España, 16-12-2017

Hitos y figuras del Periodismo de investigación (1)

torga-21José Manuel G. Torga (7/7/2009)
El Periodismo de investigación con todos sus atributos combina Periodismo en profundidad con Periodismo de denuncia.

Las publicaciones sobre su evolución histórica recogen retazos incompletos. Por lo que se refiere a España, un par de tesis doctorales de los últimos tiempos han profundizado en el tema, poniendo de manifiesto, entre otras cosas, que la singladura comenzó bastante antes de lo que se decía.

Con el fin de aportar materiales para proseguir la construcción de la trayectoria a través del tiempo, me permití concurrir con una Comunicación al IV Congreso Internacional sobre Prensa y Periodismo especializado, que se celebró en Guadalajara, como los precedentes. Ahora aparece publicada, con las demás, en dos apretados volúmenes. Algunos elementos de dicho trabajo figurarán, extractados, a continuación, con este aditamento introductorio.

El profesor estadounidense Mitchell V. Charnley abre un capítulo que dedica al tema, con el ejemplo de Joseph Pulitzer, a quien caracteriza por creer “en la necesidad de calar hondo y agresivamente y -cuando fuera necesario, peligrosamente-  en busca de los hechos ocultos”. Lo cierto es que el editor del World, de Nueva York, y del Post-Dispatch, de San Luis, fue un personaje muy contradictorio. Su postulado de “¡Exactitud!” no se compadecía con los excesos de sensacionalismo en las páginas de sus periódicos. Entre su prédica y sus actos aparecen resonantes desajustes.

Aunque hubo precursores más antiguos, fue, a principios del siglo XX, en Estados Unidos,  cuando llegan a representar  un movimiento los muckrakers (recolectores de basura), autores de reportajes o de denuncias literarias  de no ficción. El  remoquete peyorativo se lo aplicó el presidente Theodore Roosevelt; pero ellos, lejos de sentirse ofendidos, lo lucieron como lema a seguir para sacar a la luz pública casos de corrupción y de abusos de variada índole en la política, los negocios y el doble fondo de la vida estadounidense tras la apariencia favorable  de los decorados.

Trapos sucios municipales
Un nombre puntero fue el de Lincoln Steffens (1866-1936). Entre 1902 y 1903, publicó una serie de reportajes de investigación que, al año siguiente aparecieron reunidos en un libro: “The Shame of the Cities” (La vergüenza de las ciudades). Reunía las denuncias con los trapos sucios encontrados en San Luís, Minneapolis, Pittsburgh, Filadelfia, Chicago y Nueva York (en esta última, la sustitución de un buen gobierno por otro que no lo era).

Ida Minerva Tarbell (1857-1944), formada inicialmente en su país, fue alumna después en la Universidlincomad parisina de La Sorbona. En 1904 publicó, en McClure’s, un gran reportaje seriado sobre la Standard Oil Company, posteriormente convertido en libro; asimismo escribió largamente sobre el fundador de la empresa petrolífera, John D. Rockefeller. Las implacables prácticas del viejo Rockefeller habían echado a pique  una empresa del padre de la futura periodista de investigación.

Pulitzer, a partir de 1905, destapó abusos de las compañías de seguros del ramo de vida.

En Cosmopolitan, bajo la égida de William Randolph Hearst, apareció, en 1906, la serie “La traición del Senado”. David Graham. Phillips (1867-1911), atribuía a un grupo de veinte senadores el estar hipotecados por servir a determinados intereses. Alfred Henry Lewis pasó revista a las trayectorias de poseedores de grandes fortunas.

Everybody’s Magazine, en 1907, puso en solfa a los financieros de Wall Street, con  Charles Edward Russell
En Collier’s Weekly, Samuel Hopkins Adams, con el titular “El gran fraude norteamericano”, abrió brecha sobre las falsedades y peligros en la comercialización de medicamentos.

Envenenadores de Chicago
La figura cumbre de la literatura de muckrakers fue Upton Sinclair. En 1905 sale,  en el semanario  socialista Appeal to Reason, su relato sobre el proceder de grandes conserveros de Chicago. “La jungla (Los envenenadores de Chicago)” no encontró editorial para la posterior publicación en libro. Aquello no tenía cabida con la versión optimista de la literatura al uso en el país. Hubo de optar por la autoedición. La conmoción pública marcó un hito. Su firma quedó situada en órbita y los legisladores tomaron cartas en el asunto para imponer nuevas exigencias a los industriales del sector de la alimentación.

Sinclair, con ediciones por todo el mundo, obtuvo éxito y mucho dinero. Su obra “¡Petróleo!” todavía hace poco ha sido versionada para el cine con el título, en español, de “Pozos de ambición”.

Periodismo prostituido
Mención aparte corresponde  a la denuncia-informe “La ficha de bronce (La prostitución del Periodismo)”. El título de este descarnado y polémico alegato utilizaba como símbolo la  ficha metálica comprada en el prostíbulo para pagar a la elegida por el cliente.

Para Sinclair, “The Bross Check” -título original de ese libro sobre el Periodismo vergonzante-  era el más importante y peligroso que  había escrito.

