España, 27-09-2016

Don José y las ´Chicas de Oro´

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (31/7/2013)

Eugenio Pordomingo

Eugenio Pordomingo

Hoy tocaba escribir de Bárcenas, de los sobres-sobresueldos, del caso Gürtel, de los ERE de Andalucía, del ´Instituto Noos´, del desafortunado (para España y los saharauis) viaje del rey Juan Carlos a Marruecos, de la “benevolencia” de los tribunales de Justicia con el ex presidente de Bankia, Miguel Blesa, el ex ministro José Blanco, de Yolanda Barcina, presidenta de Navarra y de tantos y tantos, pero uno está saturado, harto, y ya le cuesta sudores darle al teclado para escribir de lo de siempre: corrupción sistémica e impunidad.

Hace pocos días, no se a cuento de qué, el cura de La Navata , Don José Cruz León –yo le llamo cariñosamente Pepe– me hizo un breve relato de la labor de Cáritas de la Parroquia La Navata. Cuando te cuentan las cosas y los casos que por allí pasan, te das cuenta de lo injusta que es la vida, de las desigualdades que existen y también de la bondad y solidaridad de mucha gente.

La Ermita de San Antonio de La Navata se encuentra a un kilómetro escaso de la estación de Renfe y a unos dos del núcleo central del pueblo de Galapagar. La zona, que no pedanía, cuenta con una población de unos 15.000 habitantes, incluido Parquelagos, donde existe otra Iglesia, pero que pertenece a la parroquia de San Antonio de La Navata. La Ermita fue construida en 1942 con piedra y canteros de la zona.

A Don José, el cura de La Navata, riojano de nacimiento, de Cervera, es fácil reconocerlo desde lejos, pues porta sobre su testa una chapela o boina de tamaño considerable, que él dice que en su tierra es normal. Don José, Pepe, llegó a La Navata allá por 1997, tras dejar su impronta en las zonas obreras de San Fermín, La Celsa, Orcasitas y Las Carolinas, donde frágiles paredes de ladrillo, tejado de Uralita y parca comida formaban parte de su labor sacerdotal. Eran años de conflictos sociales y políticos.

Cuando llegó a La Navata la tarea asistencial de Cáritas era incipiente, sobre todo en una zona de cierto nivel económico. Si acaso –como me dice Pepe- “nuestra tarea era preparar bolsas o cestas de Navidad, pero necesidades lo que se dice necesidades no había muchas, al menos a nosotros no nos llegaban”.

Pero la corrupción política, la avaricia de banqueros y financieros y el quehacer de supuestos empresarios sin escrúpulos contribuyeron a ir minando el llamado “estado de bienestar” conseguido. No hay que olvidar que el pasotismo ciudadano y la “deseducación” contribuyeron a ello. A partir de ahí nos empezó a sonar eso de “burbuja inmobiliaria”, “preferentes”, “embargos”, “desahucios”, “EPA”, pero sobre todo nos “sonó” lo del paro, el desempleo y el “despido por causas objetivas”. En casa, los frigoríficos se quedaban vacíos, la calefacción no se ponía y la cuenta del banco aparecía cada mes en números rojos.

El Auxilio Social creado por el franquismo, finiquitado con la implantación de los Planes de Desarrollo, el Turismo y las remesas de los inmigrantes, dejó paso a Cáritas Diocesanas. El mayor apogeo de su labor social comenzó con la tremenda “crisis” que se gestó en la segunda legislatura de Zapatero y continúa, a pesar de ciertos brotes verdes.

Fue en esa etapa, y persiste, cuando gentes –sobre todo inmigrantes- acudían a Cáritas de La Navata solicitando ropa, comida, leche para sus hijos pequeños, pañales, trabajo… La lista de peticionarios no deja de subir. “Ahora son muchos los españoles que acuden a nosotros, incluso gente que hasta hace poco era impensable verla aquí, pidiéndonos alimentos. Muchos de ellos tienen su chalé en proceso de embargo”, me comenta Marisol Blanco, responsable de Cáritas Diocesanas de la parroquia de San Antonio de La Navata. Un panorama desolador.

