cambie el próximo enero, especialmente cuando quién se siente en la mesa del despacho oval necesite más de un mandato para poder pasar a la Historia como un político que inicia un nuevo ciclo ideológico y no como un mero continuador de un ciclo político que parece claramente agotado.

Ante este panorama, los diez retos principales en política exterior a los que se enfrenta Obama son los siguientes:

NACIONES UNIDAS
Obama no ha puesto ningún énfasis en la refundación y reforma de las Naciones Unidas”. Obama ha dicho que está preparado para dar un giro hacia el multilateralismo y el diálogo con otros actores internacionales. Lo que no está tan claro es si eso equivale a volver a creer en las organizaciones multinacionales, especialmente en Naciones Unidas, probablemente en las horas más bajas y más irrelevantes de su historia.

Es muy posible que Obama convierta a Estados Unidos en más multilateral pero de forma bilateral: es decir, incrementando las relaciones país por país. En su campaña, no ha puesto ningún énfasis en la refundación y reforma de las Naciones Unidas. El escaso perfil de su actual secretario general, Ban Ki-moon, tampoco ayuda. No parece tener ni la personalidad ni la visión necesarios.

LA ALIANZA ATLÁNTICA
La OTAN se encuentra, asimismo, en un momento especialmente difícil. Estados Unidos ha considerado hasta ahora que es la pieza clave de la estructura de Seguridad a nivel global y parece que Obama no va a cambiar esta concepción. “La definición de las relaciones con Moscú es el primer problema al que se enfrenta Obama”.

El reto es lograr que la Alianza se convierta en un factor de unión y no de división y enfrentamiento con Rusia. Decisiones importantes, como son la ampliación de países de la ex Unión Soviética (Ucrania, por ejemplo) o la gestión militar de conflictos con Afganistán, representarán nuevas oportunidades para que la nueva Administración estadounidense innove en la búsqueda de una definición más flexible e inclusiva de esta organización militar, cuya naturaleza es cada vez más cuestionada y difusa.

RUSIA
La definición de las relaciones con Moscú es, probablemente, el primer y más urgente problema al que se enfrenta Obama. Medvédev ya se lo ha recordado al recibir su victoria con el despliegue de misiles en Kaliningrado como reflejo de su total rechazo al despliegue del escudo de misiles en Europa y la necesidad de reformar el sistema internacional.

La disyuntiva de Obama en este caso es complicada porque sería un error iniciar su presidencia con una imagen débil frente al Oso ruso. Sin embargo, si no es capaz de reducir la tensión con el Kremlin, esto distorsionará toda la agencia exterior y la capacidad real de obtener mayor consensos en otras áreas donde Rusia puede ser muy eficaz (Oriente Medio, Irán, etc.).

LA UNIÓN EUROPEA
Los europeos son, con diferencia, los que más expectativas tienen de que Obama cambie las cosas o, al menos, la manera de relacionarse con la Unión Europea. “En el fondo, Estados Unidos y la UE son competidores a nivel mundial”. A peor es casi imposible. Por tanto, hay que esperar más diálogo y talante aunque no está claro cómo se materializará.

De nuevo, es más probable que Estados Unidos busque el acercamiento de forma bilateral -Francia, Alemania, Gran Bretaña, etcétera- y no como bloque, entre otras cosas porque la enorme dificultad de la UE de consensuar posiciones en política internacional. Tampoco parece muy probable una mayor integración económica.

En el fondo, Estados Unidos y la UE son competidores a nivel mundial y sería ingenuo pensar que Wall Street y las grandes multinacionales estadounidenses -por complicado que tengan las cosas ahora- estén dispuestos a abandonar su posición de privilegio en este terreno.

AFGANISTÁN
“Aquellos que respondan primero a la petición de más implicación en Afganistán, subirán puestos en la agenda del nuevo presidente”. Obama ha señalado a Afganistán como una prioridad. En cierta manera su futuro puede depender en convertir Afganistán en un caso de éxito. Si dentro de cuatro años, no ha mejorado la situación allí, le pasará factura. Lo que es evidente, sin embargo, que aquí Estados Unidos no reforzará la estrategia unilateral. Obama llamará -y tomará nota- de aquellos países que estén dispuestos a poner más soldados sobre el terreno.

Pero que nadie se confunda. Obama hace énfasis, por ahora, en la acción militar y, eso, no será fácil de aceptar por parte de muchos de los grandes países de Europa: Alemania, España, etcétera.

