España, 28-09-2016

Una mera aclaración: de Bue a Bue

Sin Acritud…
Alberto Buela (3/11/2012)

Gustavo Bueno

Gustavo Bueno

Tuvimos el honor el mes pasado de presentar nuestro último libro ´Disyuntivas de nuestro tiempo´  que lleva por subtítulo (ensayos de metapolítca) en la Escuela de filosofía de Oviedo que dirige el filósofo don Gustavo Bueno, la más emblemática cabeza filosófica en lengua española hoy día.

Y don Gustavo se tomó el trabajo no sólo de estar presente sino que además escribió un largo artículo sobre la metapolítica en donde afirma, mutatis mutandi, que la metapolítica es solo un rótulo,. que no se puede presentar como una inter o multidisciplina y que es algo confuso, oscuro y caótico. Hablando en criollo, quitó todo valor a esta disciplina.

¿Qué podemos hacer nosotros para mostrar lo contrario y no malquistarnos con tan significativo filósofo? Aducir razones, mostrar razones, explicar qué se está haciendo y cómo se hace. Y que después el lector saque sus propias consecuencias. Eso es todo.

El significado de los términos en filosofía, cuando no se sabe bien a qué atenerse, se busca primeramente en su acepción etimológica. Esto lo enseñan desde Platón y Aristóteles hasta Heidegger y Zubiri.

Así la metapolítica es un término compuesto por el prefijo griego  methá, que puede traducirse por “más allá de” y el sustantivo política.

Nosotros no lo asociamos ni a Andrónico de Rodas, quien fue el que inventó el término metafísica para designar los libros de Aristóteles que venían después de la física, ni a nada que se le parezca.

Metapolítica significa el estudio de aquello que está más allá de la política y que, de alguna manera, condiciona la acción política. Un mundo categorial que no se percibe en forma inmediata sino sólo por sus efectos.

Y lo que está más allá de la política son las grandes categorías que condicionan la acción política. Ej. Igualitarismo, identidad, homogeneización, uniformidad, multiculturalismo, memoria, progreso, decrecimiento, consenso, derechos humanos, crisis, decadencia, derechos de los pueblos, pluralismo, relativismo, interculturalismo, participación, universalidad, mundo único, grandes espacios, etc.

Categorías que no son estudiadas por la filosofía política, pues como observó agudamente Leo Strauss, la filosofía política después de la segunda guerra mundial se transformó en ideología política. Así hoy la filosofía política quedó reducida ya al marxismo, al liberalismo, a la socialdemocracia, a la democracia cristiana, etc.

Pero tampoco están estudiadas, estas mega categorías por la filosofía política clásica en los textos de Aristóteles, Santo Tomás, Hobbes, Locke, Maquiavelo. No. Estas categorías son un producto de nuestro tiempo y con ellas tenemos que lidiar. HIc Rodhus hic saltus dice Hegel. Esta es la tarea del filósofo. En la cancha se ven los pingos. El verdadero filósofo es el que puede especular sobre la realidad. De los libros que se encarguen los investigadores que hay muchos, muy buenos y muy bien pagos por el Estado. 

Don Gustavo escribe un extenso artículo donde el 70% se ocupa de analizar agudamente el uso del término en Juan Lolme (1740-1806) por ser el primero que lo utilizó. Pero una semana después su hijo Gustavo Bueno Sánchez, tan buen filósofo como el padre, me escribe diciéndome, que encontró, que el madrileño Juan Carumel (1606-1682) fue el primero que utilizó el término metapolítica. Lo que muestra que lo importante no es quien descubrió la inmortalidad del cangrejo sino, si el cangrejo realmente es inmortal.

A nosotros nos interesa el estudio y los estudios de metapolítica hoy, hic et nunc. El resto es cartón pintado. Tarea que dejamos para los historiadores.

Vincular la metapolítica a la metafísica de la política es un gravísimo error que comenten todos aquellos que no distinguen en forma clara y distinta entre: lo político y la política. Esta es una distinción liminar que introducen dos filósofos de la política contemporáneos como lo fueron Julien Freund y Cornelius Castoriadis. Así, afirma este último: Los griegos no inventamos lo político (el tema del poder) sino la política (la organización de dicho poder). Esta distinción es la que da origen a la moderna polemología, o disciplina que estudia los conflictos.

En nuestra opinión el que intenta hacer metapolítica dirige sus investigaciones en torno de la política y no de lo político. Hay dos posturas claras respecto de lo que sea la metapolítica. La de aquellos que se ocupan de desmitificar la criptopolítica. La política de consensos entre los lobbies, entre los poderosos. La política de las oligarquías partitocráticas, y, por otro, la de los que quieren entender porqué se actúa como se actúa hoy en política. Cuáles son los condicionamientos últimos.

Lo difícil de la metapolítica es que hay que especular sobre la realidad, sobre lo que es, más lo que puede ser. Sobre ese conflicto entre acto y potencia en que se despliega la realidad y sobre lo que no hay nada escrito.

Hoy hay un cúmulo enorme de pensadores de mayor o menor enjundia intelectual que se están ocupando del tema. Entre los más destacados figuran  Alain Badiou, Michel Maffesoli y Alain de Benoist en Francia, José Javier Esparza y Juan Bautista Fuentes en España, Cesar Cansino y Ernesto Serrano en México, Primo Siena, Giacomo Marramao, Marcelo Veneziani, Aldo La Fata, Carlos Gambescia en Italia, Fernando Fuenzalida Vollmar en Perú, Jacek Bartyzel en Polonia.  ¿podemos afirmar de todos estos autores que son confusos, oscuros y caóticos? Chi lu sa, diría el tano.

Cuando presentamos la metapolítica como una pluri o multidisciplina es porque tienen en común, en algún punto, el mismo objeto de estudio. Hablando en forma escolática, el objeto propio son las grandes categorías que son analizadas desde sus distintas ópticas. Y el método que no es otro que el fenomenlógico, en tanto ir y atenerse a las cosas mismas. A la realidad, y describirla lo mejor y más adecuadamente posible.

Pero como la metapolítica no es una mera disciplina filosófica que se agota en la simple descripción del objeto de estudio sino que busca una incidencia, una salida en la política, exige por esto último, un paso más que es: el ejercicio del disenso como método, la ruptura con la opinión, como gustaba decir Platón.

Alberto Buela

Alberto Buela

Y el disenso como método nos viene a decir existe otra visión y versión a lo políticamente correcto, que es alternativa al pensamiento único.

De modo tal que objeto propio (las mega categorías) y método específico (fenomenológico-disidente) nos garantizan la existencia de esta pluri disciplina.

Queremos agradecer a don  Gustavo Bueno el trabajo que se ha tomado en leernos y refutarnos, pues gracias a ello salió esta respuesta, que creo que echa un poco de luz sobre el tema.

Para finalizar vaya la opinión del estudioso Primo Siena, a quien debemos nuestra introducción en la metapolítica cuando afirma: la metapolítica se propone reposicionar en su lugar natural la política auténtica, noble, entendida además como operatio ética y estética que se traduce en la acción concreta. De aquí su contraposición radical a la criptopolítica, expresión de los poderes fácticos, turbios y sombríos. Ahora bien, tu teoría del disenso, concebido como un pensamiento alternativo que franquea el laberinto del pensamiento político corriente, indica un método eficaz para desenmascarar la criptopolìtica y reposicionar mediante el análisis metapolítico, la política auténtica (Arte y doctrina según Platón).

N. de la R.
El profesor y filósofo, Alberto Buela, se define así mismo como arkegueta, aprendiz constante.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826