España, 30-09-2016

El euro y los errores del BCE

Mesa Redonda con Merkel, Hollande, ajoy y Monti

Mesa Redonda con Merkel, Hollande, ajoy y Monti

Economía/Europa
Manuel Funes Robert (25/6/2012)
“….la unión monetaria se hizo descansar sobre un concepto equivocado del euro”
Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias

Esta interesante frase supone una superación conceptual al conjunto de verdades a medias y es suficiente para explicar la crisis. Pero voy a añadirle una matización: el error de concepto no está tanto en el euro como en la misión y filosofía que se atribuye y en parte se mantiene a la más importante innovación de la

reforma: la creación del BCE. Aunque se va progresando en la dirección correcta, como lo prueba la alusión cada vez más frecuente al papel del BCE para resolver la crisis, aún quedan flecos muy importantes que se constituyen en la última aportación de mi pensamiento al gran problema.

El BCE sustituye a todos los bancos centrales de los países de la unión monetaria y se entiende  que hereda básicamente la obligación de financiar. También se progresa en citar cada vez más la falta de liquidez que aqueja a la unión monetaria entera, falta que coincide con la primera vez en la Historia en que la liquidez dejó de ser un dato para convertirse en variable para el gobernante, cuya cuantía depende del botón de activación de una impresora. La pregunta capital es si ahora está funcionando correctamente o no y la penuria de liquidez demuestra que no lo está haciendo, insuficiencia que crea el endeudamiento soberano generalizado al que los gobiernos se ven empujados por la pasividad y en todo caso insuficiencia de la liquidez, insistimos, creada por el BCE.

Es verdad que se insiste en las últimas horas en pedir que el BCE compre masivamente deuda soberana, esto es, que inyecte liquidez nueva a cambio de convertirse en acreedor de los países que la reciben. Y esto no es resolver el problema, sino trasladarlo de lugar, porque lo que falta es la proclama de que el BCE tiene poder y deber de crear la liquidez que se necesite, pero sin ser dueño de lo que crea, puesto que la obtiene de la nada  y porque el BCE forma parte de todos los Estados, incluidos los que piden que compre deuda soberana. Nadie puede ser deudor y acreedor de si mismo. Pero como tampoco son dueños de esa liquidez adicional los gobiernos o particulares que la reciben, procede canalizar dichas inyecciones exclusivamente a través de los gastos públicos. Y en este sencillo esquema reside la explicación y solución de la crisis que nace porque el BCE no cumple su obligación básica y se resuelve obligándole a cumplirla.

La crisis más grave del siglo tiene una solución tan sencilla que se nos hace inverosímil para los  que no conocen la teorías monetarias modernas, las que surgen al pasar del oro al papel. Siguen aferrándose al temor a la inflación cuando no existe rastro de ella en la actualidad. Aun en el caso que llegara, sería cuando se hubiera alcanzado el pleno empleo de los recursos, con lo cual el mal que se teme iría necesariamente precedido del bien que se busca.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826