España, 30-09-2016

Ve la luz “El Periodismo en el laberinto” de González Torga

“El Periodismo en el laberinto” de González TorgaEspaña
espacioseuropeos (23/5/2014)
“El Periodismo en el laberinto” de José Manuel González Torga, ya se encuentra a la venta en las principales librerías de nuestro país. Con un enfoque original, Torga expone en este volumen la evolución de la Prensa y la profunda crisis en la que está inmersa en la actualidad. El profesor Torga aporta elementos novedosos a tener en cuenta para tratar de superar esta situación, como el Confidencialismo, el origen de la Publicidad y el Periodismo de investigación.

Por su interés reproducimos la ‘Preesentación’ que aparece en las primeras páginas del libro:
“No sabemos lo que nos pasa, y   esto es precisamente lo que nos pasa, no saber lo que nos pasa” (José Ortega y Gasset, en la Lección  VIII del curso “En torno a Galileo”, impartido en la Universidad Central de Madrid, en 1933. El curso se publicó, por entregas, en La Nación, de Buenos Aires, entre 1933 y 1934)

PRESENTACIÓN
Los periodistas nos pasamos la vida intentando contar lo que pasa y que suponemos de algún interés general. En la práctica nunca se nos deja contarlo todo, sea por la censura interna de las empresas en que trabajamos sea por las de cualquier otro origen y catadura.

Llega un momento en el que uno está dispuesto a reflexionar sobre lo que nos pasa como profesionales, con un alcance amplio, en la coyuntura del tiempo que nos toca. Dadas las circunstancias de estos años, especialmente difíciles, pienso que no sabemos bien lo que nos pasa. Y, mucho menos, qué nos reserva el mañana.

El presente deja ver una realidad proteica, cuando ni tenemos ni creemos en una engañosa Sibila de Delfos, a la que peregrinaba una asidua clientela de griegos, desconocedores de que el templo recibía dádivas de los persas.

Un cierto grado de incertidumbre no faltó nunca; pero ahora aparece potenciado por crisis continuadas y superpuestas. La de los medios de comunicación social, que venía de antes, recibió un tremendo impulso con la crisis económica trasnacional, generada por una desnortada ingeniería financiera que sembró los mercados de productos tóxicos. Lo peor es que quieren que paguen la factura los intoxicados mientras siguen en el machito los envenenadores.

El día que tomamos conciencia de que los medios de comunicación de masas han quedado reducidos, en buena parte, a un subproducto de las grandes firmas económicas, nos pareció decepcionante, precisamente por ser cierto, porque los grandes conglomerados de medios mantienen unos sólidos vínculos de dependencia o unos compromisos tentaculares con los poderes financieros y políticos.

De ese modo hemos caído en una increíble postración. En el umbral de este siglo XXI, un veterano corresponsal británico en España, Frank Smith, describía, en un anuario del madrileño Club Internacional de Prensa, este curioso síndrome: << El fenómeno es bien conocido en el Reino Unido y está a debate en los propios medios. Lo que allí se llama el “dumbing down” (algo así como el “atontamiento”) de los medios de comunicación significa que los periódicos, la radio y la televisión británicas se han vuelto mucho menos serios de lo que eran y quieren agradar al gusto más vulgar y menos culto. En otras palabras, están buscando audiencia de masas>>.

Lejos quedan los tiempos en que un artículo de fondo hacía tambalear, si no caer, un Gobierno en España. Claro que para eso era necesario que hubiera unos gobernantes con vergüenza torera, con capacidad de reacción ante las reacciones del respetable. Ahora se les ha hecho un rostro coriáceo que soporta, impertérrito, todas la inclemencias, sin plantearse dimitir. Antes, cualquier imputación, hasta la sentencia firme que les arroje del sillón, si es que llega.

El general venezolano Marcos Pérez Jiménez fiaba, temerariamente, con la frase “Plomo de imprenta no tumba gobierno”, sólo cinco días antes de la caída de su dictadura, en enero de 1958.

Existió, sin embargo, aunque ahora suene raro, lo que en Francia algunos, como Charles Ledré, han llamado la “Révolution des Journalistes”, por las Jornadas de Julio de 1830, que forzaron la abdicación del monarca Carlos X. Haciendo frente a medidas restrictivas para los periódicos, entre imposiciones varias, Carl J. Friedrich, pone de relieve cómo una declaración fue “firmada por cuarenta y tres periodistas y apareció en Le Temps, así como en el National, de Thiers, el 26 de julio. Esa es quizá la ocasión más dramática en que el periodismo se opuso a un gobierno”. Aunque ellos preferían la República, de momento cambió la dinastía borbónica y ocupó el trono galo Luis Felipe de Orleans (“Igualdad hijo”). La II República francesa se demoró todavía 18 años.

Louis Adolphe Thiers, Armand Carrel y François-Auguste Mignet, con otros abanderados críticos, habían obtenido éxito llamando a la desobediencia al Gobierno de turno y a la resistencia pasiva.

Según la clasificación de Ortega, pasamos por una época “kali”, de decadencia en cuanto a valores de ejemplaridad, problema carencial muy serio aunque muchos sólo quieran mirar cifras contables, palmariamente maltrechas. Habrá, sin duda, que esperar la nueva época “kitra”, de excelencia, si los globalizadores no impiden que cambien las tornas.

Lo que se pretende en este ensayo, que acopla algunas piezas antes separadas, en un eje nuevo, es articular un conjunto que sugiera algunas ideas no mostrencas a quien lea. Una sucesión de artículos propios, fragmentarios y dispersos, proporcionó materia prima para modelar nuevos contenidos, a partir de esos trabajos que vieron la luz en órganos digitales o en papel: espacioseuropeos, vistazoalaprensa, corresponsalesacpi, Diario de León, Légete, Cuadernos de Encuentro, Torre de los Lujanes… La I y II parte, con enfoques diferenciables, a veces comparten motivos, para verlos complementados o ampliados.

José Manuel González Torga

José Manuel González Torga

Por conocer a fondo el tema, he dedicado mayor espacio a una modalidad del Periodismo poco estudiada, y que, sin embargo permitirá considerar factores a tomar en cuenta, cual los niveles de información así como el precio de ese bien en la esfera comercial. Durante siglos la información constituía un lujo más, pero explotable, para ricos y políticos. La Prensa popular, abaratada, hacia 1830, en Estados Unidos, en Francia y, por extensión luego en otros países, ya se convirtió en un artículo a la vez adaptado y modelador de una demanda social amplia.

A los planteamientos que dan vida a estas páginas he llegado, no sólo a través de largos años de ejercicio periodístico sino, además, por la confluencia de circunstancias vividas que pudieron no haber ocurrido nunca. Sin esas vivencias creo que no habría tenido la misma percepción de muchas realidades.

N. de la R.
José Manuel González Torga es presidente de la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, Consejero de Redacción de  espacioseuropeos y habitual colaborador de la Tertulia Espacios Europeos que se emite a través de Radio Espacios Europeos. Su largo y brillante historial como periodista –ha ocupado destacados puestos en varios medios de comunicación- le encaminó a la docencia, actividad que desarrolló durante varios años como profesor en la Universidad San Pablo CEU.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826