España, 28-09-2016

Un persistente tabú informativo

severo-moto3Guinea Ecuatorial
Severo M. Moto Nsa (19/5/2012)
La pregunta se convierte, de inmediato en un reto a España y a su mundo literario, intelectual y periodístico: ¿Por qué no se habla, apenas, de África, en los medios españoles?

Durante  largas  y pesadas décadas de colonización africana, (Acaban de cumplirse los primeros 50 años de las descolonizaciones o independencias de África) las razones y respuestas a esta pregunta podían encontrarse en varios  campos; pero dos, principalmente, han sido las razones a las que obedece esta falta de presencia de África en los medios españoles.

1. Desde los comienzos de la colonización de África, juego en el que Inglaterra y Francia ejercieron un papel claramente protagonista y preponderante de modo que, como cuenta la Historia, Inglaterra, basándose en su gran potencial bélico marítimo, inicia sus conquistas  abordando las costas occidentales del Continente africano, y proyecta, con evidente avaricia acaparadora, la ocupación de África, de Occidente al Este. Francia, a su vez, con no menos avaricia y misma prisa acaparadora, proyecta la ocupación de África, desde el Norte, hacia el Sur. Los dos imperios se agrandan y fortifican, evidentemente, con el mayor número de tierras (cuanto más ricas, mejor) ocupadas; hasta que se produce el famoso encontronazo conocido como el “Incidente de Fachoda” (1898).  En esta localidad, al sur de Sudan, los altos mandos de los Ejércitos de  Francia e Inglaterra se encuentran disputándose un mismo terreno a conquistar. Francia lleva las de ganar; pero la cordura,  la elegancia y  magnanimidad se imponen; y lejos de convertir al sorprendido y humillado Continente africano en un sordo y eterno campo de batallas entre estas dos potencias (¡¡Vergüenza ajena de los africanos!!) se llega al acuerdo de respetar lo conquistado por cada uno hasta Fachoda. No hay más que mirar y contemplar el espectro de países africanos  hoy independientes y antes, no; que encuadran la dimensión africana de la llamada “La Francophonie” (Mundo de habla francesa);  o que se mueven bajo la sombra protectora de la “Commonwealth” (Mundo que comparte la riqueza con Inglaterra”).  Si medimos las dimensiones semánticas y de alcance de los dos términos, es fácil darse cuenta de que la Francophonie, se limita y abarca solo al  “mundo que habla francés”; mientras que “commonwealth se extiende, no solo a la lengua inglesa; sino a algo mucho más material y  hasta, si se quiere, humano, como es la Comunidad de Riquezas”. Nada extraño constatar que, al cumplirse el primer cincuentenario de las independencia de África (1.960-2010) la “Francophonie” está recibiendo (al menos de parte de los nuevos liderazgos africanos) un más que evidente rechazo o cuestionamiento… Mientras la Commonwealth ni parece  incómoda, en su conjunto, ni sus miembros parecen sentirse acuciados o afectados por nada, en su trayectoria cincuentenaria de vida en la “Commonwealth”.

Ponemos fin a este primer análisis, señalando que una de las características que mejor definen la vida (la buena vida de las colonizaciones -descartados los  litigios y peleas conquistadoras, y asegurada la estabilidad en el mutuo respeto- manda el secreto, el silencio y  el velado acuerdo de: “No pisarnos, entre los bomberos, las mangueras…”.

2. La segunda razón por la que no se habla apenas de África en España, es todavía más convincente. La agresividad y decisión de los imperios inglés y francés no contó con la participación de España, ni necesariamente, con la de Portugal, ni con la de Holanda, ni Alemania, o Bélgica… La presencia o conquista de estas otras potencias ibéricas y europeas, del territorio del Continente africano es no solo tardía; pero aun cuando fuera de forma colateral o coetánea, no fue tan virulenta y acaparadora como la conquista africana de Francia e Inglaterra (alguna excepción hay que hacer, como en el caso  de Bélgica, en el extenso Congo…).

Es más; algunas conquistas de África no han sido tan claras, desde la perspectiva de tales conquistas a golpe de armas y peleas, sino a base de cesiones o intercambios de de territorios, sean por las razones que fueran (salubridad, resistencia de los nativos e indígenas, supuesta improductividad o terreno baldío…). Es el caso del canje de terrenos entre Portugal que cede el Golfo de Guinea a España, potencia en declive, que desarrolla una colonización más claramente definida como cristiano-católica-evangélica, culturizante y considerada, al final, ejemplar y modélica. 

Bien es cierto que la descolonización fue un escandaloso modelo de cómo no se debían hacer las cosas, hasta hoy. Que una potencia colonizadora, considerada como modélica, ponga al frente de la “ex” colonia, como colofón de su buen trabajo, a la  peor persona que conocía en dicha colonia, facilitando así,  una saga de maleantes al frente, clama y clamará eternamente al cielo; hasta que España decida.

