España, 18-12-2017

De qué peligros hay que defender al euro

Economía
Manuel Funes Robert (28/3/2011)euros
Incorporados a la serie de tópicos de que se alimenta y vive la clase dirigente en la UE -que no hay que bajar la guardia, esto es, que hay que mantener el rigor, pese a la evidencia de sus resultados contraproducentes-, añadamos este tercero: que hay que defender el euro.

La virtud mayor del euro es que se ha constituido en la mayor prueba de integración europea, la moneda única ha hecho más por la gran Europa que una Constitución. La Dama de Hierro británica lo vio así con esta famosa frase: “entrar en el euro sería introducirnos en la Europa Federal por la puerta de servicio”. Clarividente visión anulada por esta otra: “el plan socialista significaría imprimir moneda y eso no lo haré yo jamás”.

Pero aparece el tópico de que el euro está en peligro y en Alemania hay una fuerte oposición a dicha moneda, pidiendo la vuelta del marco. La desaparición del euro devolvería a cada uno de sus países miembros la soberanía monetaria de que gozaron hasta la nueva moneda, cada banco central volvería a poder cumplir su misión, que es la de crear, apoyándose en la imprenta, la cantidad de moneda que el sistema real necesita para funcionar. Detalle significativo, la decisión del instituto emisor japonés. Una de las decisiones tomadas  por su crisis ha sido poner a tope el funcionamiento de la santa máquina inyectando en masa dinero nuevo. La nación nipona puede sufrir por la radioactividad, por el maremoto, pero no lo hará por falta de dinero. Es la característica de la revolución monetaria universal del siglo XX.

Sin perder el valor unitivo que tiene el euro, su administración puede ser buena o mala y podemos estar más unidos que nunca, pero más pobres si esa administración es mala. Al haber creado un macro instituto emisor y ponerlo en manos de un delegado representante del sistema financiero privado, que recibió doce competencias emisoras de sus doce miembros pero que se niega a cumplir su función, tenemos que el peligro para el euro nace de la administración que se hace del mismo en contra de su finalidad natural. Esta no es otra que proveer de financiación al sistema real y no servir a los intereses privados del sector financiero cuya ganancia consiste en que el dinero sea escaso y caro, cuando la economía real necesita dinero abundante y barato. Por consiguiente la amenaza al euro reside en su administración y no la lucha contra su existencia. Obsérvese nunca se pone en cuestión la política monetaria impuesta por el representante de los mercados, que no es otro que Trichet.

Por tanto, si desapareciese la unión monetaria, el poder creador de dinero sustraído a cada uno de sus miembros, tendríamos una ocasión para felicitarnos de la naturaleza de ese riesgo del que se empieza a hablar. Pero todo es mucho más sencillo: basta con que cesen a Trichet.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826