España, 12-12-2017

Un pirata somalí llamado Moratinos

haddamin-moulud-saidHaddamin Moulud Said (22/11/2009)
Coger a una persona, por la fuerza, llevarla atravesando los mares hasta tierra firme y mantenerla retenida ahí sin posibilidad de salir. A esto, en el océano índico, se le llama piratería. Y en el Atlántico, se le llama “hacer algo normal, lo que cualquier país haría (Moratinos dixit)”.

Coger por la fuerza a una persona, después de haberle requisado el móvil, los objetos personales y el pasaporte, meterla contra su voluntad en un avión, llevarla desde un lejano desierto a una isla en medio del mar. A esto, en el Caribe, se le llama Guantánamo; en el Atlántico, Lanzarote.

Desde luego que hay que tener muchísima habilidad política para, en tansólo tres días, juntar en el imaginario popular, la imagen de lo peor de la piratería somalí con lo peor de Guantánamo. Y es evidente que para alcanzar semejante proeza es preciso cometer tantos desatinos como kilómetros separan Cuba de Somalia.

Aminetu Haidar, la Gandhi saharaui, se pasea por EE. UU. y algunas partes de Europa para cosechar premios por su incansable lucha en favor de los derechos humanos. Pero para Moratinos, no es más que un buque lleno de mercancías cuyo secuestro bien vale una travesía.

Y así lo ha hecho. En mitad de la noche, sin luces ni taquígrafos, prescindiendo de las más elementales normas tanto legales como morales, ha pactado con unos corsarios, el secuestro de Aminetu Haidar y su posterior traslado a un minúsculo lugar del nordeste de Somalia, quería decir, de Canarias.

Lo sucedido con Aminetu Haidar es, sencillamente, ignominioso. Un Estado que se dice de Derecho, viola sus propias normas para hacerle el trabajo sucio a una monarquía feudal.

El Ministro de Asuntos Exteriores de España ha inducido a un piloto de avión, a una compañía aérea y a las autoridades policiales y aduaneras de Lanzarote a una conducta que raya en  la prevaricación, la detención ilegal y el secuestro. Y todo esto, sin que el mayor partido político de la oposición se entere.

Aminetu Haidar aterrizó el 13-11-2009 en El Aaiún (Sáhara Occidental), un territorio que, con la ley en la mano, su administración corresponde a España. Pensar lo contrario es dar validez a los Acuerdos de Madrid de 1975, cuya nulidad, tanto desde el prisma del derecho español como desde el prisma del derecho internacional, está sobradamente acreditada.

Cuando Aminetu Haidar desciende del avión en El Aaiún, unos ‘okupas’, le impiden quedarse en su ciudad y le obligan a subir en otro avión y abandonar el Sáhara Occidental. Para consumar eaminetu-haidarste brutal atropello, los ‘okupas’ cuentan con la inestimable colaboración de Miguel Ángel Moratinos, que les garantiza que, quiere ella o no quiera, pueden mandarla a España. Es decir, colaboración necesaria para la detención ilegal y secuestro de una persona.

En El Aaiún y contando con la inestimable colaboración de España, los ‘okupas’ llevan, a Aminetu Haidar, a un avión de una compañía española, la obligan a subir en esa aeronave sin sus objetos personales y sin pasaporte alguno. Las normas internacionales de la aviación civil estipulan que en caso de pasajeros indocumentados, la responsabilidad recae en la compañía aérea. Toda la legislación española en materia de extranjería exige la tenencia de un pasaporte para atravesar los puestos fronterizos. La figura penal de la prevaricación castiga a la autoridad o funcionario que realice una conducta a sabiendas de su ilegalidad. Puede ser que haya algún piloto que, después de tanto viajar, ya no sepa que el pasaporte es un documento necesario para salir o entrar en un país, pero que lo ignore un ministro…

Ese mismo sábado y ya en Lanzarote, Aminetu Haidar, es obligada a descender del avión y, contra su voluntad, la obligan a abandonar la zona internacional del aeropuerto de Lanzarote, donde quería permanecer para intentar regresar al Sáhara Occidental. Cuando los muy profesionales cuerpos de seguridad del aeropuerto, curtidos en mil batallas, se enteran de que una mujer ha venido a España, engañada y obligada por otros, lo primero que piensan es que están sobre las pista de alguna mafia que trafica con personas. Cuando, además, esa mujer les dice que no quiere quedarse en Lanzarote, que lo que quiere es volver a su tierra, ello les reconfirma en la idea de que esa persona ha sido engañada y obligada a realizar el viaje. Pero cuando las fuerzas y cuerpos de seguridad, obedeciendo órdenes de la Superioridad, en lugar de evitar el delito, emplean la fuerza para abundar en ello, francamente, deberían saltar todas las alarmas en cualquier sociedad que se precie.

La tarde del sábado 14-11-2009, Aminetu Haidar, intenta embarcar en un vuelo con destino a El Aaiún, pero entonces llega un agente de la autoridad y le dice que tiene órdenes para impedir que Aminetu Haidar pueda salir de España. Llegados a este punto de la historia, si el lector de este artículo aún no había nacido cuando Bush montó lo de Guantánamo, aún le queda la opción de escuchar la justificación dada por Moratinos el mismo sábado 14 de noviembre: Aminetu Haidar tiene Tarjeta de Residencia legal en España, por lo que puede entrar en España sin necesidad de pasaporte”. Y el domingo, día 15, Moratinos añade: “Se le ha prohibido salir de España a, Aminetu Haidar, porque no tiene pasaporte”. Si Usted, estimado lector, insiste en que no sabe nada de lo de Bush y Guantánamo, convendrá conmigo en que esto, como mínimo, es un secuestro. Y convendrá conmigo, también, en que eso de que el pasaporte no hace falta para entrar en España, pero sí para salir de España, constituye el último desatino que desde Somalia le lleva a Guantánamo. ¿Verdad que ahora comprende, Usted, lo de Guantánamo? Entonces, grite conmigo:

¡¡¡Moratinos, dimisión!!!

 N. de la R.
Haddamin Moulud Said
es abogado en ejercicio, colegiado en la Comunidad de Valencia (España).

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826