España, 25-09-2016

La varita mágica existe: es una imprenta

funes-robertEconomía
Manuel Funes Robert (3/10/2011)
A Rajoy, a medida que se acerca al Poder, le va entrando miedo. Su alusión a la varita mágica respondemos que si existe. La vemos todos los días en los informativos de las televisiones. Esa imagen ya cotidiana en la que observamos cantidades inmensas de euros saliendo de las impresoras del Banco Central Europeo. Gran espectáculo visual para los especuladores que basan sus transacciones en que el dinero sea escaso y caro. Pero Rajoy, al poner en la base de su programa la austeridad, sea el que sea el camino para imponerla, no hará otra cosa que reducir la demanda, cuya insuficiencia es la causa de la crisis.

La palabra austeridad atrae porque las gentes la toman como si fuera una virtud y todos quieren ser virtuosos o al menos, parecerlo. Esa varita mágica es, no solo la solución, sino la única. A si lo ven en EE UU donde al frente de la Reserva Federal hay un hombre que conoce y aplica la finalidad de dicha institución, que es proveer de financiación al sistema y a pesar de la resistencia republicana, sigue prometiendo con el respaldo de Obama esa política. Pero en la UE, el BCE está en manos de los mercados, que defienden el principio básico de su ganancia, que es que el dinero sea escaso y caro.

La UM ha sido una obra maestra de los mercados, pues al reducir doce bancos centrales a uno solo y poner al frente de ese uno a un dirigente a su servicio, como es Trichet han conseguido que ese BCE incumpla su misión de financiar al sistema y obligue a los Estados a endeudarse cada día más con los mercados privados. Y aunque la baja de tipos de interés ha servido para alivio de los hipotecados, sirve de poco o nada para las empresas, ya que pocos o ningún préstamo para ellas. Un 0% de interés supone un 0% de beneficios para las empresas.

Para justificar esta restricción se alude a la deuda monstruosa que significaría que el BCE prestase a los estados la cantidad adeudada a los mercados, omitiéndose el detalle de que lo que presta o anticipa el BCE no hay que devolverlo porque el BCE no es dueño de esos dineros y no es dueño porque lo obtiene de la nada, que es el origen natural del dinero desde que desapareció el patrón oro.

La varita puede funcionar de esta forma. La imprenta que vemos  y que ha empezado a funcionar pero no lo suficiente asume la deuda soberana de todos los países y paga al instante su importe total a los hoy endeudados. El coste de la operación es nulo, la operación incruenta y con ello se deshace el mal que hizo el BCE al elevar los tipos de interés y restringir casi a cero las entregas de nueva financiación a los estados y particulares.

Al mismo tiempo contemplamos a la flor y nata del poder político español reunirse con el Rey para realizar un atentado a la Constitución al introducir en ella de modo incondicional el 0,4% de límite a los déficits. Dicha cifra no dice nada si no la relacionamos con otras cifras. Así un déficit del 0,4% en una situación de pleno empleo de recursos es cosa mala porque llevaría a la inflación. Sin embargo, un 10% de déficit puede ser imprescindible si el paro es del 30%, luego la cifra constitucionalizada no dice nada en si y la elevación de su rango podría poner a los Estados en el dilema de respetar ese añadido y agravar la crisis, atentando contra derechos que si están fijados en la Constitución.

Vivimos una situación de insuficiencia mundial de liquidez que con la excepción de EE UU nace de que el BCE ha caído en manos privadas.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826