España, 20-01-2018

Guinea Ecuatorial 2009: 30 años de Obiang y 20 de oposición

Agustín Velloso Santisteban (4/8/2009)obiang-nguema
El próximo 3 de agosto (este artículo se publicó días atrás en Rebelión)  se cumplen 30 años del golpe militar que lideró Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial. Su gobierno presenta hoy lo ocurrido de esta manera: “En la madrugada del 3 de Agosto de 1979, al frente de un grupo de oficiales, ante los sufrimientos, vejaciones y el caos que el régimen dictatorial y sanguinario de Francisco Macías Nguema había sembrado en el país durante once años, Teodoro Obiang protagoniza los hechos que conducirían al derrocamiento del dictador.”

¿Qué hizo Obiang durante esos once años para detener el sufrimiento?

“En 1969 -sigue la historia oficial- es elevado al grado de Teniente de la Guardia Nacional, habiéndole confiado el mando de todas las tropas destacadas, así como de todas las dependencias militares de la capital de la Nación.”

Comandante de las Fuerzas Armadas desde 1975, “en 1979, un Decreto Presidencial le eleva al rango de Vice-Ministro de las Fuerzas Armadas Populares”.

¿Qué ha hecho en estos 30 años para evitar una nueva dictadura?

Tras ser nombrado presidente de la república en 1982, “en 1989, Obiang ganó la reelección (y) ganó de nuevo la reelección en 1996. (…) Una nueva infraestructura y viviendas comienzan a ser reconstruidas con mayor rapidez, ya se están instalando nuevos sistemas de agua potable, alcantarillado y drenajes, y cientos de miles (sic) de nuevas carreteras están siendo construidas para conectar todas las ciudades y poblados de Guinea Ecuatorial. El cuidado de la salud y la educación son prioritarios en su agenda, ya que se construyen nuevos y modernos hospitales y clínicas con tecnología de punta equipados con personal, y se capacitan profesores para que enseñen mejor a los estudiantes.” http://espanol.republicofequatorialguinea.net/Government/index.cfm?PageID=30&3

En este mare mágnum de promesas sobre obras públicas, sobresale un hecho cierto: Obiang gana una elección tras otra con más del 95% de los votos. En 2002 lo hizo en las presidenciales con el 97%, en 2004 -parlamentarias y municipales- obtuvo 98 de los 100 escaños del parlamento y 237 de las 244 municipalidades. En las legislativas de 2008 obtuvo 99 escaños.

La principal diferencia entre Macías y Obiang es que éste ha sabido leer las señales de los tiempos y adaptarse en consecuencia. Esto le ha permitido mantener el poder, contar con el apoyo exterior y hacerse inmensamente rico gracias al petróleo.

Son sin duda 30 años de éxitos para Obiang, aunque no los que anuncia la propaganda oficial para el resto de la población. Los documentos publobiang-con-felipe-gonzalezicados por el Banco Mundial, la Unión Europea y las diversas agencias de Naciones Unidas, especialmente las de derechos humanos y desarrollo humano, por no hablar de organizaciones no gubernamentales, presentan otra realidad muy diferente del país.

Obiang está dispuesto a participar en el juego de la democracia porque en cada partida marca las cartas y en el reparto se queda con las mejores.

¿Hay que celebrar elecciones, firmar tratados internacionales sobre derechos humanos y adherirse a iniciativas sobre transparencia, responsabilidad y buen gobierno? Pues dicho y hecho: se da un escaño a la oposición, se firman tratados que luego no se cumplen y se hace propaganda de los actos del gobierno.

