España, 11-12-2017

España y Francia: juntas por Palestina, juntas contra el Sáhara

Ana Camacho (12/7/2010)espa-y-francia-contra-el-sahara
En la web de Asuntos Exteriores me he topado en la sección de noticias con una información del 4 de junio con el siguiente título: “El Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación asiste a la clausura del coloquio ´La Unión Europea, por una paz justa en Oriente Medio´” Se refería a un acto organizado por el Senado de la República Francesa y el ministro en cuestión, evidentemente, es Miguel Ángel Moratinos. Normal coincidencia pues Francia es una tradicional forofa de la causa palestina (tanto que Yasir Arafat eligió este país para lo que sabía iba a ser su última morada) y España, que también es ardientemente propalestina desde los tiempos del dictador Franco, tiene además de ministro de Exteriores a un rendido incondicional de la política francesa.

Acababa de ocurrir el incidente con la “Flotilla de la libertad” pero, según explica la web de Exteriores, el coloquio estaba planificado de antemano coincidiendo con el XXX Aniversario de la Declaración de Venecia del 13 de junio de 1980. Se supone por lo tanto que se iba a aprovechar la ocasión para recordar el contenido de esta declaración con la que la entonces Comunidad Económica Europea adoptó “una toma de posición fuerte y decidida frente al conflicto árabe-israelí”. En el texto de este compromiso, por lo visto, se reconocía a Israel el derecho a la existencia pero se dejaba muy clarito “que Europa no reconocía ningún hecho consumado ni en Cisjordania, ni en Gaza, ni en Jerusalén, y que toda forma de colonización era considerada ilegal a la luz del Derecho Internacional”.

Subrayo la alusión al Derecho Internacional que está en sintonía con lo declarado, por ejemplo, con la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, al calificar la reacción israelí ante la flota solidaria de “intolerable y brutal” señalando además que el ataque (defensivo, según Israel) era una “violación gravísima” del derecho internacional que atenta contra las conversaciones de paz y contra los esfuerzos de los últimos meses para lograr la estabilidad en Oriente Próximo.

Me pregunto sin embargo, qué hubiese ocurrido si el incidente del barco de simpatizantes, en lugar de producirse frente a las costas de Israel, hubiese tenido como escenario las aguas del Atlántico frente al Sáhara y, en lugar de simpatizantes propalestinos, se hubiese tratado de solidarios con la causa saharaui. ¿Hubiesen invocado los políticos españoles el Derecho Internacional?

Está claro que el PP de Rajoy, ni soñarlo visto lo que piensa su responsable de Exteriores Gustavo de Arístegui sobre el tema. A él seguro que incluso le parecería de lo más justificado que las fuerzas de ocupación marroquí utilizasen contra la hipotética flotilla de la libertad prosaharaui las armas que España le vende a Marruecos, (suponemos que para defenderse de los “terroristas” polisarios….) Y en cuanto al PSOE no se sabe por qué, lo que defiende el Gobierno de Zapatero con tanto entusiasmo en relación al conflicto árabe-israelí no lo aplica para el Sáhara. Bastaría con que en sus declaraciones sobre el conflicto saharaui los socialistas no reconociesen “ningún hecho consumado” en el Sáhara, y que “toda forma de colonización (de Marruecos) fuese considerada ilegal a la luz del Derecho Internacional”. O que dijesen algo sobre la expulsión de una cooperante española que, sospechamos, a Marruecos no le gustaba andase por ahí enseñando el español, idioma que la marroquinización de la antigua provincia sahariana tiene contraindicado para su programa de “integración” a la francofonía magrebí.

Ya sé, ya sé, Palestina y Sáhara no son exactamente el mismo asunto. Pero pongamos por un momento que, hablando del conflicto árabe-israelí, Moratinos soltase lo muy conveniente que sería para el pueblo palestino renunciar a sus derechos y defendiese la necesidad de que se resigne a la política de hechos consumados en Cisjordania y Gaza en virtud del realismo político frente a un enemigo más fuerte…O quana-camachoe denunciar las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel no lo puede hacer el gobierno español porque hay que ser equidistantes entre las dos partes en el conflicto o que las pretensiones palestinas además de irrealistas, constituyen un maximalismo fuera de lugar…Lo mínimo que cabría esperar de los simpatizantes del PSOE es que se echasen a la calle para pedir la dimisión de Zapatero por haberse apuntado al Friends of Israel de Aznar y dar un espaldarazo al “fascismo y ultrasionismo que nos corroe”.

¿Qué se puede hacer entonces para que se le pegue algo al Sáhara del discurso propalestino de los Moratinos, Pajín y Zapatero? Está claro: que el Senado francés organice coloquios para defender el derecho internacional en el Sáhara y Moratinos vaya a clausurarlos.

N. de la R.
Este artículo, y fotografía de portada, se publica con la autorización de Ana Camacho, periodista, activista intelectual y física, de los derechos humanos, que también se puede leer en su blog enarenasmovedizas.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826