Hispanoamericanos ocupan el primer lugar de asiduos a Cáritas, seguidos por marroquíes y rumanos, que totalizan un 85% el resto son españoles. Por nacionalidades, los marroquíes ocupan el primer lugar, algo que me llamó la atención, pues me cuesta imaginar a musulmanes acudir a centros cristianos a solicitar ayuda. ¿Dónde está la Media Luna Roja?

A nivel sociológico, toda etapa o proceso social tiene sus características y peculiaridades. En el asunto que trato, hispanoamericanos y rumanos acuden a Cáritas sin más, de forma directa, en persona, y sin ocultamiento alguno. Sin embrago, los islamistas –en no pocos casos- piden con cierto tono de exigencia que las bolsas de víveres y ropa les sean entregadas en sus casas. ¿Motivo? Lo desconozco. Los españoles, sobre todo los que sufren una crisis económica sobrevenida, tratan de acudir cuando no hay nadie en la sede de Cáritas. Todos ellos, españoles y extranjeros, tienen que aportar una cierta documentación, en primer lugar el padrón municipal para acreditar que viven en La Navata.

Me cuentan alguna anécdota. Una hispanoamericana llegó a la sede de Cáritas por una condena judicial en forma de trabajo social, y desde entonces colabora desinteresadamente. Otra; un marroquí pidió para su hija determinada prenda de vestir. Le entregaron dos. Pero el hombre dijo “no, con una me vale; otra persona puede necesitarlo más que yo”.

La infraestructura organizativa de Cáritas se basa en voluntarios, en este caso voluntarias, a las que Pepe, Don José, se le ocurrió bautizarlas como las ´Chicas de Oro´, en recuerdo a esa serie estadounidense que derrocha ingenio a raudales. Marisol Blanco, Marisa Aldao, Mercedes Ibietatorremendia y Carmen Arias integran el grupo digno de tal nombre. Más tarde se han incorporado Elena Muelas, Amelia Freire y un hombre, Manuel Cruz.

“Estamos bastante bien surtidos; la gente se porta muy bien. Además, todos los meses recibimos una furgoneta del supermercado LIDL, de su central”, me dice Marisol mientras me enseña una pequeña habitación donde en perfecto orden hay abundancia de cartones de leche, latas de conservas, arroz, azúcar, pasta, galletas, embutidos…. “Recibimos –me comenta- ayuda monetaria y alimentos de los feligreses de la parroquia, del Colegio Parque y de la Iglesia de Parquelagos que pertenece a esta parroquia”.

Del Ayuntamiento de Galapagar nunca han recibido ayuda. “Si la hemos tenido –me dice una de las ´Chicas de Oro´- en dos ocasiones, de Nuevas Generaciones del PP, a través de un rastrillo que organizaron en 2011 y 2012. LO que sacaron lo repartieron entre la parroquia de Galapagar y nosotros. La cantidad, recuerdo que fueron unos 500 euros y nos la entregó el alcalde”. Alguien apostilla que en una ocasión oyó a un político del Ayuntamiento decir “que en La Navata son muy ricos no necesitan de nada; allí hay mucho chalé”, quizás por ello “no nos ayudan”.

Les pregunto por alimentos frescos, fruta, verduras, carne o pescado. “Eso es otro cantar”, me dicen, “primero, que no nos llega; y segundo que por logística no podemos almacenar. Hemos comprado un pequeño frigorífico para guardar yogures y lácteos, pero de momento no hemos recibido ese tipo de alimento”.

Cáritas casi nunca entrega dinero en metálico, pero si se hace cargo –aunque no es muy habitual- de abonar recibos de luz o gas, pagos de alquileres, compra de medicinas, etc. Con orgullo, las ´Chicas de Oro´ se jactan de haber conseguido trabajo a varias decenas de personas en lo que va de año, aunque tan sólo 19 ha sido estable, pero bueno…

Las ´Chicas de Oro´ se van a tomar unas merecidas vacaciones, pero el pasado 29 de julio convocaron a sus receptores de ayuda para que acudiesen a su sede para hacerles la entrega del mes de agosto.

Entre tanto, la prensa informa que el sueldo de los banqueros ha subido este año un 30% en todo el mundo; que los beneficios del Banco Santander en este semestre han sido el equivalente a todo el año 2012.

¿Crisis?


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826