España, 28-09-2016

Emergencia en Siria: Una carta desesperada de un MSF (Médicos Sin Fronteras)

Siria
Teresa Sancristóval (21/4/2013) Siria
Soy Teresa Sancristóval, responsable de la Unidad de Emergencias de MSF. Acabo de regresar de Siria y te escribo para que sepas de primera mano qué está pasando allí. En Siria, siempre tememos que el día amanezca despejado, azul. Significa que hay buena visibilidad y, por tanto, más posibilidades de que haya ataques aéreos.

Hace unos días escuchamos el ruido ensordecedor de un avión surcando el cielo y, segundos más tarde, una explosión. Enseguida una de nuestras enfermeras nos informó que había sido alcanzado un edificio cercano y que había varios heridos que en pocos minutos empezaron a llegar al hospital.

Como sabrás, desde el comienzo de las protestas de hace un par de años, la situación en Siria no ha dejado de deteriorarse y la población sufre ahora las consecuencias de un brutal conflicto. Llevar asistencia a las víctimas de violencia armada nunca es fácil y allí ni la población civil, ni los heridos de guerra, ni los trabajadores humanitarios son respetados.

Haciéndote socio de Médicos Sin Fronteras harás la diferencia en la vida de muchas personas. Con muy poco podéis conseguir más de lo que imagináis: Con 1.50 dólares por día durante un año, por ejemplo, podemos realizar una operación de urgencia.

Mapa de SiriaEn el mapa arriba verás que trabajamos en los países vecinos asistiendo a los refugiados, pero sólo estamos en una parte de Siria. Cada día registramos y analizamos todos los incidentes relacionados con el conflicto para entender dónde está la población más vulnerable y cuáles son sus necesidades, y adaptar nuestro trabajo para dar la mejor asistencia posible a las víctimas en condiciones de seguridad aceptables para nuestros equipos.

Donde ahora trabajamos las necesidades son enormes y cada día mayores, pero nos sentimos muy frustrados porque, a pesar de nuestras reiteradas solicitudes, el gobierno sirio no nos permite acceder a las zonas que están bajo su control. Seguiremos insistiendo para obtener esta autorización, porque nos indigna que nos impidan ofrecer asistencia a quienes la necesitan.

Para MSF es crucial dejar claro que nuestra organización no toma partido por ninguna de las partes enfrentadas en el conflicto y que nuestro trabajo allí no es financiado por ningún gobierno ni ninguna institución internacional. Por eso la colaboración de nuestros socios es clave: podemos trabajar en Siria y en otros tantos lugares gracias a miles de personas como vos, que se asocian con un aporte mensual.

No es difícil imaginar que la mayoría de nuestros pacientes son heridos de metralla y de los escombros proyectados por las explosiones… pero no son los únicos. ¿Sabías que el estrés de la guerra provoca un importante aumento de los partos prematuros y abortos espontáneos? Lo estamos comprobando una vez más: una parte significativa de los más de 16.000 pacientes atendidos y de las más de 1.500 intervenciones quirúrgicas realizadas desde el mes de junio del año pasado, son de obstetricia.

Más de dos millones y medio de personas han abandonado sus hogares, desplazándose a las zonas del país más alejadas de los combates, y más de un millón se han refugiado en Turquía, Jordania, Líbano o Irak. Son las cifras oficiales; probablemente las reales son mucho mayores.

Ayúdanos asociándote con 1.50 dólares por día ($45 mensuales) haciendo click aquí, y la próxima vez que nos veas asistiendo a personas afectadas por una guerra, un terremoto, una epidemia o el hambre, sabrás que en parte, es gracias a vos. En nombre de quienes recibirán tu ayuda, muchas gracias.

N. de la R.

Este artículo se publica con la autorización de Diario El Peso.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826