España, 25-09-2016

La iniciativa de Obama para el Sáhara Occidental: ¿Se opondrá Francia? (Debate en la ONU, 1ª parte )

Sáhara Occidental
Ana Camacho (17/4/2013)

 Kerry Kennedy con Aminetu Haidar a la que entregó el premio de su fundación Robert F. Kennedy por su lucha por los derechos humanos.


Kerry Kennedy con Aminetu Haidar a la que entregó el premio de su fundación Robert F. Kennedy por su lucha por los derechos humanos.

La noticia de que Estados Unidos se ha alineado con la causa de los derechos humanos en el Sáhara Occidental corrió el fin de semana como la pólvora entre saharauis y simpatizantes de su causa en todo el mundo como un nuevo síntoma de que “algo se está moviendo” en este conflicto estancado. La cuestión ahora es hasta qué punto este supuesto cambio en la postura norteamericana puede infundir un golpe de timón efectivo a favor de una solución justa y definitiva de un contencioso en el que las violaciones de los derechos humanos son la consecuencia de la invasión ilegal de Marruecos de un territorio que no le pertenece.

Lo único que sabemos de esta novedad es lo que nos ha contado la Fundación Robert F. Kennedy cuando este fin de semana felicitó a su Gobierno por haber presentado un proyecto de resolución en la ONU para que la MINURSO (la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental), tenga competencias en materia de violaciones de derechos humanos en la antigua provincia española. No sabemos nada de los términos en que discurre lo que la fundación presidida por Kerry Kennedy ha calificado con comprensible alegría de “novedosa” iniciativa. El hecho de que ningún miembro de la Administración estadounidense haya desmentido la existencia de dicho borrador y la preocupación con la que se ha reaccionado en Rabat, no sólo confirma la existencia de esta propuesta, sino que le está dando la categoría de triunfo diplomático saharaui.

Sin embargo, habrá que esperar hasta el día 25 para saber en qué queda realmente de este cambio que, de lograrse, daría a los cascos azules de la MINURSO unas competencias que habitualmente tienen todas las misiones de paz onusianas desde su primer arranque (la MINURSO inició su andadura en 1991). Será entonces cuando el Consejo de Seguridad de la ONU deberá pronunciarse sobre la cuestión en el marco de los debates que sus miembros celebrarán para decidir, como cada año, si prolongar o no esta misión que hasta ahora no ha logrado su objetivo: la celebración de un referéndum de autodeterminación al que Marruecos se opone.

No es una novedad que Estados Unidos haya tomando partido en el Consejo de Seguridad por el establecimiento de mecanismos de vigilancia en materia de derechos humanos en el Sáhara Occidental, frente a los partidarios de la posición marroquí, aferrados a una anomalía que garantiza la impunidad a la represión de los invasores. Los amigos del majzén, empezando por los gobiernos de Francia, han seguido asegurando pese a ello, que el apoyo norteamericano a la causa de los derechos humanos que pide el Polisario, no pasa de ser un espejismo.¿Podría ser el texto de ese borrador la prueba de que Obama podría simpatizar con la causa de la autodeterminación saharaui?

Se supone que si Estados Unidos ha presentado la iniciativa ha sido pactando antes con la propia delegación francesa en la ONU que es lo que se suele hacer para evitar rechazos frontales que, a su vez, generan inevitablemente conflictos diplomáticos indeseables en un contexto internacional que, desde la península de Corea, agita grandes tormentas. Nunca hay que excluir ninguna opción, pero sería de lo más sorprendente que la representación encabezada por Susan Rice decidiese salir al descubierto arriesgándose a un veto francés en la ONU como no fuese para dejar en evidencia al país que se jacta de ser la cuna de los derechos humanos y escenificar un enfrentamiento. Eso, sin contar con que los representantes de Marruecos ahora mismo ocupan uno de los asientos de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad.

Ahora bien: el momento es favorable para un apretón de tuercas al bando franco-marroquí. El conflicto de Malí ha forzado un acercamiento de Hollande al gobierno de Argelia, que en un principio se oponía a la intervención francesa y, pese a seguir escéptica sobre sus resultados, no ha torpedeado. Oponerse frontalmente a la iniciativa de Obama sobre el Sáhara Occidental echaría leña al fuego en Argel a los sectores que consideran que ese giro franco-argelino no es sincero sino puramente oportunista y teatrero. Otra cosa es que, escudándose en el previsible enfado del majzén, Francia intente aminorar el golpe logrando una resolución que, cediendo en lo esencial, sea lo más favorable posible a la posición anexionista. Pero…

Ana Camacho

Ana Camacho

Es lo más sensato para Hollande, entre otras cosas, para no quedarse como el malo de la película dejando cosechar a Obama en solitario ese súbito brote de protagonismo en una región donde Estados Unidos no tiene pasado colonial, dejando muy atrás a España que en cambio sigue siendo la potencia administradora del territorio. Además, aunque la ONU aprobase un cambio en las competencias de los cascos azules su aplicación no tiene por qué ser inmediata. Recordemos, por tomar un ejemplo, el caso de Malí, en el que el Consejo de Seguridad aprobó la posibilidad de una intervención internacional pero sin ponerle fecha, razón por la que Francia decidió actuar por su cuenta.

Aún así, en las negociaciones que se estarán desarrollando sobre el texto definitivo será decisiva la capacidad del bando franco-marroquí por lograr un texto lo más edulcorado posible frente a la del bando que, como viene ocurriendo en este tipo de debate, defiende un texto claro e inequívoco a favor de los intereses saharauis. De ahí que Kerry Kennedy haya promovido una campaña internacional que podría dar mucha fuerza a la efectividad de una medida de protección de los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Seguro que mañana en su intervención en Madrid junto a Javier Bardem (pinchar aquí para la convocatoria), nos hablará de ello.

N. de la R.
Este artículo se publica con la autorización de Ana Camacho, periodista, activista intelectual y física, de los derechos humanos, que también se puede leer en su página de Internet en arenas movedizas.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826