España, 26-09-2016

¿Aliados? Una diplomática de Estados Unidos manda “a la mierda a la Unión Europea”, por no seguir los dictados de su país

Victoria Nuland, Secretaria Asistente de Estado para Asuntos Europeos

Victoria Nuland, Secretaria Asistente de Estado para Asuntos Europeos

Internacional
Alejandra Durrell (16/2/2014)
La Secretaria Asistente de Estado para Asuntos Europeos, la señora Victoria Nuland, ha demostrado ser muy poco diplomática o, quizás, demasiado prepotente como corresponde al estilo del Imperio. En una conversación telefónica entre el embajador estadounidense en Ucrania, Geoffrey Pyatt, y la tal Victoria Nuland, “alta diplomática para Europa”, ésta le dijo al anterior lo siguiente: “Así que sería genial, creo, ayudar a unir esto con la ayuda de la ONU y ya sabes, que la UE se vaya a la mierda”.

El taco, acompañado de “que se jodan” –por los europeos- se encontraba en el contexto de una conversación telefónica entre los dos ¿diplomáticos? Nuland mostraba así su decepción por la postura de la Unión Europea ante la crisis política ucraniana.

La Secretaria Asistente de Estado para Asuntos Europeos, Victoria Nuland, muestra en su conversación con el embajador estadounidense en Ucrania el grado de implicación de su país en la crisis política ucraniana.

Algunos de los párrafos de esa conversación muestra esa ingerencia en los asuntos internos de Ucrania. Por ejemplo, Nuland dice: “Yo no creo que (Vitali Klitschko) deba entrar en el gobierno. No creo que sea necesario. No creo que sea una buena idea”.

La conversación entre los dos diplomáticos estadounidenses fue filtrada a través de Youtube mientras Nuland se encontraba en Ucrania de visita. Primero se entrevistó con el presidente Viktor Yanukovych, y después se dedicó a entregar alimentos a los manifestantes opositores.

La oportuna filtración provocó que la maleducada diplomática se viera obligada a pedir disculpas a sus colegas europeos. Entre tanto, la Administración de Barack Obama sugería que Rusia estaba detrás de la filtración, lo que dio lugar a que otro alto funcionario ruso afirmase que Estados Unidos estaba “interfiriendo crudamente” en Ucrania. Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, en el transcurso de una conferencia de prensa diaria.

Tras las presiones de los manifestantes y las de Estados Unidos, el presidente de Ucrania, Viktor Yanukovych, ofreció el puesto de primer ministro al líder opositor Arseniy Yatsenyuk y acordó nombrar viceprimer ministro a Vitaly Klitschko, un ex boxeador convertido en político.

Nuland comentó con el embajador estadounidense en Ucrania que no creía que “Klitschko deba formar parte del gobierno”; “no creo que sea necesario. No creo que sea una buena idea”. Nuland hizo saber al diplomático estadounidense que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, iba a nombrar a Robert Serry, ex embajador de Holanda en Ucrania, su representante para ese país de Europa Oriental. La noticia le pareció muy bien a Nuland, ya que de “esta forma tendríamos a la ONU ayudando a solucionar la situación”, dijo. Para seguir: “Y sabes, que se joda la Unión Europea”.

Estados Unidos se ha visto obligado a reconocer la autenticidad de las manifestaciones de Victoria Nuland, aunque sugiriendo que detrás de la interceptación de la comunicación telefónica y su posterior filtración estaba Rusia.

Ucrania: escenario de confrontación
El enfrentamiento en Ucrania entre Rusia y Estados Unidos es evidente, como lo es en otras partes del mundo. Las “revoluciones de colores” (“Revolución Naranja” de Ucrania; “Revolución de las Rosas” de Georgia; “Revolución de los Tulipanes” en Kirguizistán, etc.), diseñadas, planificadas y puestas en práctica con toda seguridad desde Estados Unidos no parece que estén siendo un éxito para sus autores.Estados Unidos

En agosto de 2009 Cordura dejó escrito en este digital lo siguiente: “El esquema que siguen es bastante típico (ver, por ejemplo). Incluye movilizaciones supuestamente inspiradas en la no violencia (por lo cual a veces también se las llama “revoluciones de terciopelo”, como la de Praga de 1989), amplia participación estudiantil, de ONG y de sectores de la clase media, identificación del movimiento con un color o con un objeto colorista (flores), creciente presión internacional, etcétera. Como herramientas, se hace amplio uso de Internet y de los mensajes (y vídeos) procedentes de teléfonos móviles”.

Y sigue: “La apariencia que dan es la de tratarse de movimientos espontáneos, surgidos por lo general como reacción a la arbitrariedad de un régimen de corte autoritario. La realidad no coincide exactamente: la financiación y orquestación de estos “golpes suaves” desde Estados Unidos es ampliamente reconocida hasta por la prensa del Sistema (incluidos no sólo el británico ‘The Guardian’, sino también ‘The Washington Post’ y ‘The New York Times’). No es extraño que cuando estas revoluciones triunfan, sus gobiernos sean tan afines a Occidente y sus políticas económicas tiendan a ajustarse a patrones propios del capitalismo neoliberal”.

La presión de la “revolución naranja” continua: más de 20.000 personas se encuentran en la Plaza de la Independencia de Kiev. Exigen la dimisión del presidente Víctor Yanukóvich. Entre tanto, los opositores han abandonado los edificios públicos que habían tomado como condición previa a que el gobierno ucraniano lleve a cabo la amnistía prometida.

Se vislumbran posibilidades de reconducir la situación, pero no hay que olvidar que Estados Unidos persigue que Ucrania rompa sus ataduras con Rusia y se meta de hoz y coz en la UE. Rusia, sin duda, va a tratar –lo está haciendo ya- de que no sea así. En todo ese entramado de interese económicos y geoestratégicos, no hay que olvidar la actuación de Estados Unidos en la ex Yugoslavia y en Kosovo, recuerdos nada positivos para los ciudadanos europeos.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826