España, 13-12-2017

Mucho me alegra a mí también…

Eugenio Pordomingo (26/12/2008)
Tras el “¡Buenas noches!” acostumbrado, el Rey Juan Carlos comenzó su mensaje navideño de todos los años de esta guisa: “Mucho me alegra empezar mis palabras expresando, de corazón, mis mejores deseos y más afectuosa felicitación a todos los españoles en estas fechas navideñas”. No se quién o quiénes le han escrito el mensaje a SM, pero, hombre, queda un tanto feo, eso de “Mucho me alegro…”. Más que feo, diría que es incorrecto. Pero, claro, en los tiempos que corren, con una ministra, la de Igualdad, Bibiana Aido, con eso de “los miembros y las miembras…”, empeñada en que la palabreja “fistro” figure en el diccionario, pues que se puede esperar.

“Mucho” me han impresionado algunos de los párrafos del mensaje de SM. Por ejemplo, cuando se refiere a la “crisis financiera y económica generalizada que atravesamos”. Hombre, generalizada, no. Pues ya vemos que las subidas salariales a algunas “casas” no han cesado; ni tampoco esa crisis ha llegado a ministros,  presidentes y consejeros  autonómicos, y alcaldes, que se compran coches de superlujo, remodelan sus estancias u otorgan importantes cantidades de dinero a estudios inútiles, con cargo al erario público. Estos dispendios si que están generalizados.

Lo cierto es que ya resulta cansino hacer referencia una, otra y otra vez a la Constitución, como si fuera el “maná” que caído del Cielo ha resuelto nuestros sempiternos males de luchas fratricidas. Opino que los males (muchos) que ahora padecemos vienen de nuestra Constitución,  una constitución forzada y a la carta…

Todo positivo, nada negativo. Eso es lo que se desprende del mensaje de SM., apelando al “corazón de nuevas esperanzas a todos los españoles, mediante planteamientos integradores y solidarios. Para lograrlo, debemos promover una cultura política de ilusión, unidad y responsabilidad, que despierte en todos, jóvenes y mayores, un renovado interés por los asuntos públicos, favoreciendo el mejor conocimiento de lo que nuestra Constitución representa para nuestra convivencia y nuestras vidas”.

Ya se sabe que el “papel” lo aguanta todo; se puede escribir cualquier cosa y santaspascuas.  Pero la realidad es cruda, y  nos muestra su verdadera faz. Vemos, por ejemplo, como a un juez se le multa con una cantidad simbólica por hechos “muy graves” que provocaron que un delincuente que andaba suelto -debido a una negligencia judicial- matara a una niña. Mientras, no se sanciona ni se aparta de la carrera judicial a otro  juez por no investigar ciertos asuntos relacionados con ETA.

Nuestra Constitución está plagada de buenas intenciones -¡el papel lo aguanta todo!, repito-, pero, ya se sabe, del dicho al hecho va mucho trecho. Demasiado…

En el mensaje navideño, SM aludió a que “Vienen especialmente a mi memoria en estas fechas navideñas los nombres de todas y cada una de las víctimas del terrorismo…”. No dudo que el terrorismo de ETA le duele y encrespa a SM, pues él estuvo a punto de padecer sus estragos; pero, hombre, ¡cómo le van a venir a la mente los nombres de todos y de cada uno de los asesinados!, que son casi un millar…

SM nos dijo que le preocupan los desempleados, “sus familiares y tantos jóvenes que no encuentran trabajo. También cuantos ven amenazados o truncados sus proyectos y aspiraciones”. Lo creo, pues sería de malvados, alegrarse del mal ajeno. Pero, hacer un pequeño esfuerzo por demostrarlo, hubiera sido impedir, por ejemplo, que el Gobierno de España se gastara 3 millones de euros en adquirir el cuadro “El atleta cósmico” de Salvador Dalí. Por cierto, ese cuadro fue encargado por el Gobierno de Francisco Franco al pintor catalán, con el que mantenía excelentes relaciones, operación que se nos hace un tanto híspida ahora.

Habla SM de consenso entre los españoles, pero no creemos que exista tal en el caso del “plan rescate bancario”, y sin embargo se inunda de dinero a bancos y cajas de ahorros, que luego ellos no sueltan…

SM hace referencia a la “ética y mucho esfuerzo, anteponiendo siempre el interés general sobre el particular, buscando acuerdos y soluciones con generosidad, responsabilidad y amplitud de miras”, además de animarnos a que hay “que tirar del carro en la misma dirección, aportando cada uno su grano de arena”. Pero lo malo, es que la clase medias -los de abajo no digamos- está harta de aportar, no granos de arena, sino quintales de sacos terreros, mientras ve como los dispendios de la “clase política” no tienen límite y la corrupción -otro ejemplo- abre con facilidad caminos que la Justicia no suele cerrar.

La verdad, es que aunque SM nos diga que “no es tiempo para el desánimo”, lo cierto es que a una gran mayoría de los españoles nos inunda, no ya el desánimo, sino la impotencia…

Me vienen a la memoria algunos datos sobre nuestra sociedad actual, la de España. Por ejemplo, somos el primer país del mundo en consumo de drogas; el último o de la UE en nivel de Educación y en ayudas a las familia. Tenemos, de acuerdo con informes oficiales, cerca de ocho millones de españoles en el umbral de la pobreza; somos el país de la UE donde el paro ha crecido más… Y ahora, encima, parece ser que nos vamos a hacer cargo de los prisioneros de Guantánamo… Así, sinceramente, es muy difícil tener confianza en las instituciones.

Para reafirmar mis dudas, recuerdo que Confucio dijo que “Donde hay Justicia no hay pobreza…”

 

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826