España, 25-09-2016

La Clinton ataca de nuevo

Sáhara Occidental
Javier Perote (5/3/2012)hilaria-clinton-y-mohamed-vi
Una vez más la señora Clinton muestra sus preferencias por Marruecos. Lo acaba de hacer con motivo de su viaje por el Magreb. La Sra. Clinton que es “fan” de Mohamed VI, a quién cuenta chistes y se ríen mucho los dos, dice   que el plan de Marruecos sobre el asunto del Sáhara es serio, realista y creíble. ¡Cómo no!  También ha  dicho que es un plan mutuamente aceptable; que es lo que dicen todos los que no tienen otra cosa que decir sobre el tema.  Lo que nunca dice esta señora es por qué apoya tanto a Marruecos.

Mohamed VI, en más de  una ocasión ha contribuido a las campañas de los políticos americanos, fueran del color que fueran. También su padre, el finado Hassan II lo hacía; es una forma inteligente de ganarse el favor de la todopoderosa América;  gane quien gane  siempre habrá alguno que esté  en deuda con  el Sultán. Esta señora ha estado implicada en varias elecciones: primero, con su marido Bill, en 1992, hasta su segunda elección,  después ella sola para la denominación demócrata y por fin para las presidenciales de 2008 contra Obama. Después  los dos juntos.  A pesar de que  estas cosas se ocultan, a la larga  todo se sabe. A nosotros lo que nos dicen es que es muy importante  sustentar a Mohamed VI en el trono para  la  defensa del flanco sur del Pacto Atlántico y para ayudar a democratizar el país, que lo está haciendo muy bien. 

Esto ya se decía a principios de los ochenta cuando Felipe González  inauguró el ritual de las visitas a Hassan II. España ha ayudado mucho desde entonces a democratizar Marruecos, y por supuesto también en lo del flanco Atlántico.   Lo  hicimos en 1975 cuando entregamos el Sáhara a Hassan II,  aunque este ya había dado muestras de su  plan democratizador que empezó en el Rif, allá por 1958.

Generalmente, los grandes   tiburones de las finanzas y los políticos a su servicio, cuando apoyan las tesis de Marruecos no dicen el por qué de tal postura,  y si les preguntas, se andan por las ramas y lo más que llegan a decir son  cuatro vaguedades,  pero encubriendo  lo que realmente les importa: la pela. Para algunos  políticos todo eso de la justicia, el derecho, la honradez, etc.,  son pamplinas.  Lo suyo, como queda dicho, son los intereses.  Aparentemente, defienden los intereses de sus países, aunque  siempre ocurre que junto con estos van  mezclados los  suyos particulares; los de su bolsillo para entendernos.  Aun  recuerdo las  felicitaciones que algunos componentes del “loby marroquí,”  que se movían  por el Parlamento Europeo como si fuera  el pasillo de su casa, intercambiaron con la eurodiputada socialista Josefa Andrés Barca, que había votado a favor de la prórroga del Acuerdo de Pesca con Marruecos.

Cuando se discutió en el Parlamento Europeo la mencionada  prórroga,  los políticos españoles (socialistas y populares) votaron a favor de ella  a pesar de que iban incluidas las aguas del Sáhara, lo que  suponía seguir esquilmando sus riquezas. Pero como ya saben, la prórroga no salió adelante  y unos y otros se apresuraron a compadecerse de los pobres  pescadores de Andalucía cuyas elecciones autonómicas están al caer ¿sic?.

Parecía que la culpa de las desgracias de los pescadores andaluces que quedaron en el paro, sobre todo los de Barbate, la tuvieran los saharauis. Arias Cañete no dejó de lamentarse clamando por un nuevo acuerdo con Marruecos. Un par de meses después se aprobó en la Unión Europea  el Acuerdo Agrícola, altamente perjudicial para España.  Pero esta vez los europarlamentarios españoles votaron en contra, sumándose a la denuncia del ecologista francés  BovèRaul Romeva (ICV), Ana Miranda (BNG),  Sosa Wagner (UPyD) y Willy Meyer (IU) para el que “Este acuerdo, al igual que el de Pesca, está hecho de espaldas a la legalidad internacional pues sigue incluyendo recursos naturales que pertenecen al pueblo saharaui y por tanto respalda y eterniza el expolio que Marruecos lleva a cabo en el Sáhara Occidental”, solo beneficiará a las grandes multinacionales europeas de la alimentación y a los terratenientes marroquíes, entre ellos, y sobre todo, al rey de Marruecos, que sigue siendo el mayor propietario de tierra agrícola fértil.  Los españoles pretendieron la anulación del acuerdo  por  implicar productos procedentes del Sahara, argumento que no tuvieron presente en el acuerdo  anterior.  

Los agricultores hortofrutícolas españoles que  no han  criticado nunca la expoliación de los recursos saharauis, se van a encontrar con que gran parte de los productos que entren en Europa procederán de las explotaciones que los marroquíes y las multinacionales han montado en el sur del Sáhara. No  defendieron   los  derechos de los saharauis cuando fue necesario, lógicamente ahora nadie les hizo caso cuando pidieron  excluir esos productos  alegando la defensa de los mismos derechos del pueblo saharaui que antes negaron.

Para Europa contamos poco, este  acuerdo agrícola, según dicen en Bruselas, contribuirá a dar contenido al Estatuto Avanzado que la UE firmó con Marruecos en 2008,  a iniciativa del PSOE (Moratinos) para establecer una relación privilegiada.

Los beneficiados de Este Estatuto Avanzado, como ya fue denunciado en su momento por el Cateel-rey-juan-carlos-y-mohamed-vi-en-la-muerte-de-hassan-iidrático Carlos Ruiz Miguel, serán el corrupto sistema del Majzén, las empresas españolas, las francesas y los políticos o partidos europeos que son ilegalmente financiados por la monarquía marroquí.

Para terminar, una observación: cualquiera  puede constatar que las personas que apoyan la causa saharaui, generalmente  lo hacen   por  considerar  que es una causa justa,  para lo cual aportan numerosas referencias  de tipo legal, v.gr.: la Doctrina de la ONU que condena el colonialismo, la resolución 15/14  de la Asamblea General,  la condena que la ONU hizo, ya en 1979,  de la ocupación del Sáhara por Marruecos, la inclusión  del Sáhara entre los territorios no autónomos que  hace este mismo organismo, la consideración del asunto del Sáhara como un caso de descolonización inconclusa,  la sentencia de  la Corte Internacional de la Haya de  1975, y  las  incontables  resoluciones que acompañan al dificultoso desarrollo del Plan de Paz de 1991 en todas las cuales  el  Consejo de Seguridad reconoce el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. El Plan de Paz de 1991 ya fue, como bien dice el Catedrático  Ruiz Miguel, un acuerdo justo duradero  y mutuamente aceptado sin necesidad de haber hecho brotar posteriormente en el texto  estas  excrescencias  con el único fin de desvirtuar su finalidad. 

N. de la R.
Javier Perote
, es coronel del Ejército y miembro de la Junta Directiva de APPA (Asociación para el Progreso de los Pueblos de África).


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