España, 25-09-2016

El resultado electoral en Guinea Ecuatorial reside en el juego sucio

Weja Chicampo

Weja Chicampo

Guinea Ecuatorial
Weja Chicampo (12/6/2013)
Desde que se publicaron el 31 de mayo los resultados definitivos de las elecciones del 26 de mayo, legislativas y municipales, la prensa internacional no cesa en publicar que el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial de Obiang ha ganado las elecciones por mayoría absoluta, (99%), y que Convergencia para la Democracia Social, CPDS, (1%), ha logrado un senador, un diputado y cuatro concejales por Malabo. Curiosamente los dos escaños (Senado y Parlamento) del CPDS son residentes fang del distrito de Malabo.

Cuando el Gobierno de Obiang Nguema, a través de su ministro de Información, se queja estos días de las críticas que hace la prensa extranjera, principalmente española, sobre las elecciones celebradas el pasado 26 de mayo, , y del Departamento de Estado de los Estados Unidos que señala que las elecciones legislativas y municipales han sido una “oportunidad perdida para la democracia” cabe preguntar al régimen militar de Guinea Ecuatorial, ¿cómo gana las elecciones con un contundente 99% de los votos emitidos?

Alguien en su sano juicio ¿puede explicarnos qué elecciones limpias y transparentes se han celebrado en Guinea Ecuatorial? Y, ¿qué país celebra elecciones generales sin la lista electoral visible? El ciudadano de Guinea Ecuatorial, cuando introduce su papelito en la urna, ¿sabe a ciencia cierta a quién vota? Para la población llana, en cada convocatoria electoral se vota únicamente a Obiang Nguema, con conocer ese dato le es suficiente para no sufrir atropello.

En las actuales condiciones del país, ayer y hoy, nadie puede ganar las elecciones en Guinea Ecuatorial. La palabra democracia es un término de importación para Obiang Nguema y sus colaboradores, y solo sirve para permitir la continuidad de las relaciones comerciales del régimen con sus socios económicos.

En Guinea Ecuatorial, las elecciones no las gana nadie salvo Obiang. No, porque funciona a la perfección la ecuación del partido gubernamental PDGE; un hombre, un voto “válidamente emitido”, sino simplemente porque el PDGE no ha ganado ninguna convocatoria electoral, ya que NUNCA HA HABIDO ELECCIONES EN GUINEA ECUATORIAL.

Ni Barack Obama, ni Jacob Zuma (Sudáfrica), ni cualquier otro estadista, aún con la nacionalidad guineana adquirida, podría ganar las elecciones en Guinea Ecuatorial. La regla de oro es sencilla y simple: los militantes de base del hipotético gran movimiento de masas del partido gubernamental, la constituyen por decreto presidencial todos los órganos menores; los miembros de los consejos de poblados y comunidades de vecinos de todo el territorio nacional pertenecen al PDGE, sus directrices e instrucciones emanan de la “superioridad”, a través del Ministerio de Interior y Corporaciones Locales; delegados de gobierno, gobernadores provinciales, director de política interior, todos ellos en coordinación con el titular del Ministerio de la Seguridad Nacional, institución que cuenta con una estructura en los distritos y municipios. Este entramado institucional, en período electoral gira en torno al presidente de la Junta Electoral Nacional (JEN), a su vez titular del Ministerio de Interior y Corporaciones Locales. Es el truco del pez que se muerde la cola.

En período electoral, el aparato estatal –cívico-militar- del partido dictatorial, PDGE, se mueve en torno a esas dos instituciones gubernativas unificadas; Ministerio de Interior y Corporaciones Locales y la Junta Electoral Nacional (JEN). Estas instituciones, personalizadas en el ministro Clemente Engonga Onguene, ejercen sus poderes estatales sobre la población, y por disciplina del partido dictatorial, sobre los órganos menores de todo el país, para reconducir así y sin injerencias, la totalidad del proceso electoral en la línea de partido único; mesas electorales, censo electoral, agentes censales, compromisarios o candidatos, líderes y partidos políticos legalizados, delegados de Gobierno, etc.

Los miembros del Tribunal Constitucional (TC) solo ratifican lo que propone la JEN y la “Superioridad”, en base a la disciplina del partido de Obiang Nguema.

En definitiva, cuando se prevé la celebración de elecciones, el aparato cívico-militar del partido de Obiang Nguema se pone en marcha y necesariamente adopta estrategias para cumplimentar lo que sigue:Teodoro Obiang Nguema

Control de los movimientos de opositores capaces de agitar las masas contra el régimen.

Compra de la voluntad de los líderes políticos para aparentar cohabitación entre el régimen y la supuesta oposición.

Se adoctrina a los miembros de los consejos de poblados y comunidades de vecinos, todos ellos militantes de base del partido gubernamental PDGE.

Meses o semanas antes de la fecha de elecciones, se producen cambios de jefes militares en los campamentos y puntos estratégicos del país.

