España, 15-12-2017

Economía española en crisis: el rescate de Caja Castilla La Mancha

Elena Solera (31/3/2009)
La oportunidad de superar un modelo emolto-presidente-de-caja-castilla-la-mancha1conómico agotado.A LOS ESPAÑOLES NOS VA a ser imposible mantenernos en el laureado estatus de octava potencia mundial si nuestra economía no se da la vuelta del revés.

 En esto se resume el veredicto de los expertos sobre la situación de la economía española. La crisis y sus consecuencias son ya inevitables debido a causas externas como a la propia idiosincrasia del patrón de crecimiento económico de España. Sin embargo, podemos hacer del cambio de ciclo una oportunidad de sembrar la semilla para la construcción de un país moderno, innovador y con una buena calidad de vida.

Apenas unos meses han bastado para que nuestro país pase de liderar el ranking de crecimiento económico de la UE a ser señalado como uno de los que más sufrirá las consecuencias de la crisis internacional.

UN MODELO AGOTADO
Existen varias razones para ello. La primera consiste en que el modelo productivo español parece agotado. Los motores del boom económico de la última década, el sector de la construcción y el turismo, sufren fuertes ajustes que están teniendo repercusiones nefastas sobre la tasa de paro.

Ni siquiera se salva ya nuestro sector financiero. La inyección de liquidez aprobada para Caja Castilla la Mancha para evitar su quiebra prueba que nuestro sistema bancario no es inmune a la crisis internacional, como ha subrayado el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes.

El caso de CCM es una tara en un sistema financiero que ha destacado por su solidez y por haber sido un ejemplo de supervisión y regulación para el resto de países de nuestro entorno, que han cometido fallos en el control de la innovación financiera. Pero se trata de la primera entidad financiera intervenida en España desde el comienzo de la crisis y el asunto no resulta baladí.

La caída de la caja castellano-manchega mina la moral de quienes habíamos observado pequeños signos positivos en la economía española. Confirma la sospecha de que 2009 será un año de dificultades y de que estamos aún lejos de un cambio de tendencia. Además, el rescate se produce en un momento clave, justo antes de la reunión del G-20 ampliado en Londres, donde se debatirá la reforma del sistema financiero internacional.

En este sentido, la solidez del sistema bancario no ha valido para resistir el embate de la crisis crediticia internacional. El segundo gran problema de la situación española es la parálisis del sector financiero y el freno que la falta de crédito supone para el consumo privado y la actividad empresarial.

CÍRCULO VICIOSOzapatero
En tercer lugar, se trata de la pescadilla que se muerde la cola. Las empresas reducen sus pedidos, recortan su producción para ajuste a la nueva cartera, prescinden de trabajadores, los desempleados consumen menos por la caída de sus ingresos y las empresas reducen aún más sus ventas. Mientras, unos sectores van contaminando a otros y poco a todo toda la economía se contagia de pesimismo e inactividad. Finalmente, entre todos los problemas de la crisis actual, el más acuciante es del desempleo. La cifra de cuatro millones de parados en una economía que cuenta con una fuera laboral de poco más de veinte millones es abrumadora.

Según el Colegio de Economistas, una de las características esenciales de la economía española es el reducido peso de la industria en la estructura económica, un 17,5% del PIB procede de este sector frente al 20,3% de media de la Unión Europea. España no es un país eminentemente industrial y ello pesa sobre la cultura empresarial, la productividad, la innovación, la necesidad de importar tecnología, un sistema formativo que no concuerda con las peticiones del mercado laboral… Y también en la forma en que reaccionamos frente a la crisis.

INDECISIÓN, DESCONCIERTO
Habida cuenta de los problemas, sólo nos falta hablar de las soluciones y es aquí cuando nos encontramos con la mayor sorpresa. No faltan diagnósticos sobre la situación de nuestra economía ni tampoco ambiciosos planes de choque de miles de millones de euros. Sin embargo, los países occidentales necesitan una estrategia de futuro. Los líderes se muestran desconcertados, indecisos y carentes de ambición.

En los últimos días, el nuevo presidente, Barack Obama, ha puesto en marcha un plan para la reactivación del sectorjose-bono financiero. A pesar de que estas medidas fueron bien recibidas por los mercados, muchos economistas han afirmado que el nuevo plan del presidente estadounidense deja varias incógnitas sin resolver.

