España, 28-09-2016

Cortesanos

Cortesanos

España
Diego Camacho (9/4/2013)
Nada más hacerse publica la imputación de la Infanta Cristina los numerosos cortesanos de este reino se lanzaron, con un celo digno de mejor causa, a cuestionar al juez y a señalar ¡la indefensión a la que se veía sometida la hija del Rey! Poco pueden ayudar a la monarquía si perseveran en un discurso sectario que resulta incomprensible fuera del ámbito de la Corte.

La situación en la que se encuentra España no es producto de una conspiración republicana, sino de los desmanes en los que ha incurrido la Casa Real durante varias décadas gracias al manto de silencio que cubrió sus actividades y sin que el gobierno o los medios de comunicación hicieran nada al respecto. La inviolabilidad constitucional de la que el Rey goza no supone la impunidad y esta se ha visto facilitada por la  ausencia de crítica hacia los actos reales impropios.

Si de algo no puede quejarse la Corona, es del apoyo recibido por la sociedad para su instauración y eso que ser el sucesor del general Franco no era una carta de recomendación deseable para un amplio sector del país. La mayor parte de los ciudadanos hicieron abstracción de sus ideas y de sus preferencias para ir unidos en un proyecto común: lograr una sociedad libre y democrática. Ese sentimiento fue un logro del pueblo español sin distinción de creencias o clase. Las élites político–financieras se aprovecharon de ese sentir pero traicionándolo, primero asesinando a Montesquieu para después poder entrar a saco en los fondos públicos. En todo el periodo de la Transición la Casa Real tampoco ejerció de manera ejemplar ni en los negocios, caso KIO entre otros, ni en la política exterior al desarrollar algunas veces un papel que correspondía al Presidente del Consejo de Ministros, como es el caso de Marruecos.

 
Los que defienden la continuidad del Rey, afirman que no es el momento de la abdicación, pero ni explicitan las razones ni tampoco hacen un análisis crítico que permita pensar que la continuidad va a traer un nuevo comportamiento. Hay dentro de Palacio quienes sí apoyan la abdicación real pero mi conclusión es idéntica, el cambio de titular no garantiza nada si no existe un cambio profundo y reglado de sus atribuciones como Jefe del Estado.

 
El Rey Juan Carlos I ha colocado a España en una posición de desprestigio  internacional de gran calado, donde el ridículo predomina sobre el error. El caso Noo´s y Aizon han sido las dos gotas que han colmado el vaso. Sería muy aconsejable la apertura de un proceso constituyente que permitiera restaurar la democracia mediante la recuperación de la soberanía nacional, lo que supondría el fin de los privilegios. La deslegitimación de esta monarquía parlamentaria se ha producido por la corrupción y en este asunto la Casa Real no ha sido una excepción sino un paradigma. 

P.D.
Sería también muy conveniente devolver el dinero antes de la sentencia.

N. de la R.
El autor es coronel del Ejército, diplomado en Operaciones Especiales, licenciado en Ciencias Políticas y escritor.

 


Contenido relacionado...


Compartir:


Espacios Europeos © Copyright 2005-2016 No nos copiéis, nos cuesta mucho trabajo mantener esta página.
Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826