España, 01-10-2016

La justicia alemana obliga a una joven musulmana a asistir a clases de natación, pues el “burkini” garantiza su libertad religiosa

Alemania
espacioseuropeos (14/9/2013)burkini
En el año 2011, una joven musulmana de 11 años, escolarizada en un colegio en la ciudad de Fráncfort, fue suspendida en la asignatura correspondiente al negarse a participar en la clase de natación. Ella –bajo la dirección de sus padres- recurrió la decisión del centro educativo, y a varias instancias, hasta que el caso ha recaído en el máximo tribunal administrativo, ubicado en la ciudad de Leizpig.

Hace pocos días, el tribunal Administrativo Federal de Alemania ha dictaminado que la joven musulmana no debe quedar exenta de las clases de natación, petición que hizo argumentando que su religión le impide tener que nadar junto a otros chicos. En consecuencia, la joven debe asistir obligatoriamente a las clases de natación.

La demanda argumentaba que el Corán le impide mostrar su cuerpo a otros hombres y también ver el cuerpo de ellos: “No quiero ir a las clases de natación en la escuela si los chicos también participan. Lo haría privadamente para aprender a nadar. Soy una persona normal y quiero mi libertad, mi libertad religiosa”, argumentó su abogado.

La justicia alemana considera que la libertad religiosa de la joven musulmana queda garantizada si se pone un bañador que la cubra todo el cuerpo, conocido como “burkini”.

Recordemos que la pasada semana el gobierno francés ha decretado la prohibición de signos externos, religiosos o políticos, en los centros de enseñanza, medida que alcanza al velo islámico. Y en Suiza, un tribunal ha obligado a otra chica musulmana a continuar con sus clases de natación, sentencia similar a la alemana.

Si los musulmanes emigran a Europa deben aceptar sus reglas de convivencia, algo que ellos no practican en la mayoría de sus países, donde las mujeres europeas están obligadas a llevar velo, las periodistas no pueden entrevistar a hombres públicos y se les niega la presencia en recepciones oficiales, son algunos ejemplos de esa carencia de reciprocidad. Por no mencionar el poco dañino caso de tomarse una “cañita”• o fumarse un “pitillo”.

 


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826