España, 15-12-2017

Fue en el Sáhara y no en Túnez donde se iniciaron las protestas contra la tiranía en el Magreb

Sáhara Occidental
Miruca Falcón (6/2/201sahara-tunez1)
Me resulta triste ver que es frecuente que aquellos que han realizado una gran proeza no son reconocidos como se merecen porque los medios de comunicación no caen en la cuenta o, simplemente, no quieren hacerlo por las presiones que sean. Eso es lo que lamentablemente está sucediendo en estas últimas semanas desde que las protestas en Túnez consiguieron dar un vuelco a la situación política.

El descontento que por efecto dominó se ha expresado luego en Yemen, Jordania, Argelia, etc., y sobre todo en Egipto es un hito histórico cuyos pioneros hay que reconocer en los miles de saharauis que se rebelaron en el pasado mes de noviembre contra el régimen marroquí. Sin embargo, en todas las crónicas que leo estos días no aparece ni rastro de las protestas de noviembre en el Sáhara y es justo reivindicarlas como parte del origen de esta ola generalizada. El primer grito de rabia contra la tiranía no fue tunecino sino saharaui.

Las situaciones de esos países son diferentes, por supuesto, pero me empeño en obtener un factor común de todas ellas porque creo que existe y se resume en lo siguiente: abajo las dictaduras, los caudillajes, la opresión, el despotismo, los abusos y la injusticia. La población está harta de que unos cuantos la tengan sometida y la priven de libertad y del respeto que merecen como personas.

Los líderes mundiales, especialmente los occidentales, se han apresurado esta vez a “mostrar su preocupación” incluso se han atrevido a “condenar a los que emplean o fomentan la violencia”, ¡qué curioso! Justo ahora dicen lo que hace tan solo dos meses no acertaban a decir. Aunque miles y miles de voces les pedían desde el Sáhara ayuda, esos líderes que ahora hablan claro antes tartamudeaban o solo se limitaban a hacer unos débiles gestos que no hicieron más que reafirmar a Mohammed VI (¡qué poderoso soy que nadie se atreve a contravenirme!).

¿Por qué no reaccionaron entonces como lo están haciendo ahora? ¿Por qué no se atrevieron a condenar la opresión que ejerce Marruecos sobre el pueblo saharaui? La Unión Europea no fue capaz de condenar la represión marroquí solo fue capaz de decir que “lamentaba la violencia”. Lo de siempre, los gobiernos de Zapatero y de Sarkozy se encargaron entonces de impedir cualquier mala palabra contra Marruecos en todos los foros a su alcance, pero ahora son los primeros en exigirle a Mubarak que “respete la voz del pueblo”.

No niego que, además de su carácter de rebelión social pacífica, el episodio saharaui tenía otro tinte, el de su afirmación de identidad como pueblo, pero no olvidemos que ese matiz fue sobrevenido con el paso de los días y por la actitud intransigente de Marruecos, pues al principio de la protesta las reivindicaciones se centraban en exigir mejoras sociales y económicas y en denunciar la injusticia y discriminación que sufre la población saharaui. La autodeterminación no estaba entre las demandas de los manifestantes, precisamente para no confundir los términos y que los gobiernos occidentales no mirasen como siempre a otro lado con la excusa de que “ese tema mejor no tocarlo”. Pero ya vemos que ¡ni por esas!

Los poderosos occidentales tampoco se atrevieron a decirle a Mohamed VI que sus maneras no son admisibles y ¡hasta aquí hemos llegado!

Por si queda algún incrédulo al que le parezca esto increíble, a continuación se reproduce el comunicado conjunto de los cinco mandatarios europeos antes mencionado, el cual cualquier lector avezado puede convertir en un texto igual de válido para lo que está ocurriendo en el Sáhara con solo leer las palabras entre paréntesis y en negrita que añado yo de mi cuenta.

El texto de los cinco dice: “Observamos la degradación de la situación en Egipto (yo digo “en el Sáhara Occidental”) con extrema preocupación. Los egipcios (yo digo “saharauis”) deben poder ejercer libre y pacíficamente su derecho a manifestarse (yo digo “a la autodeterminación”) y disponer de la protección de las fuerzas de seguridad (yo digo “de la MINURSO”). Las agresiones contra los periodistas son totalmente inaceptables (yo añado “y las expulsiones y prohibición de entrar en el Sáhara también son inaceptables”).

“Condenamos a todos los que emplean o fomentan la violencia; ello no conllevará más que la agravación de la crisis política que vive Egipto (yo digo “de la situación de injusticia que vive el Sáhara Occidental”). Sólo una transición rápida y ordenada hacia un Gobierno con una representación ampliada (yo digo “un gobierno marroquí que acepte celebrar el referéndum de autodeterminación”) permitirá superar los desafíos que Egipto (yo digo “que Marruecos”) ha de encarar hoy. Estos procesos de transición (yo digo “este proceso de autodeterminación”) deben comenzar de inmediato”.

¿Verdad que no es tan difícil? Pues si lo que le dicen esos presidentes europeos a Mubarak se lo dicen tan clarito, ¿qué motivos hay para que no se lo digan también a Mohamed VI?  ¿Es que el derecho a manifestarse pacíficamente y proceder a una transición es solo para los egipcios y no para los saharauis?

N. de la R.
Miruca Falcón
 es licenciada en Sociología y amiga del pueblo saharaui.

No hay etiquetas para esta entrada.

Compartir:


Espacios Europeos © Copyright 2005-2016 No nos copiéis, nos cuesta mucho trabajo mantener esta página.
Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826