España, 14-12-2017

¿Dónde está mi pasaporte?

Severo Moto (15/3/2009)
El día 14 de abril de 2008, fui detenido en las csevero-motoalles del pueblo que me ofrece acogida en España. Me sentí, de pronto, como si estuviera en cualquier rincón de Guinea Ecuatorial; al arbitrio de cualquier miliciano, policía o elemento de seguridad (esta vez, eran dos).

Al día siguiente de haber pasado una noche aciaga en un calabozo, tirado sobre una cama de cemento desnudo y frío; después de largas y pesadas sesiones de fotografías, en todas las posturas y posiciones de auténtica burla, mofa y befa; después de una denigrante sesión de tomas del ADN, fui conducido a mi casa, en medio de un estridente ruido de sirenas y cláxones. ¡Ni en Guinea Ecuatorial me habían tratado de forma tan denigrante…! (Allí te hacen olvidarte, de una vez, de tu vida y te reducen a una simple “cosa”… Aquí te denigran y humillan… mientras te ofrecen una coca-cola…)

En mi casa, ante el terror de mi familia, me presentaron la orden del Juez, para que se registrase de forma exhaustiva, mi residencia en busca de todas las armas, municiones y documentos relacionados con armamento. De este registro que dejó “patas arriba” mi casa, solo recuerdo que los cinco o seis agentes de los servicios secretos españoles, bajo la mirada impávida de un Abogado y la atenta toma de notas de la Secretaria, se llevaron dos ordenadores; uno portátil… Numerosas tomas de fotos y dossieres todos referidos a mi lucha política contra la tiranía de Obiang Nguema. Hasta se llevaron la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba al Gobierno de España a devolverme el derecho de asilo, y se llevaron el relato exhaustivo del “Calvario” al que me condujeron a Croacia… en marzo de 2005.

El tercer día, (16 de abril) me condujeron ante el Juez de la Audiencia Nacional. Tras el repaso de abultados volúmenes conteniendo traducciones de mis conversaciones telefónicas a lo largo de algo más de dos años, el Juez decretó mi prisión incondicional, comunicada, sin fianza, en el penal IV de Madrid “Navalcarnero”. Me acusaban de tráfico y tenencia ilícita de armas, Asociación ilícita y otros delitos de mayor calado, como la intención de acabar con la tiranía que asola mi país, Guinea Ecuatorial.

“Esto es un asunto netamente político; Te han tendido una trampa. Lo mismo puedes durar años, como puedes salir mañana” -me reiteraban, durante los cuatro mezapatero-y-obiangses y cuatro días de mi prisión, cargada de accidentes, los funcionarios y demás compañeros de Navalcarnero.

Que me metieran en la cárcel en España, no me sorprendía tanto (después de lo que para mí significó Croacia); pero no salía de mi asombro al ver que todo olía a Obiang Nguema y a fuerte y chirriante vaho de dinero de corrupción, pagado por el tirano guineano, para sacrificarme en España. Nuevas informaciones y confidencias me confirmarían, más tarde, todas mis conjeturas… Las dos reuniones de diplomáticos y agentes del CNI, que precedieron a mi detención, lo aclaran todo.

Cuatro meses después, tras la actuación de cuatro Jueces, y cuatro días después de haber pagado 10.000 Euros de fianza y presentado los justificantes de pago, por fin me dejaron salir en libertad, todavía provisional, en la que vegeto en España; obligado a presentarme todos los lunes al Juzgado; prohibida mi salida fuera de España; y retenido, requisado o incautado mi PASAPORTE, que se fue a sumar al paquete de ordenadores, enseres y documentos sustraídos de mi casa y que, por orden del Juez, se ponía todo bajo la “guarda y custodia de la Sra. Secretaria del Juez”. (PROVIDENCIA del Juez, del 18 de agosto de 2008).

