España, 01-10-2016

1969, cuando nuestro presente era futuro: Diálogo con Francisco Javier Bobillo de la Peña (1)

España
José Manuel G. Torga (26/3/2010)torga
El calendario, al contabilizar los años transcurridos, ha dado cauce a una brillante carrera. Francisco Javier Bobillo de la Peña es autor de varias obras, como “Nacionalismo gallego: la ideología de Vicente Risco” o “La realidad como problema. Estudios sobre intelectuales y política”. Ha sido Director General del Libro y Bibliotecas (1993-96). Como profesor de Ciencia Política imparte docencia en la Facultad de Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.

Después de aquella entrevista, ahora recuperada, hemos hablado algunas veces, muy de tarde en tarde. En 1997, en un coloquio sobre temas medioambientales para la revista Ecología y Sociedad, de vida efímera; de aquella sesión, en la cual él participaba como economista del Partido Socialista Popular, liderado por el Viejo  Profesor Tierno Galván, proceden fotos que ilustran este texto.

En los años 90, cuando era Director General en el Ministerio de Cultura, le visité en su despacho, con la Junta Directiva de la Asociación Española de Amigos de las Hemerotecas.

Ya, recurramos al “flashback” para exhumar, literalmente, cómo había quedado redactada la pieza periodística original, después de hablar con un estudiante politizado y con una cabeza bien organizada, como se verá.

El curso anterior a esta entrevista llevaba tercero de Económicas y segundo de Caminos. Francisco Javier Bobillo de la Peña  es un universitario, como otros muchos en España, que estudia y que, a la vez, vive una serie de inquietudes de la hora presente. Su nombre ha salido a relucir más de una vez con ocasión de hechos conflictivos, y esto también supone un denominador común con sectores universitarios que cuentan en la estratificación política del país. En la Facultad de Económicas, en ausencia de elecciones legales, ha compartido con algunos compañeros cierta representación “de facto”.

Bobillo nació el año 46, en Orense, donde hizo el bachillerato en el Instituto. El selectivo de Ciencias lo cursó en Santiago de Compostela, de donde pasó a Madrid.

Del extranjero, ha estado en Francia -cuyo idioma maneja- y Portugal. Con Jacobo García ha traducido el libro “Filosofía del Estado y del Derecho”, de Gumplovich.

Para Taurus, ha realizado la puesta al día de la segunda edición de “Historia de las ideas políticas”, de Jean Touchard. Es colaborador del Seminario de Derecho Internacional dirigido por el profesor Truyol. Colabora asimismo en el “Diccionario de la Política” que prepara la editorial Alfaguara.

Expedientado académicamente, ha estado detenido varias veces. El Tribunal de Orden Público le condenó a diez meses de privación de libertad por desobediencia a agentes de la autoridad y propaganda ilegal. Recurrida esta sentencia ante el Tribunal Supremo, éste la modificó, anulando la condena en cuanto a la imputación de propaganda ilegal, y dejando la motivada por desobediencia a agentes de la autoridad en tres meses de arresto mayor y multa de cinco mil pesetas.

Antecedentes de la protesta
– ¿Cómo describirías los antecedentes inmediatos de la protesta universitaria tal y como está planteada en España?
–  
En el año 1965 la vanguardia de la protesta estudiantil era llevada por la FUDE (Federación Universitaria Democrática Española), que aglutinaba las distintas tendencias políticas en el ámbito universitario. Fundamentalmente,  la protesta se centraba  en las Asambleas Libres, en las cuales los temas de discusión eran principalmente académicos. En la IV de esas Asambleas  Libres de la Universidad de Madrid, en las que estaban presentes Tierno Galván, Aranguren, García Calvo, Montero Díaz y Aguilar Navarro, después de la lectura de diversos documentos de adhesión por parte de otros sectoreprofesor-francisco-javier-bobillos de la protesta en el país -obreros e intelectuales- se acordó salir en marcha  pacífica para entregar un escrito de protesta en el Rectorado.

Esta marcha, compuesta por unas cinco mil personas con los catedráticos citados al frente, fue interrumpida con  violencia por la policía, sin que hubiese resistencia por parte de quienes la formaban. Como consecuencia, también, dichos catedráticos fueros separados de sus cátedras, tres de ellos a perpetuidad. A mi modo de ver, éste fue el comienzo de la nueva etapa en la protesta.

