España, 01-10-2016

Con el Reino Unido los diálogos sirven para poco; si no cedes te mandan los gurkas

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (14/8/2013)

Patrullera española ´Centinela´

Patrullera española ´Centinela´

Todo parece indicar que la conversación telefónica que a principios de la pasada semana mantuvieron los ministros de Asuntos Exteriores de España y Reino Unido no ha servido para nada. José Manuel García-Margallo y William Hague (ministros de Exteriores español y británico), sostuvieron una conversación telefónica en el “marco de lo acordado por el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el Primer Ministro británico, David Cameron”, de acuerdo con la nota de Exteriores de España.

Todo parece indicar que tanto el diálogo entre los dos primeros ministros como el de los cancilleres de Exteriores ha sido un auténtico fracaso, al menos para España. España –en palabras de García-Margallo- invitó a dialogar al Reino Unido sobre “todas las cuestiones que afectan a ambos países”, pero las autoridades británicas, como viene siendo habitual, no han hecho ni caso. ¿Dónde está la experiencia acumulada por García-Margallo durante tantos años en el Parlamento Europeo?

España se queja ahora de que desde Gibraltar se tiran enormes bloques de cemento al mar, con el consiguiente “perjuicio para los pescadores españoles y el medio ambiente”, pero estuvo sumamente tolerante en la etapa de Zapatero con las decenas de camiones de escombros que las autoridades gibraltareñas tiraban a diario en la Bahía de Algeciras, actividad que seguramente siguen efectuando.

El ministro de Exteriores español se olvidó de denunciar que el mayor perjuicio ecológico lo producen los barcos británicos o de otras nacionalidades que actúan como gasolineras flotantes en esa zona, denominada Zona de Especial Protección (ZEC). Por supuesto no se refirió –ni Rajoy tampoco en su conversación con Cameron- a las violaciones del espacio aéreo español, ni tampoco a cierta dejadez o permisividad en el contrabando de tabaco y otras sustancias, como lo demuestra que la policía de Gibraltar y la Royal Navy hayan impedido en más de una ocasión la valiente, decidida y profesional labor de la Guardia Civil. Y nada de mencionarles –no sea que se molesten en la OTAN- que no vuelvan a venir submarinos nucleares para ser reparados, pues sus escapes radioactivos se expanden por nuestras tierras; que lleven los batiscafos que inventó el español Isaac Peral a Escocia que es donde dispone el protocolo atlantista.

No se les ocurrió, a García-Margallo y Rajoy, mencionar que es una vergüenza que el Reino Unido tenga todavía una colonia en Europa y la mantenga con la chulesca presencia de sus barcos de guerra.

La amenaza de España acerca de que persistirá en los controles en la frontera con Gibraltar ha tenido su respuesta. El Reino Unido amenaza ahora con tomar “acciones legales”, “un paso sin precedentes”, a la vez que anuncia –algo habitual- que un buque de guerra de su Fuerza Naval visitará Gibraltar a finales de este mes “como parte de unas operaciones regulares y de rutina”. En concreto la fragata HMS Westminster y dos barcos auxiliares han partido ya desde el puerto de Portsmouth.

Despliegues “habituales” y “rutinarios”, los llaman en Downing Street. La contundente respuesta, como era de esperar por parte de nuestro presidente, fue sumarse a esa visita rutinaria mandando un barco español, el patrullero ‘Centinela’, con base en Ferrol, a que se una a la flota británica que llegará en unos días a Gibraltar, tratando así de dar verosimilitud a la mentira de que esa presencia naval británica había sido anunciada hace tiempo. Mentira.

Los barcos británicos harán escala en la base ¿conjunta? de Rota, donde Estados Unidos hace de su capa un sayo, y donde tiene desplegada una “barrera antimisiles” a la que poco antes de dejar la presidencia del gobierno, consintió Zapatero sin consultar con el Congreso de los Diputados, donde dicen que reside la soberanía popular de mi país, España.

Por supuesto, España y el Reino Unido han afirmado que la presencia de esos barcos no tiene nada que ver con el actual conflicto. ¡Estas gentes se creen que somos bobos!

Mercenarios gurkas en el ejército inglés

Mercenarios gurkas en el ejército inglés

Los desatinos, la dejación de funciones, el desconocimiento, la genuflexión y la falta de patriotismo en el tratamiento de esos “diálogos” con el Reino Unido han sido importantes y nefastos para España, especialmente durante los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. La cadena es larga. Algunos ejemplos: institucionalizar y subvencionar aquel Foro de Diálogo en el que se integraban con el mismo rango España, Reino Unido y Gibraltar. Después vino lo del Protocolo de Entendimiento con Gibraltar, con el beneplácito de AENA que al parece nunca se llevó a efecto.

Gibraltar, que no se nos olvide, figura en la lista de las Naciones Unidas de territorios dependientes, no autónomos y a la espera de ser descolonizados. Y que tampoco se nos olvide que su estatus en la Unión Europea, tanto el Peñón como la franja del istmo ocupada por el Reino Unido, es de “territorio externo” de la Unión Europea. Consideración jurídica distinta tiene el territorio cedido por el Tratado de Utrecht y el territorio del istmo, que no fue cedido en el tratado, ni tampoco posteriormente. Gibraltar no forma parte del Espacio Schengen. Y sigue siendo, porque interesa al sistema que así sea, un paraíso fiscal.

Diálogo difícil; enfrentamiento imposible, inaceptable y no deseado. ¿Solución?

Me viene a la memoria una frase de Salvador de Madariaga, creo que sobre los ingleses, que menciona en “Ingleses, franceses y españoles…”, que dice así: “El déspota busca siempre el medio de destruir las instituciones, para lo cual le basta con someterlas a su voluntad”.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826