Obiang cuenta con buenos amigos que gobiernan en países poderosos, que aseguran a la opinión pública que el juego es legítimo y que sólo le hace falta alguna mejora. Al tiempo se ofrecen a ayudarle en ésta, aunque sin prisa y por encima de todo sin sobresaltos. Desde que comenzó la explotación del petróleo en Guinea Ecuatorial a mediados de los años noventa, los amigos le son cada vez más fieles:

En 2004 el Departamento de Estado de Estados Unidos resumía bien con una sola frase la situación política: “los ciudadanos no tienen forma pacífica de cambiar el gobierno”. http://www.state.gov/g/drl/rls/hrrpt/2004/41601.htm

En 2009 la presenta como “nominalmente una república multipartidista con un fuerte dominio por parte del ejecutivo”. http://www.state.gov/r/pa/ei/bgn/7221.htm

Sin embargo, Obiang piensa que toda precaución es poca y envía a uniformados y a mercenarios para asesinar, secuestrar, torturar, perseguir y en general hacer la vida difícil a sus rivales y a los que quieren verle fuera del poder.

A pesar de ello y también de que no faltan los que desean recibir una parte del enorme pastel petrolífero, los hay que no se resignan. Unos participan en el juego de la democracia de Obiang y otros han optado por derrocarle.

Por los resultados que han obtenido hasta hoy, se puede decir que Obiang les ha superado con creces. A los primeros les amedrenta, persigue y entretiene según la ocasión. A los segundos les ataca cuando puede y éstos le han ocasionado alguna incomodidad, pero los amigos mencionados y la suerte han estado de su lado.

Por la estrategia que utilizan se puede decir que ninguno está hoy más cerca de conseguir sus objetivos que hace unos años. Más bien al contrario, las esperanzas de éxito parecen inversamente proporcionales al incremento de sus actividades.

Participar en el juego de la democracia no es un asunto fácil. Si un jugador no desempeña el papel que se espera de él, los deobiang-saluda-a-miembros-del-pdgemás jugadores no le toman en serio. El líder de la oposición parlamentaria en Guinea Ecuatorial asegura una y otra vez ante la comunidad internacional, medios e instituciones políticas, que su partido juega con las reglas de Obiang y se compromete a emplear únicamente medios pacíficos para llegar al poder.

Si la comunidad internacional no exige lo mismo a Obiang para mantenerse en él ¿por qué piensa la oposición que se le exige a ella para alcanzarlo? Cabe pensar que la comunidad internacional tolera a la oposición y que así será mientras siga renunciando a defender los derechos humanos de los ecuato-guineanos mediante los medios apropiados a las violaciones de Obiang.

Hace ya muchos siglos que se discutió sobre la defensa legítima ante una agresión. Desde el siglo XIII se sabe que “es mayor la obligación que se tiene de velar por la propia vida que por la del otro” ante un ataque mortal.

El que un partido de oposición a una dictadura interminable renuncie a una defensa acorde con la violencia de aquélla, deslegitima su actividad política porque favorece a la dictadura a la que dice oponerse. Al buscar ayuda en los representantes de la comunidad internacional, a pesar del historial de éstos y de admitir públicamente que sabe que no se la darán, se cava su propia tumba política.

Es cierto que la otra condición de la legítima defensa es que se cuente con probabilidades de éxito. Nótese en primer lugar que se trata de no renunciar sin más a aquélla. A continuación, que no puede haber probabilidad alguna de éxito si se renuncia de entrada la posibilidad de la acción.

El segundo campo opositor, compuesto de pequeños grupos diversos, no renuncia a nada. Su fracaso es notorio y se debe, entre otras deficiencias, a la falta de apoyo popular y militante por un lado y a divisiones y a rencillas internas por otro.

Con el uso de las armas no han tenido éxito y parece que no lo tendrán: la ausencia de una milicia popular y una mala planificación cuando han contado con mercenarios explican el fracaso. Obiang aumenta día a día su protección, para lo que cuenta con sobrada ayuda exterior. Parece que sólo un golpe desde dentro, como el suyo hace 30 años, lo haría caer.

Se diría que los opositores, como Obiang, han confiado su destino a agentes externos. La diferencia a favor de éste, sin embargo, está en que los gobernantes europeos y norteamericanos prefieren petróleo en sus países antes que derechos humanos en Guinea Ecuatorial.