-¿Qué características nuevas surgen a partir de ese momento?
Quizá podemos decir que, hasta entonces, la protesta se basaba en dos líneas concretas: por una parte la lucha reivindicativa y, por otra, la anti-represiva. A la demanda por los estudiantes de mejoras de tipo funcional en lo académico -autonomía en la Universidad, libertad sindical, mayores recursos económicos, oposición a la cátedra vitalicia, libertad de enseñanza… -la respuesta era la detención de líderes, expedientes académicos, cierre de Facultades, control a la puerta de las mismas y guardia permanente en la Universidad, con lo cual entraba en juego el segundo aspecto de la acción (la anti-represiva). La postura de los órganos informativos constituía otro factor a tener en cuenta. Ahora bien, hasta aquí la postura reivindicativa en la Universidad era reformista.

Otro paso -continúa Javier Bobillo– se da al curso siguiente  con la constitución del SDEUM (Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Madrid). El verano anterior se crearon las APE desde el poder. Con un antecedente inmediato en el indicato barcelonés, el SDEUM agrupa inicialmente a cuatro Facultades y una Escuela Técnica. Durante este año ya el peso de la protesta se traslada de la FUDE al nuevo sindicato clandestino, en el cual colaboran estrechamente todas las tendencias políticas. Las asambleas fueron constantes, y se comenzó a ver la posibilidad de construir el sindicato a nivel nacional. Durante los cursos 65-66 y 66-67 los fondos destinados a las APE fueron a parar, en la mayor parte de las Facultades, a manos del SDEUM, o los sindicatos paralelos en otros distritos.

En el curso 66-67 las gran masa de estudiantes, con un nivel bajo de politización, tenían una enorme fe en sus líderes. La protesta estaba excesivamente  personalizada y, como consecuencia, las medidas adoptadas se centraron en ellos, haciéndolos desaparecer de la escena. Durante este curso se celebran las primeras reuniones coordinatorias y preparatorias para promover el Sindicato Democrático Nacional.

En el curso 67-68 ya funcionaba el Sindicato Democrático en la mayor parte de las universidades españolas. Mientras tanto, el Gobierno continúa tratando el problema universitario como un problema únicamente de orden público y, como consecuencia, la violencia, que había ido surgiendo paulatinamente, se generaliza. Los cortes de tráfico, quemas de autobuses, asaltos a decanatos, y enfrentamientos directos con la policía, se repiten a lo largo de todo el curso. La tensión se extiende y la opinión pública comienza a tomar conciencia del problema. Ya durante este curso hubo largos y constantes cierres de Facultades. Algunas, como la de Ciencias Políticas y Económicas de Madrid, permanecieron cerradas más de medio curso. También fue muy importante el fenómeno de ocupación durante cuatro días de la Universidad de Santiago. En el resto de los distritos la inquietud se agravaba.

Métodos más eficaces contra la protesta
– ¿Pasamos al curso 68-69?
Pienso que el dato más significativo en ese curso es el cambio en la utilización de métodos por parte del Gobierno para impedir la protesta. Ahora son menos efectistas pero más eficaces: privación de pasaportes, denegación de prórrogas de incorporación al servicio militar, imposibilidad de obtención de carnets de conducir, no autorización para matricularse oficial, etc. La aparición de las Universidades  autónomas, fundadas  para la división geográfica y la diferenciación en la enseñanza, es otro fenómeno de este curso, en el cual se anuncia ya el próximo traslado de Facultades fuera de Madrid. El nuevo Ministro de Educación consulta con los técnicos mundiales para intentar solucionar un problema: que la Universidad, sin dejar de ofrecer técnicos a la sociedad, deje de ser la preocupación constante de la burguesía. Aparece -en pleno estado de excepción- el “Libro Blanco”, con la denuncia de unos males no reconocidos hasta entonmanifestacion-de-estudiantes-en-la-universidad-de-madridces y la oferta de unas soluciones utópicas. Se introduce, como un elemento universitario  más, la policía establecida permanentemente en las Facultades.

