España, 17-12-2017

Patriotismo económico. el fin del “laisser-faire”

Javier Martínez

Javier Martínez

Nacional/Internacional
Javier Martínez (18/5/2014)
El ministro de economía francés, Arnaud Montebourg, ha publicado un decreto el miércoles 14 de mayo con la firma del presidente del gobierno, Manuel Valls, en el que se someterá a control previo del gobierno de Francia cualquier inversión extranjera sobre sectores de la economía que se consideran estratégicos para Francia. A saber: 

El aprovisionamiento en electricidad, gas, hidrocarburos u otras fuentes energéticas; la explotación de las redes y los servicios de transporte; las comunicaciones electrónicas; la protección de la salud pública; el agua, entre otros muchos sectores.

Cualquier intento de inversión extranjera que intente traspasar el umbral de 33,33% del capital o de los derechos de voto en una empresa cuya sede social se encuentre en Francia y que esté enmarcada dentro de los más de 11 sectores ampliados que se consideran estratégicos para el estado francés, se someterán a la autorización previa del gobierno, el cual podrá bloquear, prohibir o exigir contrapartidas para hacer valer los intereses de Francia y de sus ciudadanos.

Aprendan, señores de la banderita en la muñeca o en el zapato, que el patriotismo folklórico, de mera pose o gesto hueco, es lo contrario de luchar por una nación y por un estado fuerte, en donde los intereses económicos no se venden por trece monedas a lo Judas ni por un asiento en el consejo de una multinacional a la salida del gobierno aplicando el principio de la puerta giratoria de la corrupción.

En una entrevista, publicada ayer en ‘Le Monde’, Montebourg, salía al paso y paralizaba, la posible venta de Alstom a la estadounidense General Electric; y del grupo farmacéutico Sanofi, donde el criterio de oposición se ha basado que en el caso de una pandemia, el aprovisionamiento de vacunas es considerado un elemento de soberanía nacional.

El ministro señalaba al diario francés:
“…Alstom entra en el campo de este decreto como otras empresas energéticas. El poder de autorización que nos confiere nos protege contra formas indeseables de despedazamiento de empresas y de los riesgos de su desaparición. Y si por una parte nosotros animamos a las alianzas estratégicas de empresas nos oponemos a los desmantelamientos.”

“Alstom forma parte de nuestra independencia energética. Ya sean nuestras centrales nucleares o las nuevas tecnologías de transición energética. Con este decreto re-equilibramos la relación de fuerzas entre los intereses de las empresas multinacionales y los intereses de los Estados, que no siempre están alineados.”

“Un Estado moderno es un Estado fuerte en el diálogo con los mercados, las multinacionales y otros Estados. Es un Estado ilustrado e informado que orienta y construye las decisiones  industriales y económicas de la nación. Este decreto es conforme al derecho europeo y a los compromisos internacionales de Francia. Bruselas no protege suficientemente los activos de los países europeos. Hay que dotarse en el plano nacional de estas armas. Está bajo la responsabilidad de las naciones el organizar, dentro del marco comunitario, las derogaciones a la libre circulación de capitales.”

“Re-establecer la competitividad de Francia, atraer inversiones sí, pero para crecer, desarrollarse, reconquistar nuestra potencia económica y nuestros intereses estratégicos. No para desmantelar, despedazar y destruir nuestras joyas industriales”

Esta protección de los intereses estratégicos nacionales está también presente en los Estados Unidos, donde en el 2012 el gobierno americano notificó 114 controles sobre inversiones extranjeras, que condujeron a 10 bloqueos o parones y no sólo en sectores considerados estratégicos como la seguridad nacional o las infraestructuras cruciales.

En los Estados Unidos en caso de compra extranjera de empresas del país las ofertas son examinadas en un plazo de 75 días por el CFIUS (Comité sobre las Inversiones Extranjeras en los Estados Unidos), este organismo está compuesto por once agencias que corresponden entre otros a los departamentos de Defensa, del Tesoro, Comercio, Seguridad interior, etc.

El CFIUS puede exigir cambios en la inversión o incluso recomendar al presidente de EEUU que se oponga a la compra.

En Alemania, desde el 2008,  y con el gobierno Merkel, temeroso de las inversiones de los fondos soberanos extranjeros, se ha dotado de las armas legales para impedir tales operaciones, si existiese un peligro efectivo y suficientemente importante que amenazase el interés fundamental de la sociedad alemana, sobre todo en sectores como defensa y telecomunicaciones. El ministro de economía alemán tiene un plazo de dos meses para prohibir una operación o para exigir los cambios a la inversión extranjera que estime oportunas y no sólo en compras de sociedades nacionales, sino también en adquisiciones de al menos el 25% del capital.bandera francesa

¡Igual que en España! Ante los múltiples ejemplos diarios de lo contrario, del desmantelamiento, despiece y venta a intereses extranjeros, de nuestra agricultura, pesca, ganadería; de la destrucción de nuestra industria, de la desaparición por venta subasta de nuestros sectores estratégicos, y reseñando como uno de los mayores crímenes contra los intereses ciudadanos españoles el sometimiento del estado español, hecho con premeditación, nocturnidad y alevosía por el gobierno Zapatero-Rubalcaba, en el cambio del artículo 135 de nuestra constitución, con la complicidad de su socio Rajoy, para someter en primer lugar toda la riqueza nacional al pago de los intereses financieros extranjeros.

De los 13 apóstoles de Jesús a nosotros de momento nos ha tocado el decimotercero, aquel Judas que vendió al Maestro por 13 monedas, y ya es hora de cambiar de apóstol.

Desterremos a  los Judas y a los Caínes que moran impunes por nuestras tierras, bajo el manto del bipartidismo y de sus socios periféricos.

 


Contenido relacionado...


Compartir:


Espacios Europeos © Copyright 2005-2016 No nos copiéis, nos cuesta mucho trabajo mantener esta página.
Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826