La lucha del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND) resulta ilustrativa para la oposición de Guinea Ecuatorial. El expolio del petróleo, más los daños que causa a la naturaleza del Delta y a la salud de su población, así como la opresión del gobierno, son las razones que esgrime el MEND para atacar los intereses de las compañías extranjeras que obtienen beneficios en la zona con el visto bueno del gobierno.

Lo que guerrillero-mendocurre en Nigeria, a una escala mucho mayor, es similar a lo que acontece en Guinea Ecuatorial: “Desde 1970, el petróleo ha dado 350.000 millones dólares a Nigeria, pero el 75% de los nigerianos vive con menos de un dólar al día. (…) El gobierno ha negociado contratos con multinacionales desde 1958. El resultado en el Delta ha sido la violación sistemática de derechos humanos y la devastación ambiental.” http://www.counterpunch.org/mistilis07172009.html

Contra esa situación, el MEND ha expuesto claramente sus fines: reparaciones por los daños causados y control de la riqueza del Delta. También sus medios: “abandonen nuestras tierras o perderán su vida en ellas. Nuestro objetivo es destruir la capacidad del gobierno de exportar petróleo.” http://www.corpwatch.org/article.php?id=13121

El gobierno nigeriano, a petición de las grandes petroleras, envió al ejército a reprimir violentamente las protestas de los habitantes del Delta, con el resultado de miles de muertos, torturados y presos.

La resistencia popular, sin embargo, logró salir adelante y una parte pasó a formar la guerrilla del MEND, cuyos exitosos golpes han logrado que la producción haya bajado de casi dos millones y medio de barriles por día a menos de un millón y medio.

A diferencia de lo que ocurre en Guinea Ecuatorial, el gobierno en Nigeria no desprecia al MEND. Esto no es un regalo del gobierno, que mantiene los ataques militares contra la guerrilla, sino que ésta se ha colocado con su resistencia en una posición que merece el respeto de su enemigo. Actualmente los dos bandos mantienen conversaciones.

Mientras, Obiang persigue a la oposición que desprecia. Al mismo tiempo, el único líder de ésta que se sienta en el parlamento, emitió un comunicado tras el ataque contra el palacio presidencial de Malabo del 17 de febrero de 2009, que fue maliciosamente atribuido al MEND por el gobierno.

En él, su partido “felicita a las Fuerzas Armadas y de la Seguridad del Estado por su rápida y eficaz respuesta, a la vez que les expresa su apoyo y solidaridad”. Añade, una vez más, que “rechaza todo intento de acceder al poder mediante el empleo de la violencia. http://www.cpds-gq.org/comunicados2009/noticia090217..html

Mientras que el parlamento en pleno de Guinea Ecuatorial considera al MEND un “grupo de terroristas y mercenarios de diabólicas intenciones y recomienda la máxima represión” http://guinea-equatorial.com/News/index.cfm?NewsID=599, el presidente de Nigeria ha ofrecido una amnistía a los militantes del Delta. Esta oferta es apoyada por muchos, entre ellos el premio Nobel nigeriano Wole Soyinka.

La oposición haría bien en reflexionar sobre la posición y la trayectoria del MEND, porque Obiang ha demostrado en sus 30 años de presidencia que el juego de la democracia sólo lo gana él.

Todos los implicados en el juego, además, deberían pensar sobre la admonición de Soyinka a los gobernantes nigerianos, quienes “tienen una responsabilidad moral y política por no actuar decisivamente para terminar con las hostilidades en el Delta. Mucha muerte y destrucción se pudo y se debió evitar si los presidentes hubiesen actuado según su cargo.” http://thenewsng.com/opinion/between-amnesty-and-amnesia-%E2%80%94wole-soyinka/2009/06?version=print

Esta reflexión, por supuesto, atañe igualmente a los que desde Europa y Norteamérica “acompañan a Obiang en su proceso de profundización democrática” y a los que dicen apoyar a la oposición.

N. de la R.
Agustín Velloso
es profesor universitario y escritor. Este artículo se publica con la autorización de su autor.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826