España, 27-09-2016

Entrevistas de la transición política. Enrique de la Mata Gorostizaga (y 2). Dio paso a la pluralidad sindical y, antes, a Adolfo Suárez en la terna para presidente del Gobierno

Reportajes
José Manuel González Torga (1/10/2012)

Enrique de la Mata y José Manuel González Torga

Enrique de la Mata y José Manuel González Torga

No quedó agotado el tema de la Cruz Roja en la primera entrega de la entrevista transcrita. Continúa, por tanto, en las inmediatas preguntas y respuestas. Se evocarán, un poco más adelante,  intervenciones históricamente importantes de Enrique de la Mata en su recorrido político, como el alumbramiento con fórceps de la terna de presidenciables por el Consejo del Reino, institución de la que formó parte como secretario, sin olvidar, por otro lado, la posterior transición sindical, llevada a cabo por él como ministro en el Gobierno de Adolfo Suárez.

– Un tema muy concreto: ¿cuál es el papel que juega la mujer dentro de la Cruz Roja?
¡Ah!, pues yo creo que muy importante. En primer lugar, las mujeres están incorporadas al mundo de representación, es decir, al de responsabilidad en cuanto a dirigentes. Hay varias sociedades nacionales que están presididas por mujeres. Varios departamentos están dirigidos también por mujeres en el área  burocrática o administrativa. Y luego, dentro de las tareas humanitarias tradicionales, pues en una institución como la nuestra creo que son muy famosas; es históricamente famosa la presencia de las enfermeras, de las damas de la Cruz Roja o de las muchachas de la Cruz Roja, como aquí me parece que se les llamó en una película hace  años. Pero…

– La película se titulaba “Las chicas de la Cruz Roja”
… O las chicas de la Cruz Roja, efectivamente. Bueno pues, en definitiva ¿qué hay detrás de eso? Detrás de ese fenómeno, pues hay la participación femenina al mismo nivel que la del hombre. Porque yo creo que, en ningún aspecto, debe haber grandes diferencias; pero, en el aspecto humanitario, la mujer puede darle  muchas veces muchas lecciones a los hombres. Y, de hecho, nos las da y demuestra, y está más que justificado, que la mujer, frente al dolor, es bastante más dura normalmente que el hombre.

Habilidad internacional
– Pienso que podría tener interés que Enrique de la Mata nos dijera, de una forma sincera, cómo consigue un español abrirse paso en el mundo y atraerse los votos de países tan diversos; de países de otras razas, de otras mentalidades, de países, incluso, cerrados y con prejuicios frente a lo que somos los españoles
Pues yo creo que eso, en fin, a cualquier ciudadano de cualquier país le puede ocurrir lo mismo. Es decir, es un planteamiento donde persiste sobre todo la tenacidad, la claridad de una serie de ideas, la exposición de estas ideas y encontrar el eco suficiente. Lo cual no quiere decir que baste con tener razón. Es decir, hay que  saberla pedir y que, además, te la den. Lo cual requiere o implica que exista un conocimiento de las razones por las cuales unos países se mueven en una línea y otros en otra.

En definitiva, se necesita cierto grado de información, cierta evidente estrategia y unir intereses, porque, en el fondo -no nos engañemos- no solamente son razones de carácter personal las que  te pueden movilizar -movilizar de una forma a un individuo en concreto –  sino que hay, en definitiva, que encarnar y representar los intereses que son mayoritarios en un momento determinado, y que, después, se convierten prácticamente en generales. Y, efectivamente, tienes esa habilidad. Y esta es la responsabilidad de todas las personas que, por una u otra razón, españoles o extranjeros, llegamos a la cabeza de las organizaciones. Saber, en definitiva, conjugar los planteamientos de intereses concretos y parciales con los intereses generales. Unificarlos y hacer una tarea eficaz con todos.