Nada, en absoluto tengo que alegar, menos aún en contra de las decisiones judiciales que me han llegado, desde mi detención el 14 de abril de 2008, hasta hoy; entre ellas, las más sonadas y reveladoras: 1) Mi puesta en libertad provisional (AUTO del Juez del 18 de agosto de 2008). 2) La denegación del Juzgado a la petición del tirano Obiang Nguema de personarse en la causa “…al no estar suficientemente acreditado que las armas intervenidas fuesen para realizar actos subversivos concretos contra el Gobierno de Guinea Ecuatorial, y, por lo tanto no resultar perjudicado…” (PROVIDENCIA del Juez, del 14 de agosto de dos mil ocho). 3) La inhibición de la Audiencia Nacional “en el Juzgado que territorialmente resulte competente, que en este caso se residencia en los Juzgados de Sagunto (Valencia)”. (AUTO del Juez, del 29 de diciembre de 2008).

Nada, digo (a nivel personal), al margen de las actuaciones de mi Ilustre Letrado, tengo que alegar en contra de las decisiones del Juzgado; aun cuando, como sinceramente me reafirmo, todo, desde su comienzo hasta su difícil final supura una pus de fuerte olor a podrido; pues el tirano Obiang Nguema y sus fuertes conexiones y apoyos no han logrado zafarse de mi acusación de que la larga mano asesina del tirano se mueve en este asunto, con la misma intensidad, fuerza y poder que lo hiciera en el caso Croacia…

Tras varias gestiones para disponer de mi PASAPORTE, aunque sea de forma provisional y momentánea (mi letrado asegura que es legal y legítimo), ni siquiera el silencio y desatención del Juzgado a mi petición, tienen para mí grandes motivos de queja. Nada me permite tampoco dudar del estado de tantos bienes y enseres llevados de mi casa el 14 de abril, puestos bajo custodia de la Secretaria del Juzgado. Sin embargo, no puedo resistir la tentación de pensar en mi PASAPORTE.

Me reitero, sin miedo alguno en mi moto-y-su-hijapermanente denuncia y acusación contra el tirano Obiang Nguema Mbasogo, cuya larga mano asesina coletea en mis espaldas, a la espera de inyectar en mis venas el veneno letal de la muerte; para lo que no duda en dilapidar cantidades millonarias para conquistar nuevos “amigos” que le ayuden a acabar conmigo. Cegados por su cobarde esquizofrenia, Obiang Nguema y sus “amigos” lo mismo piden que yo sea extraditado a Guinea Ecuatorial (secuestrado, raptado… y entregado a Obiang Nguema, para una suculenta merienda antropofágica) que piden y ruegan a la ONU que yo no regrese a mi país.

Mi PASAPORTE ha resultado, al final, la solución no solo para que nunca vuelva en libertad a mi país; sino para que ni siquiera me pueda mover por el mundo. Algo así como si de nuevo estuviera preso en Guinea Ecuatorial pudriéndome, enganchado en los grilletes de Black Beach.

Me ahorro, evidentemente, sacar a la luz y comentar los rumores, comentarios y noticias que me hablan de que mi PASAPORTE podría no estar “bajo guarda y custodia” de la Sra. Secretaria del Juzgado… sino en algún Ministerio español…; y no precisamente de Justicia…

¿En manos de quién (fuera de la guarda y custodia de la Sra. Secretaria del Juzgado…) está mi PASAPORTE, y por qué?

Nada resulta tan tétrico y deprimente como sentirte (¡en España!) tanto o más asediado, odiado, perseguido, amenazado, denigrado y aislado como en las mismas manos del tirano Obiang Nguema. Y todo para dar satisfacción a un empedernido asesino, Obiang Nguema, y alejarme, para siempre, de mi lucha por la libertad de mi pueblo.

N. de la R.
Este artículo ha sido publicado en la web del Gobierno en el Exilio, que preside Severo Moto. Por su interés, lo recogemos en espacioseuropeos.com, con el permiso de su autor.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826