– ¿Qué supone el Decreto del Estado de Excepción?
Se dijo que la Universidad era la causa que provocaba la excepcionalidad. Yo no lo creo así, aunque los poderes que otorgaba el mismo a la policía fueron aplicados, principalmente, con estudiantes e intelectuales en general. Hubo muchos detenidos o deportados. La Universidad de Madrid cerró sus puertas y, con ello, las posibilidades de reunión y actuación disminuyen, al mismo tiempo que el riesgo era mucho mayor.

– Resume brevemente la evolución a lo largo de este periodo que has venido analizando.
El avance ideológico de estos años ha sido radical, cualitativa y cuantitativamente. La inicial protesta contra el SEU se transforma en la protesta contra todo un sistema de valores. Aumenta el número de asistentes a todos los actos de protesta o formación, tales como asambleas, tribunas libres, manifestaciones y reuniones similares. La culminación de todo esto queda simbolizada en la medida de separar las Facultades de Políticas y Económicas, vanguardia de la lucha, llevándose esta última a más de quince kilómetros de Madrid, con pabellones separados para cada curso y rodeado todo ello de una valla.

Reivindicaciones internacionales y españolas
– Vamos a tratar de establecer alguna comparación, ¿qué diferencias encuentras entre la protesta juvenil mundial y la de los estudiantes españoles?
Al margen del derrumbamiento de todos unos mitos occidentales, la diferencia fundamental está en los objetivos de la reivindicación. Los que plantea el estudiante español ya fueron conseguidos hace tiempo por los de otros países. Por otra parte, las libertades existentes en otras naciones hacen que los medios de actuación difieran. Aquí, a mi modo de ver, hay demasiadas cosas ilegales; todo ha de ser clandestino.

– ¿Qué postura tenéis ante líderes internacionales como Cohn Bendit o Rudi Dutchke?
A ambos se les mira con admiración y simpatía, sin tener en cuenta sus grandes divergencias ideológicas. Con frecuencia sólo es posible saber de ellos lo que dice la Prensa, y esto no ayuda mucho.

– ¿Hay en España líderes estudiantiles a escala nacional?
En España, por parte de los líderes estudiantiles, no resulta normal alcanzar un grado de liderazgo que supere el nivel de distrito universitario. A esta altura las complicaciones desplazan del “campus” universitario a quienes se hayan destacado políticamente. No es normal que el líder dure más de dos años, y este es un período demasiado corto para destacarse nacionalmente. En cambio existen otras figuras que, sin ser estudiantes, por su participación en la Universidad tienen proyección nacional, como Tierno Galván, García Calvo  o Ruiz-Giménez.

– Cita algunos símbolos de la protesta en las universidades españolas
Creo que podemos distinguir entre los propiamente nacionales y los internacionales. Asimismo entre personas y objetos y, también, dentro de los personajes, entre ideólogos y los hombres más de acción. De todos ellos ha habido muestra en las universidades españolas. Entre los ideólogos y hombres de acción extranjeros se puede citar a Marx, Engels y Rosa de Luxemburgo; también las figuras del Che y Ho-Chi-Minh. Otros símbolos internacionales, no personales, serían el emblema de los diferentes países socialistas, el del pacifismo, etc.

francisco-javier-bobilloEntre los netamente nacionales sobreviven todavía algunos de la Guerra Civil, fundamentalmente canciones, así como también símbolos republicanos. Creo importante añadir que todo esto es sin el fanatismo que generaciones anteriores le han dado a los símbolos.

Nota del autor:
Franco
nombraba por entonces Príncipe de España y heredero en la Jefatura del Estado a título de Rey a Juan Carlos de Borbón; pero el futuro era tan inescrutable como  siempre.
Este periodista, redactor-jefe en un periódico, se planteó hacer una serie de entrevistas, destinadas a un libro que cabría denominar de domingo, como se suele calificar a ciertos pintores que sólo disponen para el arte de los días no laborables.
Aplazada la publicación por circunstancias particulares del momento, se perdieron luego las carpetas con los originales. 40 años después, haciendo limpia en dos casas y un garaje, he dado con varias de aquellas entrevistas. Algunos personajes siguen en candelero, otros viven más retirados y no faltan los que pasaron a mejor vida. Pero, con unos trazos introductorios nuevos, los diálogos mantienen un interés, leídos con la perspectiva del tiempo transcurrido. Así fuimos y así dialogamos.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826