La presencia colonial española, que como digo fue más asunto de cesiones que de conquista (con todo el poderío que ello supone) debe considerarse real y prácticamente testimonial. Fruto de una decisión individual, es labor de un  vasco llamado Manuel Iradier, quien pone en manos del Reino de España, de doña Isabel La Católica, el Golfo de Guinea.

Si el Reino de España hubiera decidido hacerse, de inmediato, con los territorios de 350.000 Kilómetros cuadrados que le cedió Portugal y que prácticamente cubrían todo el largo litoral del  Golfo de Guinea, lo que hubiera recibido el nombre de “GOLFO DE LA GUINEA ESPAÑOLA”; y hoy hubieran sido, con toda naturalidad, los 350.000 Kilómetros cuadrados de una REPÚBLICA DEL GOLFO DE GUINEA.

Monumento dedicado a Manuel Iradier en Vitoria, España

Monumento dedicado a Manuel Iradier en Vitoria, España

Pero, lentamente, como si se tratara de una extraña erosión eólica o marítima, la “Francofonía” y la “Commonwealth” han ido reduciendo aquel territorio de 350.000 Km2 del Golfo de Guinea, a un residuo llamado, antes, LA GUINEA ESPAÑOLA, y ahora República “bananera” de Guinea Ecuatorial.  Sus habitantes han sido rebautizados por los francófonos con el despectivo y humillante apodo de “EQUATÓ-LA”. Una República “independiente” donde (después de 150 años de colonización española y 44 de independencia,  se habla, con más naturalidad, el llamado “pichinglish” (inglés degenerado y facilón, que cubre la práctica totalidad del litoral y centro-sur del Continente africano, incluida gran parte de la “Francophonie”). Un auténtico batiburrillo.

El gran poder español, del “Imperio que nunca conoció la puesta del sol…” (¡¡Qué bien nos sonaba esto en las Escuelas Elementales de la Guinea Española!!), dedicó, de lleno, todo su poder emprendedor, conquistador y creador, en cruzar el Mar Atlántico y conquistar las Américas. Culminada esta ingente labor de “crear pueblos y naciones”, España, diríase que desfondada por tanta dedicación y tanta égloga americana (hoy, afectada por algún que otro enfado y exabrupto… argentino)  no ha tenido tiempo y espacio para dedicar a la creación de las dos únicas naciones y pueblos puestos bajo su responsabilidad en África: El Sáhara Occidental y “La Guinea Española”, hoy Guinea Ecuatorial.

Cómo iba a extrañar que en España no se hable de África. Si ni se habla de los 500.000 escasos habitantes de Guinea Ecuatorial, ni se cuida de que la lengua española que tanto orgullo crea en los guineanos se potencie con becas de estudios, cursos, cursillos, seminarios en España y en Guinea Ecuatorial; si no se potencia y se cuida la salud de los escasos 500.000 habitantes de ese territorio.

¡Estamos cansados de asistir a entierros, todos los días!, gritan los que llegan de Guinea Ecuatorial. 

Si resulta que  se acepta en España la responsabilidad de haber abandonado a  aquel  pueblo a su suerte, y haber hecho que ganara Macías, para que el pueblo guineano escarmentara, por haber aceptado la independencia; si al final, siguiendo la norma general del trato a las colonias conquistadas en África, de someterlas al silencio, secreto y reserva, y a Guinea Ecuatorial se la  sometió a la LEY DE MATERIA RESERVADA; si esta ley latente y viva durante 44 años de la independencia de Guinea Ecuatorial, sigue inviolable, inviolada y no anulada; si Guinea Ecuatorial, ese estrecho reducto africano incrustado en el corazón del Continente, está escondida bajo la materia reservada, cómo esperar que los medios de divulgación españoles se lancen a conocer y, sobre todo a hablar del resto de África, dominada por los ingleses, los franceses y portugueses

“AFRICA EN PERSPECTIVA”, pretende trasladar el mensaje-traducido al español, que la “Francophonie” y la “Commonwealth” trasladan al mundo, sobre “su” África.

Sumergido en el profundo silencio y vacío  en que me veo, atrapado en la piscina seca del nutrido mundo de la HISPANIDAD, en la que, envuelto, vi la primera luz de vida en aquella “Guinea Española”,  vamos a intentar trasladar al mundo hispano la noticia del Continente africano, en un apasionante paseo basado en las noticias que desde la “Francophonie” y la “Commonwealth” me llegan a esta mi humilde y turbulenta atalaya del exilio político, en España, donde pretendo tejer, con los mimbres pulcros de mi selva guineana, el  vértice africano del mundo AFRO-IBERO-AMERICANO.

N O T A:
No le faltarán el lector interesado, los rabotazos que, como ciudadanos de Guinea Ecuatorial, seguiremos dando contra la tragedia a la que nos ha conducido la descolonización, poniéndonos, hace ya 44 años (… así lo reconoce la propia potencia colonizadora) en manos de MACÍAS NGUEMA y su dolorosa saga familiar. 

N. de la R.
Este artículo, que también pueden ver en El Confidencial de Guinea Ecuatorial,  se publica con la autorización de su autor.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826