España, 28-09-2016

Austeridad

Economía/España
Manuel Funes Robert (13/5/2013)

Manuel Funes Robert

Manuel Funes Robert

Después de tantos años de divulgación doctrinal he de reconocer que nunca he acertado a definir los males de la austeridad con tanta elocuencia como lo hacen mis colegas ´ECONOMISTAS CONTRA LA CRISIS: Austericidio´.

La austeridad es intrínsecamente perversa porque va directamente en contra de lo que más se necesita. No hay austeridad sin reducción de la demanda y no hay reducción de la demanda sin aumento del paro, a pesar de que las últimas cifras de afiliados a la seguridad social y el aumento del empleo arrojen datos positivos. Esta última noticia por otro lado es muy positiva pues gran parte de la crisis descansa en el factor miedo: si oigo malas noticias, me asusto, guardo mi dinero, no gasto y no consumo. Al contrario, si recibo buenas noticias, me ilusionaré, aumentará mi confianza y compraré aquel coche o electrodoméstico que estoy retrasando constantemente, aumentando así la demanda. Es en el consumidor y su confianza, sobre la que recae la salida a la crisis; es por tanto el único que puede solucionarla.

Llevamos varios años padeciendo un efecto multiplicador negativo que se sustancia en que el miedo a consumir contrae la demanda, mandando de esta forma al cierre a muchas empresas y a muchos trabajadores al paro. Por ello cualquier noticia positiva sobre nuestra economía siempre será bienvenida incluso si se exagera en su contenido.

Por último hago una observación a mis lectores. No crean nada de Alemania, no crean que está ablandando sus exigencias con los demás socios de la UE. Si bien acepta una “cierta” relajación en los objetivos del déficit lo hace -y he aquí la perversión del lenguaje- a cambio de que se aceleren las reformas estructurales pendientes. No olvidemos que la imposición de las reformas estructurales viene como consecuencia de la brutal lucha contra el déficit.

Y no quiero dejar pasar el contraataque ideológico de los partidarios del rigor y del austericidio. Los que no han sido capaces de explicar -en realidad los motivos son inconfesables- las bondades del ajuste y del rigor, acusan a sus oponentes de dogmáticos y a nuestras doctrinas de “pensamiento único” cuando en realidad el único dogma y el “único pensamiento” proviene de sus desalojados cerebros.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826