Aquellos que respondan primero y de forma más firme a esta petición de más implicación en Afganistán, subirán puestos en la agenda del nuevo presidente estadounidense.

IRAK
Obama ha prometido acelerar el retiro de tropas en Irak. Está dispuesto a hacer autocrítica y a consensuar la estrategia de cara al futuro. La incógnita es saber quien ocupará este espacio. Es poco probable que ahora la Unión Europea decida cubrirlo, al menos en el área de seguridad.

Lo más sensato sería involucrar a Naciones Unidas para asistir a la consolidación del Gobierno iraquí pero eso pasaría por un consenso político hoy difícil de prever. Los propios militares estadounidenses advierten que la relativa mejora de la situación no está asegurada y que, por tanto, en cualquier momento puede empeorar y regresar a la primera página de la actualidad mundial.

En cualquier caso, este conflicto está, todavía, muy orientado a la fase militar.

CHINA
La consolidación de China como actor internacional será el principal reto estratégico de Obama en su presidencia. “El triángulo Rusia-China-Estados Unidos confirma un mundo en transición hacia un sistema multipolar en el sentido de distintos polos de atracción”. La estructura de una política de cooperación y no de confrontación será básico pero no está claro cómo se estructurará. No hay que olvidar que la actualidad los bancos chinos financian gran parte de la deuda estadounidense.

La relativa mejora de relaciones entre China y Taiwan, la contribución de Pekín respecto a otros conflictos asiáticos (Corea del Norte, etc.) apuntan a una mejora de la coordinación con Washington, aunque ello dependerá mucho de la actitud de los demócratas sobre el siempre espinoso respecto a los derechos humanos en el gigante asiático.

El triángulo Rusia-China-Estados Unidos confirma un mundo en transición hacia un sistema multipolar en el sentido de distintos polos de atracción o influencia con grandes o medianos focos de protección de poder divididos por su mayor o menor acercamiento a distanciamiento respecto a Washington.

IRÁN
El programa nuclear iraní y su impacto en la estabilidad de la zona es un reto que estará presente de forma definitiva en los próximos cuatro años. Las previsiones más optimistas apuntan a que Teherán podría obtener su primera arma atómica en este período. La decisión de Obama de elegir las sanciones o inclinarse a una posible acción militar, determinará en gran manera su capacidad de resolver complejos problemas internacionales.

Por otra parte, la influencia iraní en la estabilidad en Irak y Oriente Medio serán factores fundamentales al menos en un posible replanteamiento de las relaciones entre ambos países.

ORIENTE MEDIO
El conflicto en Oriente Medio es una de las crisis más abandonadas por Estados Unidos en los últimos años. Por otra parte, Israel es uno de los pocos países donde la población prefería mayoritariamente una victoria de McCain. Es evidente que cualquier avance en este conflicto depende, fundamentalmente, de Estados Unidos.

El último presidente demócrata, Bill Clinton, estuvo a punto de lograr un acuerdo de paz que parecía definitivo. Quizá Obama, que recuperará a muchos de sus expertos para su administración, decida también recuperar la iniciativa consciente de que cualquier mejora en la conflictiva región depende en gran manera de los avances -por tímidos que parezcan- del conflicto palestino-israelí.

CUBA Y VENEZUELA
Durante su campaña electoral, Obama dijo estar dispuesto a dialogar con Cuba y Venezuela, los dos ogros de Estados Unidos en América Latina. Y fue criticado por ello.

Con todas las incógnitas sobre la mesa, es previsible una mayor disposición a facilitar una apertura del régimen castrista. Menos probable, conocido la volatilizad de su personalidad, es que Obama se reúna con Hugo Chávez quien ya dijo que quiere verle. Brasil y, en menor medida Argentina, seguirán siendo las piezas angulares de la próximo política exterior de Estados Unidos. Pensar otra cosa es no saber que el mundo se mueve por la real politique.

N. de la R.
Rafael Moreno Izquierdo es profesor de Periodismo del Departamento de Periodismo de la Universidad Complutense y Doctor en Relaciones Internacionales por la misma Universidad. Es experto en Operaciones de Paz, Gestión de Conflictos y Comunicación en situaciones de Crisis. Ha publicado “Militares españoles en el Mundo” y numerosos artículos en revistas como “Política Exterior” y “Foreign Policy” (Edición Española).

 

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826