España, 13-12-2017

Vamos a solidarizarnos todos…

J. P. (13/1/2009)
La manifestación del día 11 fue espectacular. En algún medio se apunta la cifra de 300.000 asistentes; se queda corta. Un señor pequeñito con gorra a cuadros y un potente  megáfono repetía rítmicamente: “DONDE ES TÁN NO SE VEN LOS OBISPOS DEL PP”; y el gentío, también con  ritmo, le coreaba. Algún pacifista pedía la retirada del Embajador  de Israel o que se retire a ese país el trato preferente de la Unión Europea. Nada dicen de retirar ese trato preferencial para países tan pacifistas  como Marruecos. Alguno de ellos incluso ha  sido condecorado por el Rey Mohamed VI.

Hace unos días el Papa se ha referido a la trágica situación de Gaza solidarizándose con las víctimas palestinas y pidiendo un  cese inmediato  de las operaciones del Ejército israelí. Pero el señorín del megafón no se ha enterado y los que le coreaban tampoco. O quizás si se han enterado pero hacen como sino. 

Esta capacidad de dejar la mente en blanco negándose a  aceptar las evidencias cuando se oponen a su  creencias es muy común a todas las sectas. En la izquierda ocurre que para mucha gente el tiempo no ha pasado y aunque las cosas hayan evolucionado algunos siguen presos del discurso de otros tiempos; la religión es el opio del pueblo y cosas así.

Otros se inventan la realidad ajustándola  a sus deseos. La lógica de su pensamiento es aplastante: la solidaridad con los pueblos oprimidos y las causas justas son patrimonio de la izquierda, ellos son de izquierdas, el partido socialista es de izquierdas, luego el partido es solidario con los oprimidos y las causas justas.  Así vemos, por ejemplo, como muchos socialistas,  no dudan en pensar que su partido siempre ha defendido la causa saharaui, cuando no es así; es exactamente lo contrario. Ya se sabe que nio es lo mismo predicar que dar trigo.

Los palestinos y los saharauis tienen algunas cosas en común que deberían servir para sentirse unidos en una misma lucha. Ambos pueblos son musulmanes y ambos son victimas de parecida injusticia.

Aunque la lengua de los saharauis, el hassania, esté muy cercana al árabe, ellos no se sienten árabes; son un pueblo arabizado como, muchos otros, pero no árabe.

En   una gran pancarta se proclamaba la solidaridad del pueblo saharaui con Palestina. Pero con la misma lógica expuesta, la mayoría de las personas que acompañaban a la pancarta, no sabían que Palestina apoya a Marruecos en contra de los saharauis; que siempre han apoyado a Marruecos y que a los saharauis les han negado el pan y la sal.

Tampoco saben que el mundo árabe apoya sin fisuras a Marruecos en su lucha contra los saharauis, ni que los 2.000 kilómetros de muro que parte el Sáhara en dos ha sido financiado por Arabia Saudita que es el mayor apoyo de Palestina; ni que la primera unidad de carros de combate que se empleó contra los saharauis era de Egipto, etc.

Otra cosa hubiera sido solidarizarse con las victimas palestinas y, ya puestos, con todas las víctimas.  Las personas que portaban la pancarta quizás se hayan sentido manipuladas al no explicarles la realidad. Pero es que últimamente, con quien mas parece solidarizarse el pueblo saharaui es con los artistas de cine.

Nada más, hasta la próxima en que volveremos a oír al  señorín del megafón.

 

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826