Guerra de África
El profesor Antonio Rubio Campaña, en su tesis doctoral sostiene que “…el origen del periodismo de investigación en España se remonta o nace en el primer cuarto del siglo XX y se desarrolla, fundamentalmente, entre los años  1921 y 1923”. En el mismo apartado personaliza esa puesta en marcha en Luís de Oteyza (creador del primer equipo español de investigación) y, además de Oteyza, entre otros, en Rafael López Rienda, que escribió sobre manejos de corrupción que afectaron al rendimiento de la acción militar española en la Guerra de África. Ésta fue el escenario, igualmente, para la actividad profesional que nos ocupa en el caso de Oteyza.

Reporteros internacionales2
No merecen caer en el olvido tres grandes reporteros internacionales, cuyas trayectorias vitales pasan por Francia: Albert Londres (1884, en Vichy-1932); Joseph Kessel (1898, en Argentina-1979, en Avernes) y Anton Zischka (Viena, 1904-Mallorca, 1997).

Albert Londres realizó largos viajes por Europa y otros continentes efectuando pesquisas para escribir reportajes con destino a las páginas de la Prensa y de sus libros. Su muerte tuvo lugar en el barco en que regresaba a Francia tras su última investigación en China, presumiblemente sobre temas  como el contrabando de armas  o el tráfico de drogas. Se baraja la hipótesis verosímil de que fue asesinado.

Entre los asuntos que trató a fondo destaca el tráfico y la explotación de prostitutas europeas para Argentina, donde escaseaba la población femenina en relación con la masculina.

Joseph Kessel, que trabajaría como enviado especial en  España, durante la Guerra Civil, por Paris Soir, viajó también por rutas variadas de la rosa de los vientos. A principios de 1930, Kessel fue  enviado por Le Matin, al frente de un equipo, a descubrir las rutas de los mercaderes de esclavos en Abisinia. Kessel y los suyos pudieron dar testimonio directo del “rapto de pastores que eran vendidos en el mercado de esclavos”.

Anton Zischa trabajó para periódicos de Viena, de Copenhague, de Nueva York y de Francia. También actuó como reportero gráfico así como de operador de cámara para la Paramount News. Dio varias veces la vuelta al mundo. Entre sus libros-reportaje de investigación profundizó en el funcionamiento del comercio internacional de materias primas como el petróleo o el algodón, con los conflictos de cada sector.

Si giramos de nuevo la mirada hacia EE. UU., encontramos a Lundberg, periodista y profesor, que trabajó en el Herald Tribune de Nueva York y convirtió en libros sus meticulosas investigaciones sobre titulares de grandes fortunas; así Las sesenta familias norteamericanas y también Nelson y los otros Rockefeller. Imperial Hearst sirvió de base documental a Orson Welles para su celebérrima película “Ciudadano Kane”.

De modo especial destaca también George Seldes, que vivió 104 años. Cubrió como corresponsal pasajes de la I Guerra Mundial y de la Revolución soviética, así como de la Guerra Civil española para la Agencia United Press. Entre 1940 y 1950 sostuvo una newsletter política, In Fact, donde cultivó la información crítica sobre los medios de comunicación social, cara a la opinión pública. Esta newsletter de Seldes está considerada como un precedente inspirador del prestigioso boletín confidencial I.F. Stone’s Weekly.

Hersh, neomuckraker máximo
Otros dos nombres, bien distintos en estilo y métodos, uno estadounidense y otro alemán, por ese orden: Seymour M. Hersh y Günter Wallraff.

Calificado como el “mayor muckraker de todos los tiempos”, Seymour Hersh ha firmado durante años en las columnas del New York Times y, sobre todo, ha colaborado regularmente durante más años en la revista The New Yorker. Ganó el Pulitzer, en 1970, destapando la matanza de civiles vietnamitas en la aldea de My Lai, el 16  de marzo de 1968, que había quedado encubierta. Rompió moldes, otra vez, al iluminar el lado oscuro del propagandístico Camelot del presidente Kennedy. Sus contactos con fuentes de alto nivel le han permitido escudriñar e informar sobre cuestiones que van desde el 11-S en Estados Unidos hasta la falsa justificación de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Hussupton-sinclairein para invadir Irak y, ya en este país, dar a conocer las escandalosas torturas de presos iraquíes en la prisión de Abu Ghraib, bajo la responsabilidad de militares norteamericanos.

El periodista de los mil disfraces
Cuando Günter Wallraff, tildado de periodista indeseable, vino a Madrid para presentar su libro “Cabeza de turco”, sobre sus vivencias haciéndose pasar por inmigrante turco en Alemania, mereció un reportaje en la revista que editaba la Asociación de la Prensa.

Allí se decía, entre otras cosas, lo que sigue:
<<Trabaja como obrero de una embrutecedora cadena de montaje de automóviles, se introduce como paciente en un hospital psiquiátrico, se hace pasar por un alemán rico y pro-nazi y descubre la intentona golpista en Portugal del general Spínola; se encadena  a una verja en Atenas pidiendo libertad y es detenido, encarcelado y torturado durante catorce meses , en las prisiones del régimen de los coroneles hasta que la presión internacional sobre Grecia consigue que le pongan en libertad… se introduce en la redacción de un periódico sensacionalista alemán, el Bild Zeitung, y pone al descubierto las mentiras y libelos que se inventan así como su “peculiar” sistema de trabajo, etc.>>.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826