España, 18-12-2017

La eficaz e incorrupta policía de Obiang Nguema frustra una operación de falsificación de documentos oficiales

Guinea Ecuatorial
Abaha (11/9/2010)moratinos-y-obiang-sonrrien
La página de internet del Gobierno de la dictadura guineana publicó hace unos días que la policía guineana había desarticulado en Bata (zona continental) a una banda especializada en la falsificación de documentos oficiales, y que entre los cabecillas de la misma se encontraban dos españoles.

Los detenidos fueron cuatro, dos españoles y dos guineanos, que de acuerdo con la policía de la dictadura se dedicaban a la falsificación de permisos de conducir, que iban firmados -ilegalmente- por la delegación de Tráfico en Bata, así como a permisos de residencia para extranjeros y DNI.

Los dos españoles detenidos son Jordi P. Vilán y Jones Luís Gritiores Mules -al parecer ciudadanos catalanes-, que ejercían de profesores en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial. Al parecer el puesto les había sido concedido por la AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional).

Los súbditos guineano, también detenidos, son Alfonso Ondo Ndong, jefe de conductores de la Cámara de los Representantes del Pueblo en Bata y Tomás Nguema Nsí, empleado de la empresa constructora General Work. Hay que recordar que esta empresa era propiedad del italiano Igor Cellotti, muerto en Guinea Ecuatorial en extrañas circunstancias, en un accidente cuando volaba en un ultralijero en compañía del español Juan Cruz, destacado miembro de los Testigos de Jehová en la zona. Juan Cruz no tuvo un sólo arañazo, y rápidamente tomó las de Villadiego. La familia de Cellotti, tras varios intentos de decir que iba a hacer y deshacer, siguió con la empresa de la que también es socio el sátrapa guineano.

A los dos angelitos españoles se les encontró -según la policía- abundante material para llevar a cabo sus tropelías falsificadoras. En la actualidad permanecen detenidos a la espera de juicio, aunque en este caso están siendo asistidos por el consulado de Bata. ¡Que suerte tienen estos dos españoles, pues en otros casos -no de delincuentes- la diplomacia española ni se molesta en contestar a sus reclamaciones! Y es que, Moratinos, en este caso, ha debido dar órdenes expresas.

Las aguas están tranquilas, las chalupas barnizadas, los mingpuera  afilados y  las mochilas repletas de yuca. Todo listo para chapear.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826