España, 16-12-2017

Las ratas se unen para aguantar lo que puedan

Guinea Ecuatorial
Abaha (30/3/2011)jose-bono-y-obiang-nguema
Muchos guineanos, quizás desesperados, por la actitud de España y por años y años en la oposición, buscan una salida en Barack Obama. A él se han dirigido exponiéndole sus cuitas en más de una ocasión. Ahora el epistolario se ha incrementado. Lo que está sucediendo en el norte de África, y más abajo, les anima a que algo se pueda producir en el Golfo de Guinea.

Los ataques, a bombazo limpio, contra las fuerzas de Gadafi en Libia, por parte de las fuerzas de la coalición internacional, animan más aún a la oposición guineana que sueña con ver caer misiles en el palacio de Obiang Nguema en Malabo. Pero, eso, salvo imprevistos, no va a suceder.

Y, por supuesto, imprevistos no es que Juan Tomás Ávila Laurel, el hombre que tiró la toalla para coger otra, “exija” con el apoyo mediático de las agencias de prensa españolas, “la caída del gobierno de Teodoro Obiang Nguema y la celebración de elecciones democráticas” para que el “país pueda sumarse a los vientos democráticos que recorren el mundo”.

Este chico, empleado del Centro Cultural Español en Malabo, debe escribir eso dicen-, pero leer poco. ¿Acaso no conoce el enorme retroceso de la democracia en el mundo? ¿Dónde se producen nuevos vientos democráticos?  Él, desde su mullido colchón catalán, habla de esperanzas e intenciones; pero poco más. Ya veremos cuando llegue el esperado día de unas elecciones de verdad.

Nos hemos enterado -al parecer aparece en un libro en ciernes- que el CNI colocó unos micrófonos en la habitación de un hotel en Madrid, donde, supuestamente, iba a dormir o folgar, el dictador guineano. Pero, el caso es que Obiang durmió en la habitación contigua y las “perdices” se tuvieron que tragar las chorradas y ronquidos que durante la noche salieron de la guardia personal del sátrapa. Las perdices se habían equivocado, o les equivocaron, ya que colocaron el entramado de escucha en otra habitación en la que Obiang no durmió. Chapuza de ascenso.

El tirano después de hablar con los dirigentes del CPDS y la falsa UP, ahora dice estar dispuesto a llevar a cabo reformas en la Constitución -el mismo diseño de Mohamed VI-, entre ellas que el mandato presidencial quede limitado a dos periodos, un Senado de representación territorial y un Tribunal de Cuentas.

Los mercachifles que participan en esta operación, tratando de dar una imagen de cierta coherencia y democracia, no han tenido mejor ocurrencia -saben que iban a tener prensa-  que decir que las reformas anunciadas por Obiang Nguema son “insuficientes e irrelevantes”, pues “no responden a la necesidad de dar un verdadero impulso al proceso de democratización del país”.carta-de-bono-a-movimiento-social-democrata

¡Poca vergüenza! Muy poca. Y la que les queda la perderán en breve.

Todos los que se sientan en la Cámara de Representantes del Pueblo (especie de congreso de diputados de Obiang) saben que si el barco hace agua, ellos se hunden. Por eso tratan de tapar como pueden las vías de agua que se abren cada dos por tres.

Por cierto, vaya papelazo el del Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, que ni se molesta en poner dos líneas a los del Movimiento Social Demócrata de Guinea Ecuatorial.  El pasado 2 de marzo de este año, Tesifonte Obiang Nsang, secretario general del MSD, recibió la contestación de Bono a un escrito que este grupo le envió. El director general del gabinete del presidente (José Bono) les escribió a los del MSD lo siguiente: “Acuso recibo de su carta del pasado 21 de febrero que el señor Presidente ha leído con interés”. ¡Que penita Bono; que penita!

Otra cosa -la verdad hay que decirla-, ha sido la contestación de Zapatero a otra misiva del MSD. En esta ocasión, el texto de respuesta ha sido un largo y abigarrado folio del que, si tenemos ocasión, daremos cuenta.

No hay etiquetas para esta entrada.

Compartir:


Espacios Europeos © Copyright 2005-2016 No nos copiéis, nos cuesta mucho trabajo mantener esta página.
Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826