Por otra parte, yo lo que no puedo decir, porque sería injusto en estos momentos, decir que esto es un trabajo de carácter personal. No; es un trabajo donde uno va muy apoyado, va muy ayudado, recibe muchas colaboraciones. Y, bien, lo que hace es un  poco, digamos, encabezar el equipo; pero el que acaba triunfando es el equipo, no la persona.

Secretario del Consejo del Reino
– Hemos contado con un testimonio de calidad – con el de su Presidente- sobre la Cruz Roja Internacional. El tiempo va corriendo y creo que es hora de que hablemos ya de Enrique de la Mata como persona, de Enrique de la Mata como político que, en España, en su propio país, ha desempeñado tareas importantes. Enrique de la Mata también nos puede decir aquí cosas de primera mano. Él, por ejemplo, era secretario del Consejo del Reino cuando se produjo aquella célebre terna, de la cual saldría, a su vez,  designado por el Rey, como presidente del Gobierno, Adolfo Suárez…
Efectivamente, sí.

– Sobre estos hechos han corrido ríos de tinta; ha habido artículos de periódicos; ha habido pasajes en libros; pero querríamos tener aquí, ahora, la versión directa de Enrique de la Mata; lo que nos puede decir sobre aquello. ¿Cómo se hizo el encaje de bolillos para que saliera aquella terna?
Bueno, yo creo que la pregunta revela un poco el ser víctima,  víctima inocente por supuesto, de la lectura de las crónicas que se han escrito sobre aquella circunstancia, creo que, históricamente, importante para la vida de los españoles. Yo no sé si hubo tal encaje de bolillos o se puede calificar de encaje de bolillos lo que fue una discusión, una deliberación de un organismo colegiado, como era el Consejo del Reino. El resultado, aunque debía ser secreto, es público y  notorio, muy conocido, y yo podría añadir muy poco  a lo que se ha dicho de todo aquello. La verdad es que yo no he hecho jamás ninguna declaración sobre aquellas circunstancias, ni sobre la actuación del Consejo del Reino, del cual fui secretario dos años. Primero, porque tenía un compromiso, un juramento de no hacer declaraciones y creo que ese juramento, pues es para siempre; es decir, que lo que ha ocurrido, ha ocurrido, y eso lo deben saber simplemente los responsables interesados en el tema.

En segundo lugar, yo recuerdo que, cuando a la salida de unas reuniones del Consejo, sus compañeros me preguntaban, les respondía siempre de la misma manera: “Miren ustedes, yo respeto su secreto profesional, respeten ustedes el mío”. Porque, en definitiva, éste era el compromiso que teníamos todos.

La pregunta en concreto no me va a permitir salirme de esa trayectoria que yo mismo me he marcado. He leído todo lo que se ha escrito, o creo que casi todo, vamos, sobre el tema, cuanto ha llegado  a mis manos, y añado todo lo demás  de que he llegado a tener conocimiento, porque mantengo el interés por saber cómo cada uno interpreta las cosas. Y yo no he dado mi versión; pero sí he llegado a una conclusión, una conclusión tremenda, y es que nunca tiene uno la verdad objetiva completa, y esto es tremendo. Es decir, cree uno que sobre todos los acontecimientos que ha vivido, sabe todo;  pero resulta que aparecen después una serie de circunstancias que modifican la propia impresión subjetiva. Entonces, por aquella primera razón, por el compromiso adquirido; y, en segundo lugar, por no contar con la absoluta seguridad de tener todas las claves en la mano, pues hasta ahora no he hecho ninguna manifestación, pública ni privada, sobre aquellos trabajos que se desarrollaron a lo largo de unos años. Y estoy decidido a mantenerme fiel en esa trayectoria.

