España, 11-12-2017

Llora como un cobarde y malvado, por el daño que nos has causado

Guinea Ecuatorial
Abaha (20/10/2010)moratinos
La noticia de que la remodelación ministerial de Zapatero ha afectado también a Miguel Ángel Moratinos ha caído entre la oposición guineana -la que no tiene escaño- como si les hubiera tocado el “gordo” de navidad. Hemos hablado con algún líder guineano; eufórico, uno nos ha dicho: “Que alegría; por fin se va Moratinos“. Otro, más o menos en la misma dirección, considera que a partir de mañana algo va a cambiar en las relaciones entre España y la dictadura guineana.

Los ministros, y menos en el gobierno de Zapatero, tienen autonomía para tomar alguna decisión que altere, menoscabe o modifique, la senda marcada por el que manda. ¿Alguien cree que la señora Trinidad Jiménez  va a llevar a cabo otra política en las relaciones entre el dictador Obiang Nguema y la Moncloa? ¿Hay alguna mente inocente que tiene esperanzas de que a partir de ahora el Gobierno de España vaya a presionar al sátrapa para que no encarcele, torture o fusile a mansalva? ¿Algún opositor en sus cabales piensa que desde mañana el Gobierno de España les va a tender una mano?

No, no y no. Todo seguirá igual o peor que hasta ahora. Puede que haya algún gesto de los habituales en la señora Jiménez, pero nada más. Unas sonrisitas para enseñar su blanqueada dentadura, cruzado de piernas, modelo a la última y poco más.

Sólo habrá cambios si los opositores guineanos trabajan cual hormigas  para que eso se produzca. Trabajar no es darle a la tecla todo el santo día, atacando a éste, tratando de insultar al otro, denunciando tal acuerdo o apelando a la teoría del remo para que el barco avance con más nudos.

Estamos construyendo una escalera para llegar al tejado. Cada peldaño -empezando por abajo- debe quedar sólidamente anclado, que soporte el peso calculado; y a poner el siguiente. Y después el otro. Sin resquemores, olvidando viejas ambiciones, dejando a un lado la soberbia juvenil, siendo generosos y agradecidos. El proyecto de “Punto y final” ha comenzado. Hay que seguirlo a rajatabla. Nada nos debe despistar.

¿Se imagina alguien a Alonso (fórmula 1) o Contador (ciclista) parándose en plena carrera para mirar el vuelo de una mosca  o piropear a una rumbosa moza?

¡Moratinos!, que nos alegramos mucho de tus lloros y de tu cese. Lo malo es que ahora se ha perdido la costumbre (norma) que había en la antigua Roma, donde los senadores, cuando eran obligados a abandonar el cargo, tenían que presentar cuentas de lo hecho y de los bienes acumulados.

 N. de la R.
La fotografía de portada es propiedad d  LVE, Emilia Gutiérrez.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826