España, 17-12-2017

Sobre periódicos, televisiones y agencias internacionales de Prensa

torgaJosé Manuel G. Torga (9/6/2009)
“Comunicación informativa y nuevas tecnologías” titula un libro, tan amplia y elásticamente,  que actúa como un acordeón para poder expandir o reducir contenidos temáticos a discreción. La obra ha visto la luz en Buenos Aires, con el cuño Gran Aldea Editores.

Entre los autores figura Julio Carvajal Rivera, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Austral de Chile. Su trabajo expone aspectos relevantes  sobre la actuación de “La Prensa escrita en los atentados de Madrid”. Pasados tan trágicos sucesos, puntualiza: “… las autocríticas que se hicieron en los años siguientes dentro de los propios periódicos, desde la perspectiva de la ética y el papel del periodismo en situaciones de crisis, están situadas en torno de la credibilidad otorgada a sus fuentes de información, particularmente políticas, y al libre acceso a sus  páginas que les asignaron en ese período excepcional, mientras los periodistas se preocupaban de responder prioritariamente a la urgente demanda de información que les exigía la ciudadanía. Por tanto, la proliferación de contenidos de opinión que publicaron fue, en cierto modo, descontrolada y se generaron en caliente, a partir  de datos no certeros, donde las cúpulas partidistas tuvieron una gestión deplorable con la prensa, en términos de utilización y manipulación”.

Resulta sorprendente que la dirección del diario “El Mundo” no aceptara colaborar en esa investigación periodístico-académica.

Cuando la noticia persigue al periodista
El profesor español, de la Universidad Rey Juan Carlos, Juan Francisco Torregrosa, desarrolló el enunciado “El periodismo en España. Perspectiva informativa y documental”. En un pasaje, constata: <<Antes se buscaba, desde la información del día a día, hasta la de los grandes reportajes de investigación. Hoy, la notici11-m-en-la-prensa1a persigue  al periodista y no al revés, lo que supone un cambio radical, abismal, ante el que cada vez más voces autorizadas claman por intentar una especie de “vuelta a los orígenes”, dentro de lo posible, para que sean los propios medios de comunicación los que controlen, al menos algo, la agenda mediática y sus contenidos informativos>>.

<<A ello– prosigue- se une otro gran problema: la precariedad laboral de periodistas y colaboradores: “Si no firmo el comunicado, el refrito, no cobro”, entre otros muchos aspectos. Es un fenómeno que se da en toda España. En el año 2000 más del 80% de los periodistas en ejercicio eran menores de 40  años. No hemos investigado cual es la situación varios años después, pero es casi seguro que los resultados irían en la misma línea, probablemente superando esos números tan llamativos. Este panorama se traduce en desinformación, en disminución de la calidad periodística: “Mi precariedad es tu desinformación”>>.

Otro profesor español, Alfonso de la Quintana, trata sobre “La prevención de riesgos en las empresas periodísticas”. Un amplio catálogo de supuestos, lo culmina con el epígrafe dedicado a los reporteros de guerra. “… en España, desde la tragedia de José Couso, la formación ha llegado a ser tan importante que, en Telecinco, se seleccionó a un grupo de profesionales  para que estudiasen en Gran Bretaña un Curso de Reporteros de Guerra. El temario iba desde los primeros auxilios al tratamiento de rehenes. Esta formación la ofrecen, también, otras empresas informativas como Antena 3 o las agencias de noticias”.

“Por tanto -deduce- la formación es un derecho que este tipo de reporteros gráficos ha de exigir y las empresas dar. Es tan importante en los reporteros de guerra que,  salfonso-de-la-quintanai analizamos la muerte de Couso, nos damos cuenta de que su herida mortal fue la rotura de la femoral. Esta herida produce una hemorragia a presión para la que hay que estar preparado mentalmente, con una frialdad ante la situación que sólo da conocer el tratamiento de esa hemorragia. Consiste en unas gasas especiales, mantenidas a presión sobre la herida, para evitar la hemorragia. Quizá la desgraciada muerte de Couso y otros compañeros de la profesión sea, además de una lección de periodismo, una lección de primeros auxilios que podrá salvar las vidas de muchos compañeros”.

Las agencias seguirán surtiendo, pero ¿a quiénes?
El propio autor de este breve análisis forma parte del elenco de firmantes de sus respectivos trabajos. En concreto sobre “Las agencias internacionales de Prensa, de cara a Latinoamérica”.

La evolución de la labor de las grandes agencias mundiales sobre el subcontinente americano, desde el siglo XIX hasta nuestros días ofrece un sentido claro:

“Los caudales informativos de agencias internacionales utilizados por la prensa sudamericana procedieron, durante la primera fase, según quedó indicado, de la agencia francesa Havas que supo, además, contar con la colaboración de la agencuniversidad-australia telegráfica española Fabra, vinculada a la pionera gala. Otro largo tramo histórico conoció el predominio de las agencias anglosajonas: AP, UPI y Reuters. El giro producido en el último lapso revierte a una situación más próxima a la inicial. EFE, AFP, y ANSA representan, en buena medida, ese carácter latino, aplicado ampliamente para designar a las naciones y los nacionales de la América de habla española y portuguesa. La trayectoria seguida -vista con perspectivauniversidad-juan-carlossupone algo así como un largo viaje de ida y vuelta”.

En la situación de crisis que hoy se extiende en torno a los mass media, ¿Qué futuro se prevé para las grandes agencias? <<… la capacidad de supervivencia  de estos colosos de la información cuenta con perspectivas halagüeñas si atendemos a Stanley Swinton, cuando era vicepresidente de AP: “Señores, ya lo tengo claro. Veo un mundo en el que podrán desaparecer los periódicos, las revistas y hasta los libros. Todo estará al alcance  de un botón en el cuarto de estar, pero alguien tendrá que suministrar la información a todos esos medios, y ese alguien es la agencia de noticias; definitivamente, no hay otra salida” >>.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826