España, 20-01-2018

Nueva constitución en Marruecos: una tomadura de pelo inaceptable.

Marruecos
María Suárez (20/6/2011)juan-carlos-i-y-mohamed-vi
Somos muchos los que ya sabíamos que las reformas anunciadas por Mohamed VI iban a acabar en “agua de borrajas”. Por ello no me ha sorprendido que Sarkozy fuese uno de los primeros gobernantes en felicitar al soberano, al galo le encantan las borrajas marroquíes. Sin embargo, lo que si me ha sorprendido ha sido la llamada que el Rey de España le ha hecho a su “sobrino” marroquí para felicitarle por lo mismo. Tendré que pensar que a don Juan Carlos también le gustan, y cuanto más desaboridas mejor. Aunque bien pensado, las reformas son más bien “lentejas”, ya saben, o las tomas o las dejas y dado que los marroquíes deberán “engullirlas” el uno de julio me inclino por este calificativo. Claramente, Mohamed VI solo quiere añadir nuevo “atrezzo” para seguir en el mismo escenario: Edad Media y feudalismo del siglo XXI.

Veamos: en el artículo 19 se establece que “el Rey, Comendador de los Creyentes, representante supremo de la Nación, símbolo de su unidad, garante de la perennidad y continuidad del Estado, vela por el respeto del islam y la Constitución. Es el protector de los derechos y libertades de los ciudadanos. Garantiza la independencia de la Nación y la integridad territorial del reino dentro de sus fronteras auténticas”. A cualquier persona con sentido común se le ocurre preguntarse ¿y cómo va a velar, a proteger y a garantizar todo eso con leyes que deberían considerarse democráticas?

Pues sencillamente sin leyes democráticas, creando unos mecanismos de maquillaje político que le servirán para seguir como hasta ahora y pretendiendo engañar al que se quiera dejar. Velará haciendo su voluntad e imponiendo sus intereses, maniobrando con sus grupos de presión corruptos y gracias a los cuales sigue haciéndose rico y se mantiene en el poder, porque los periodistas tampoco podrán ejercer libremente su labor. Mohamed VI seguirá expulsando a los extranjeros que le resulten molestos, ya sea acusándolos de “cristianos proselitistas” o de transgredir la prohibición de hablar de política con los habitantes de “Su Reino”, especialmente si es con los saharauis.

Además, presiento que el Rey “velará por el respeto a la Constitución” inmiscuyéndose en todos los poderes del Estado, puesto que los seguirá ejerciendo a pesar de que tendrá ahora a un Presidente de Gobierno sobre el que descargar las iras y ponerlo a los pies de los caballos (o de los manifestantes que protesten). Por si fuera poco, “protegerá los derechos y libertades de los ciudadanos” comenzando por impedir que los saharauis ejerzan el suyo de expresarse en un referéndum y gracias a ese impedimento, protegerá los derechos de expolio ilegal de sus colonos marroquíes y de empresarios extranjeros de todo pelaje que están del lado del majzén opresor.

Y ahora la guinda de las preguntas ¿cómo va a garantizar la integridad territorial del Reino dentro de sus fronteras auténticas? Según la ONU y el Derecho Internacional, las fronteras de “su Reino” están clarísimas, y el Sáhara no está incluido. ¿En la visita privada que el Rey de España le hizo hace un mes no hablaron de ello? ¿Y de Ceuta y Melilla? Ahora resulta que además de las fronteras internacionales reconocidas existen otras, “las auténticas”…  porque lo dice la nueva constitución marroquí.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826