España, 26-09-2016

Policías Nacionales (antidisturbios) se niegan a cargar contra los vecinos que se habían concentrado para evitar un desahucio

La policía retirándose del desahucio de Loli y Antonio. (Foto: Carlos Trenor)

La policía retirándose del desahucio de Loli y Antonio. (Foto: Carlos Trenor)

Murcia (España)
espacioseuropeos (10/5/2014)
Todo estaba preparado para llevar a cabo el desahucio de una familia en Murcia. La Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) de Murcia estaba apoyando a una familia (Loli García y Antonio Ortega y tres hijos), pero ocurrió lo imprevisto. En la calle se habían concentrado un numeroso grupo de vecinos y seguidores de la PAH que protestaban por el desahucio. Asimismo, se encontraba una fuerte dotación de la Policía Nacional (antidisturbios).

Las órdenes eran claras, el desalojo se debía cumplir y, sobre todo, que no hubiese altercados importantes. Por eso, la orden era disolver a los ciudadanos que protestaban por ese desahucio.

Pero, los antidisturbios decidieron no cargar contra las personas concentradas. Nos imaginamos la cara que debieron poner los miembros de la comisión judicial que en ese momento se encontraban en la vivienda, viendo y escuchando las caras y gritos de dolor de la familia y amigos.

La comisión judicial se encontraba en la vivienda desde las seis de la madrugada; era la sexta vez que intentaban desalojar a sus moradores. Los mandos de la policía informaron a los miembros del juzgado que en estas circunstancias no se podía desalojar a la familia, puesto que “había que cargar contra la gente y el sentido común ha primado”.

El digital local, ‘El pajarito.es’, da cuenta de la opinión de un sacerdote que iba con miembros de la PAH: “la actitud de la Policía ha sido muy constructiva y razonable, a diferencia de otras actuaciones. Han sido humanos y cercanos a la realidad”.

Loli, la madre de la familia –según la misma fuente- comentó que “Lo llevamos peor por los críos, porque si estás sola con tu marido apechugas lo que sea. Pero ves que sufren y que aunque no quieras que vean las cosas se dan cuenta, y te preguntan por qué se tienen que ir… Que ellos sufran te da mucho coraje”.

El desalojo judicial de esta familia se debe a una deuda con un prestamista “al que solo le interesa la casa”, afirman fuentes de la PAH. La familia hace tiempo que denunció a la empresa prestamista y, en consecuencia, ha solicitado al juzgado que espere a la decisión de la justicia. Pero ya se sabe, desalojar a un pobre es fácil, mientas que mandar a un banquero a la cárcel supone la expulsión de la judicatura al juez que le condenó.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826