Respecto a la Unión Europea, lo más evidente es el desacuerdo en el seno comunitario sobre las medidas que deben llevarse a cabo para reactivar la economía. En los primeros meses de la crisis, reinó la desconfianza mutua y la falta de solidaridad. El ambiente se ha tranquilizado en las últimas semanas, pero todos los intentos de poner en marcha acciones comunes para luchar contra la crisis se han quedado en la cuneta. Cabe destacar la suspensión de una cumbre europea extraordinaria sobre el empleo, que iba a celebrarse el 7 de mayo en Praga y que se ha caído de la agenda por la carencia de ideas.

ARMAS EN LA GUANTERA
De vuelta a casa, también se nota esa falta de ambición. Todos los gobiernos europeos tienen las manos atadas en muchas materias relacionadas con la economía, en especial, en lo que se refiere a la política monetaria. Sin embargo, España tienen aún tiene en sus bolsillos grandes armas, como la política fiscal, un brazo financiero robusto y la tranquilidad de pertenecer a una moneda estable y poderosa.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero amplió el paquete de medidas que puso en marcha hace unos meses para atajar los efectos de la crisis internacional. Anteriormente, las autoridades habían puesto a disposición de los ciudadanos varias líneas de crédito, que se están haciendo llegar a los agentes a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Según los últimos datos, esta institución movilizó unos 2.800 millones de euros hasta el 17 de marzo.

Otra de las medidas puestas en marcha por el Ejecutivo es la creación de Fondo de Adquisición de Activos por valor de más de 30.000 millones de euros. La iniciativa tenía por objeto dar liquidez a los bancos para comenzaran a canalizar recursos hacia las empresas y los consumidores. El paquete de medidas para la reactivación de la economía española también preveía una transferencia de fondos desde el Ministerio de Administraciones Públicas a los ayuntamientos del territorio nacional para financiar obras públicas, así como el Plan VIVE, destinado a financiar parte de la compra de vehículos por parte de los ciudadanos.

DECISIONES TÍMIDAS
Las medidas destacan por su timidez. El último Consejo de Ministros aprobó varias medidas destinadas a las empresas, entre las que se encuentran una mejora de la cobertura de los riesgos de ciertas empresas, la modificación de la Ley Concursal y la ampliación de las deducciones por inversión en investigación, desarrollo e innovación (I + D + I).

No se puede negar el deseo del Ejecutivo de llegar a todos los recovecos de la estructura económica de nuestro país.

Sin embargo, Zapatero y sus ministros económicos no han emprendido aún las reformas estructurales que ellos mismos reclamaron como necesarias mucho antes de que llegara esta crisis. Las elecciones en Galicia y País Vasco han cambiado el equilibrio de fuerzas en el Parlamento, por lo que la aprobación de las próximas leyes dependerá de la habilidad del partido gobernante por llegar a acuerdos con las fuerzas del hemiciclo. El quid de la cuestión está en saber si los socialistas podrán articular un consenso que saque adelante esas reformas que son vitales para la salud económica del país.

Entre las leyes que se encuentran en lista de espera y que deberían ser aprobadas durante este año, se encuentran la Ley de Ciencia, la Ley de Servicio de pagos, la Regulación del Libre Acceso y Ejercicio de las Actividades de Servicios, la Ley de Puertos, la regulación de las energías renovables y la Ley de Comercio. Se trata de medidas con un calado más profundo en la economía que la mayor parte de paquetes fiscales aprobados hasta el momento.

REFORMAS ESTRUCTURALES
Se trata de decisiones importantes, pero quedan huesos duros de roer sobre los que el Gobierno aún no ha dado muestras de querer actuar. Se trata de las reformas del mercado laboral y del sistema impositivo. Una aproximación ambiciosa a la crisis económica requiere abordar todos estos temas.

Es cierto que acabamos de salir de una reforma fiscal realizada en la pasada legislatura, pero la nueva ley impositiva tiene aún mucho margen de mejora. Por el contrario, el mercado laboral lleva dando señales de ineficacia desde hace varios ejercicios. La precariedad, la rigidez de la fijación de salarios y la falta de movilidad de los trabajadores son algunos de los problemas que han permanecido en el mercado a pesar de la bonanza económica yelena-solera de las fuertes tasas de creación de empleo de la última década. Si no nos ponemos manos a la obra con las reformas, los grandes logros económicos conseguidos por los españoles en los últimos quince años quedarán como un reflejo de lo que pudimos haber sido.

N. de la R.
Elena Solera Muñoz es periodista especializada en información económica. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Ha escrito para agencias de noticias, periódicos y revistas, entre los que destacan Cinco Días, La Gaceta de los Negocios, Moneda Única, Europa Press y El Exportador. Ha trabajado como periodista desde Bruselas, Estambul y Madrid.
Este artículo se publica gtacias a la gentileza de la autora y de Safe Democracy.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826