La reforma sindical
– Brevemente, señor De La Mata, porque estamos llegando ya a la parte final, pero no querría dejar de preguntarle también sobre su actuación, su responsabilidad de gobierno en la transición, que también fue importante, sobre todo en aquella faceta que más directamente le correspondía y que supuso el paso del sindicato vertical a la pluralidad sindical. ¿Cómo se produjo y qué problemas planteaba?
Bueno, sobre el papel, la operación de la reforma planteaba muchos problemas. Luego, yo creo que la operación resultó mucho más sencilla de lo que en principio cabía esperar. Entre otras cosas porque todo el mundo se dio cuenta – por lo menos todo el mundo que debía darse cuenta- se dio cuenta de que la operación era imprescindible. Es decir, que era impensable un régimen de libertades políticas si, al mismo tiempo no estaba acompañado de un sistema de libertad sindical; y la libertad sindical, en ese aspecto, no tiene grandes obstáculos, ni limitaciones, ni admite tampoco una especial regulación. Y en ese sentido fue fácil, o relativamente fácil, tramitar un proyecto de ley de libertad de asociación sindical, ratificar los convenios internacionales sobre esta materia, cosa que tuve el honor de hacer en nombre del Estado español, y aplicarlo. La verdad es que, así como, para el reconocimiento de los partidos políticos, pues hubo sus más y sus menos, el día que se abrió la ventanilla  de inscripción de asociaciones sindicales, pues había cola y esto demuestra que el planteamiento no se hizo de manera incorrecta ni muchísimo menos. Y, además, hay algo que yo creo que conviene decir, y es que, después, los sindicatos nacidos al amparo de esa legalidad, mejor dicho no nacidos porque ya estaban, estaban actuando  incluso en la no legalidad, los sindicatos legalizados se han comportado de una manera muy interesante para el pueblo español. Es decir, hoy por hoy, la realidad es que los sindicatos españoles han aceptado los convenios, los acuerdos de La Moncloa, y han firmado el acuerdo nacional de empleo, y el acuerdo marco interprofesional, que son prácticamente unos acuerdos sociales que otros países democráticos europeos no los logran alcanzar.

Enrique de la Mata

Enrique de la Mata

– Nos quedan dos minutos escasos, señor De La Mata, para concluir nuestro tiempo, y usted, que tiene ya una amplia experiencia como político dentro del país, y que tiene ya también una experiencia suficiente en el ámbito internacional ¿Cómo contrapondría la actuación y los comportamientos en una esfera y en otra?
Pues yo siempre pienso, y sobre todo cuando veo a España desde fuera, que los españoles, primero estamos mucho mejor de lo que decimos; es decir, que no hay tantas razones objetivas para el desasosiego que muchas veces padecemos, llevados un poco quizá de nuestros apasionamientos, de nuestros prejuicios, de las dificultades de un momento importante.

En segundo término, tenemos que exigir, en el contexto internacional, nuestra presencia importante, porque somos un país importante y debemos tener conciencia de que lo somos. Y aspirar, efectivamente, desde nuestra realidad, que es la realidad de nuestro propio trabajo, a hacer todo lo que nuestro trabajo dé de sí, pero tenemos que tener conciencia de que solamente tenemos como recurso, el más importante, el trabajo de los españoles. Podremos hacer una labor muy significativa en el mundo de hoy.

– Muchas gracias, Enrique de la Mata, por haber encontrado un hueco, en sus múltiples actividades y en su horario apretado, para dedicar esta media hora a nuestro programa y a los oyentes de las 70 emisoras de Radiocadena Española>>
N.B
: Especialmente esas opiniones de Enrique de la Mata sobre el papel de los sindicatos, hay que recordar por quien y en qué momento se produjeron (los albores de 1982) y no resultan, evidentemente, extrapolables a la actualidad del presente. Como tampoco lo que dijo sobre el desasosiego.

Cabía pensar que Enrique de la Mata pudiera retornar algún día a la vida política española. Sin embargo su muerte prematura en Roma, a primeros de setiembre de 1987, antes de cumplir los 54 años de edad, cerró la biografía de aquel Registrador de la Propiedad, con singular capacidad de adaptación en la vida pública.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826