Se decretan nombramientos para cambiar a los delegados de gobiernos (distritos) y gobernadores (provincias) y sus correspondientes adjuntos.

Se reproducen discursos de Obiang –gira nacional presidencial- para sensibilizar a los militares y civiles, incluidos los altos cargos de la Administración Central, anunciándoles estar en alerta por el inminente peligro que acecha al país; estar atentos y ser vigilantes de la paz reinante, porque los enemigos externos e internos que desean mal a Guinea Ecuatorial, quieren derramamiento de sangre y quedarse con nuestras riquezas. Rechazar el colonialismo, neocolonialismo, el imperialismo, porque África ha sufrido la esclavitud y colonialismo de las potencias occidentales. Ahora quieren volver para quedarse con nuestra riqueza otra vez. No debemos permitirlo…no lo permitiremos….etc.

Se ponen en marcha estrategias para nuevas detenciones a disidentes, opositores y funcionarios sospechosos. Esta estrategia que girar siempre en torno a un supuesto golpe de Estado so pretexto de la desestabilización de la paz reinante, atentado contra la seguridad del Estado, atentado contra la vida del presidente, ataque mercenaria, etc., debe impactar a la sociedad llana y posibles personalidades contestatarias. Todo ello para intimidar a la población en general. Y condicionar una vez más los cuerpos diplomáticos y sus intereses en el país.

Se descalifica a la oposición (legalizada, no legalizada, exiliada, etc.) haciendo apología y proselitismo del “desarrollo económico” en todo el territorio nacional, como si no fuera labor del Gobierno promover el desarrollo. El régimen, con promesas se erige como única solución a los problemas de todos; agua para todos, luz para todos, viviendas para todos, sanidad para todos, becas para todos, trabajo para todos, etc.

Creado un hipotético clima de inestabilidad e inseguridad. Se pone en marcha la movilización el ejército y cuerpos de Seguridad Nacional. Dentro de este clima de dudas e inseguridad, se celebran las elecciones. Los presidentes de mesas electorales siguen al pie de la letra las instrucciones de la “Superioridad”. Y como si se tratara de una orquesta tocando una sinfonía de Beethoven, los presidentes de las mesas electorales, firman las actas finales del escrutinio y la JEN proclama la victoria aplastante del partido de Obiang.

En esta triste ocasión, de las elecciones del 26 de mayo pasado, los mismos votantes del PDGE desconocen la lista de los candidatos del partido. Se les ha obligado a votar a ciegas. Como decía el PDGE en su campaña: “los escaños son del partido, no hay escaño para nadie”. De hecho, por disciplina del partido, nadie del PDGE ha sido candidato en estas elecciones legislativas y municipales.

En definitiva, el 31 de mayo de 2013, con la proclamación de los resultados, se ha consumado una vez más la farsa electoral de Obiang. No se ha tenido en cuenta la abrumadora abstención registrada en todo el territorio nacional. Según datos del Gobierno, los guineanos somos más de 1.500.000 habitantes, pero el censo electoral no alcanza 300.000 ciudadanos.

El Tribunal Constitucional, siguiendo la disciplina del partido PDGE, pone fin y título a la sinfonía electoral, para renovar una vez más el desorden y la corrupción existente.

Tras el recorrido electoral del pasado 26 de mayo, toca el poder de la DEDOCRACIA del general-presidente Obiang Nguema, para designar a su antojo los 15 senadores que falta para completar el cupo de 70 miembros de la Cámara Alta. Entre tanto, el partido opositor Convergencia para la Democracia Social, CPDS, presidido por Plácido Micó, plantea esta vez rechazar lo que oficialmente ha dado de sí las elecciones y el resultado anunciado por la Junta Electoral Nacional, “por ser injustos, fraudulentos, prefabricados y fruto de una manipulación organizada por el Gobierno y el partido gubernamental, resultados que no se ajustan a la realidad registrada en las urnas y que otorga a CPDS una representación institucional de 17 diputados, 10 senadores y 46 concejales”. A tal efecto, CPDS “apela al pueblo de Guinea Ecuatorial y a la comunidad internacional, en especial Estados Unidos, España, Francia, Alemania y el resto de la Unión Europea, así como a la Unión Africana, a emprender todas las acciones necesarias para poner fin a la deriva irracional y totalitaria a la que ha llegado el régimen del Presidente Obiang en Guinea Ecuatorial”.

Paradójicamente, los países amigos del régimen o la misma Unión Africana, agradecerán una vez más a la nula voluntad política del general-presidente, por su talante y saber hacer en cuanto la defensa de sus intereses, mientras sus adeptos y seguidores en el país, le brindan pleitesía a bombo y platillo como el único hacedor de Guinea Ecuatorial, así como sus colaboradores más allegados, a través de un Consejo de Ministros celebrado recientemente, han dispuesto que el día 5 de junio, fecha de nacimiento de Obiang, sea declarado “Día de la Reconciliación y Solidaridad Nacional” del PDGE.

N. de la R.
Weja Chicampo Puye es Coordinador General del MAIB.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826