España, 27-09-2016

Políticos en el patio trasero del poder económico global

Sin Acritud…
José Manuel González Torga (5/8/2013)Claves de la Razón Práctica
El número veraniego (julio/agosto) de la revista “Claves de la Razón Práctica” publica un artículo, firmado por Martín Alonso, que desgrana algunas gemas semipreciosas, cuyos reflejos e irisaciones llaman la atención sobre ciertos factores, susceptibles, si no circularan por zonas sombreadas, de levantar la gran escandalera.

Al leer el título (“Las garras del poder medio”) parece normal sentir una mezcla de sorpresa e inquietud, que, no obstante, dejará a muchos, “in albis”. Hasta que vemos desbrozado el acceso, al encontrar una clasificación tripartita, formada por el poder duro o militar, el poder blando o cultural, y el poder económico, considerado como poder “medio, pero también tácito y opaco” . La contraposición entre poder duro y poder blando está en la obra del catedrático de Harvard, Joseph S. Nye, quien posteriormente, introdujo el concepto de poder inteligente, un híbrido entre el poder duro y el blando.

Pues bien, en el artículo objeto de comentario aparece una observación preocupante. Una élite, en la hipotética cabina de mando internacionalista, aprovecha la globalización neoliberal que “convierte al mundo en un patio trasero del poder económico”.

A los 40 años de la Comisión Trilateral, uno de los magnos cenáculos del supuesto poder medio, se observa: <<El beneficio mayor que la élite transnacional obtiene de la liberalización de cuentas del capital no es económico sino político: su poder de “disciplinar a los gobiernos nacionales”; la expresión “disciplina de mercado” debe entenderse en su literalidad. Las políticas insanas serán castigadas con un incremento de capital especulativo y un aumento de los tipos de interés, administrado por las agencias de calificación>>.

David Rockefeller, uno de los hombres fuertes del Club Bilderberg y líder durante años de los trilateralistas, cuya organización brota de aquella otra anterior, ha llegado a ser calificado de arquitecto-jefe del Nuevo Orden Mundial. Para la aplicación práctica de esa interesada visión mundialista destacan tres engrasadas maquinarias: el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y el Fondo Monetario Internacional.

La más reciente receta de este último organismo, recomendando una bajada masiva de remuneraciones por el trabajo en España, del 10%, pone en evidencia la desfachatez de tales arbitristas, envueltos al tiempo en privilegios para sí mismos.

La situación va cada día a más, aunque no es nueva. De vez en cuando han surgido voces de alarma que guardan las hemerotecas. Ejemplo al canto. El 12 de agosto de 1993 –van a cumplirse veinte años– en el diario “Abc” se publicaba, bajo el título “La trágica indigencia de los pobres políticos”, un sugerente artículo del escritor y diplomático argentino, Abel Posse. En un apretado párrafo de esa pieza periodística se permite leer esto: “En casi todo el mundo occidental el político traiciona el poder popular (que le hizo “ser”) y se pliega a los poderes ocultos, esa sinarquía -como la llamaba Perón– de factores económicos nacionales y transnacionales, de compromisos interestatales, que van transformando al político en un agente, no del pueblo que lo votó, sino de esas fuerzas todopoderosas que aceptan en nombre del realismo o del pragmatismo”. El transcurso del tiempo, a veces, da mayor vigencia a lo escrito. Es el caso.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826