España, 01-10-2016

El milagro que los santos, aún, no se dignan concedernos (I)

El Papa Francisco con el matrimonio Obiang Nguema

El Papa Francisco con el matrimonio Obiang Nguema

Guinea Ecuatorial
Severo-Matías Moto Nsa (2/5/2014)
Todos me aseguran que “es por el dinero que tiene”, cuando admiro en público el terrible e irresistible poder de que disfruta el Presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. Cuando comento, admirado, la poderosa fuerza de convicción que tiene el mandatario guineano para atraerse a poderosos mandamases mundiales que lo reciben y besan a él y a su pareja, me responden que más que poder de convicción es el “poder de corrupción”.

La UNED, la UNESCO, la UA, el Instituto Cervantes; ex ministros expulsados de sus gobiernos; numerosos ex mandatarios del mundo, tienden, como rojas alfombras de humilde pleitesía, sus signos de amor, respeto y obediencia a los pies del presidente Obiang Nguema.

Quizás nada llame tanto la atención, por lo menos, al pueblo guineano, como la ancha autopista que conduce desde el Palacio de Obiang Nguema, en Malabo, Bata o Mongomo, hasta los jardines romanos, las escalinatas, las pinturas de Miguel Angelo o, en fin, los despachos del Vaticano.

Tengo la extraña sensación de que muy pocos presidentes de África y del mundo visitan con tanta asiduidad y envidiable repetitividad el Vaticano, como el presidente Obiang Nguema Mbasogo. Y cuando pregunto por las razones de tantas visitas y todas pasando por el abrazo del Papa, e intento achacarlo al aura de santidad que debe rodear al mandatario guineano, alguien, creo que con pérfida intención o nulo conocimiento, intenta convencerme de que “las visitas al Vaticano cuestan mucho dinero…”.

Obiang Nguema, siguiendo a su tío Macías Nguema, no dudó en deshacerse de su nombre cristiano de “Teodoro”, durante el reino de Macías. Y no solo no recuperó dicho nombre (como lo hicieron todos los demás guineanos) con la muerte de Macías; sino que oficialmente se deshizo del nombre cristiano, por decreto, al asumir todos los poderes de la dictadura de su tío, asesinado. No son desconocidos los flirteos islámicos y musulmanes que Obiang Nguema Mbasogo mantuvo con su amigo y paisano gabonés, Omar Bongo Ondimba, quien habiendo abandonado, igualmente, el nombre cristiano de Albert Bernard (Alberto Bernardo) no solo se quedó con el de Bongo, sino que se pasó directamente al islamismo musulmán, rebautizándose como El Hadj Omar Bongo Ondimba.

Obiang Nguema Mbasogo, no ha llegado a dar oficialmente el paso definitivo al Islam y al mundo “muslime”.

Permítaseme reducir el análisis a mi esfera y circunstancias personales. Fundé el Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial, el 25 de febrero de l.983, a mis 42 años en mi exilio en Madrid, tras huir, por primera vez, del terror persecutorio del régimen dictatorial.

Al aparecer en el escenario guineano un partido político inviolablemente democristiano, de la mano de un cristiano católico, que nunca ni cambiará ni abandonará su nombre cristiano (compromiso adquirido por sus padres y padrinos en la pila bautismal). Con esta aparición y la profundización del mensaje político democristiano en el alma del pueblo guineano, un pueblo que encontró en el Partido del Progreso la esperada alternativa a la tragedia que sufría el país, en manos de un dictador ateo y filo musulmán, Obiang Nguema descubrió rápidamente una solución. En vez de seguir la deriva persecutoria y asesina que utilizaba su tío Macías contra la Iglesia, decidió adoptar una persecución persuasoria; el típico “el palo y la zanahoria”, consistente en atiborrar a la Iglesia de favores, prebendas materiales y facilidades de vida, y una gran permisividad (dicen que algunos sacerdotes hasta llevan pistolas y militan en la llamada “SEGURIDAD” para defender al régimen de Obiang Nguema a cambio de que esté más cerca de él, que de una opción política, que, sin ser confesional, juega indefectiblemente a favor de la honestidad, la moralidad, el respeto a los derechos humanos y a la libertad.

A parte de la defensa del régimen de Obiang Nguema, la Iglesia cristiano-católica, tiene sorprendido al pueblo guineano (dicen que un 90% católico) con los accesos exhibicionistas de Obiang Nguema a la Sagrada Comunión, cada vez que se celebra una “fiesta nacional” (3 de agosto, golpe de estado; 5 de Junio, aniversario de su nacimiento; misa de difuntos por algún asesinado por su régimen…)

Teodoro Obiang Nguema y Mariano Rajoy

Teodoro Obiang Nguema y Mariano Rajoy

Si dice la Biblia que el peor pecado es el escándalo (hay que atarle una piedra al cuello y tirarlo al mar) el escándalo que produce Obiang Nguema, atrapando y atando a la Iglesia a las prebendas materiales, a las corruptelas y al miedo a la muerte, como tiene a todo el pueblo, y encima exhibiéndose en público como un buen cristiano más. Cómo se mide el tamaño del escándalo que pudiera llevar a la sociedad católica guineana a pensar y convencerse de que si su Presidente, es más reverenciado y protegido por la Iglesia, a pesar de los delitos de asesinato, robo, fornicación, tráfico de droga y de armas para matar a guineanos, tráfico de personas, sacrificios humanos, etc., etc., por lo tanto, quien, en Guinea Ecuatorial no haga lo mismo y con la misma intensidad, es digno de ser castigado por el régimen; o, simplemente, es un tonto.

Tengo la sensación –y no pasa de ser una sensación mía- de que Obiang Nguema tiene una plena conciencia del mal que llega infligiendo al pueblo guineano. Y una de las maneras que tiene de paliarlo a los ojos de los observadores es, simplemente intentando ocupar burda y violentamente los espacios que ocupan otros y que los hace (si no, mejores) atractivos y diferentes a él.

N. de la R.
Severo-Matías Moto Nsa
es Presidente del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial.
Este artículo, que también pueden ver en la página de Internet del Partido del Progreso, se publica con la autorización de su autor.

 


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826