España, 29-09-2016

40 pensiones de escándalo y 54 “business class”: los antiguos eurodiputados prometen pero nunca cumplen

Parlamento EuropeoEspaña
espacioseuropeos (6/7/2914)
España se hunde pero los eurodiputados salen a flote en primera clase.

Hace exactamente un año, una fuente de la compañía “Iberia” trasladó a “Espía en el Congreso” una información exclusiva y comprometedora que nadie se atrevía a publicar alegando un inexistente derecho a la privacidad de los cargos públicos: los eurodiputados españoles, pese a los desmentidos, golpes de pecho y alharacas mediáticas, seguían viajando en primera clase, como lo hacen también los diputados, senadores, alcaldes, ministros (por supuesto) y demás miembros de la “casta” política, incluidos los denominados “altos funcionarios” tipo “Maleni” Alvarez (ex ministra del PSOE), dimitida a rastras en el BEI y con salario millonario de por vida. Hasta a concejales se ha visto viajar en “business class” con el dinero público esquilmado a los ciudadanos en plena debacle económica y laboral de España.

Nuestro informante de Iberia no hablaba a humo de pajas: tuvo acceso a los ordenadores de la compañía y comprobó como los 54 eurodiputados españoles de la “casta”, cuyo sueldo público pagado por los contribuyentes se eleva hasta los 15.000 euros mensuales, siguen volando en primera clase o “business class” a pesar de haber prometido que en 2013 dejarían de hacerlo. Unos lo hacen siempre, otros a veces, pero ninguno ha renunciado al sangrante y desmoralizador privilegio. Les sería muy fácil presentar públicamente sus justificantes de vuelo en una rueda de prensa, pero ninguno lo hace pese a las denuncias, quejas, y sospechas generalizadas de los ciudadanos, blogueros y periodistas. ¿Por qué entonces aguantan el chaparrón que cualquier otro ciudadano jamás soportaría en menoscabo de su credibilidad y prestigio entre su círculo personal, laboral o profesional?

La respuesta es sencilla: nunca han trabajado en el ámbito civil y su círculo de amistades se reduce a quienes pretenden aprovecharse de la política como ellos. Y lejos de avergonzarse por su situación o dimitir ante lo que se les viene encima en los próximos años, se aprovechan aún más como si creyeran que el fin del mundo o el apocalípsis está a la vuelta de la esquina: no contentos con el salario, los eurodiputados hacen trampas para cobrar dietas que no les corresponden, como ha demostrado un periodista holandés de la emisora GeenStijl TV que sorprendió al eurodiputado italiano Raffaele Baldessarre entrando a “trabajar” y fichando a las 18.30 horas para poder cobrar la dieta del día, práctica muy extendida en el Parlamento Europeo. Y ahora se desvela que al menos 40 eurodiputados españoles tienen SICAV (fondos de pensiones) en Luxemburgo sufragadas también con dinero público. Solo Willy Meyer (IU), en un acto de decencia que merece ser aplaudido, ha dimitido. Los restantes de PP, PSOE y UPyD esgrimen mil y un argumentos y falacias para seguir en el cargo… y no devolver el dinero, claro. Y sería mejor para ellos que rectificaran: algún día tendrán que hacerlo judicialmente y desde el banquillo de los acusados con serios riesgos de ir a la cárcel por prevaricación y apropiación indebida de fondos públicos, además de su flagrante inmoralidad en los tiempos de zozobra económica que ellos mismos provocaron.

Vidal Quadras (Vox): su fracaso electoral pudo deberse en parte a su desfachatez en “prime time” para defender los viajes “business” con dinero público

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Los eurodiputados españoles que usan estos vuelos pertenecen a los partidos PP, PSOE, IU, CiU, PNV, ERC y UPyD gastan una media de 1.297 euros por vuelo, cuando cualquier compañía “low cost” cobra 150 euros por viajar en clase turista a Bruselas. La noticia sobre la continuidad de su privilegiado estatus se ha sabido porque varios de ellos aterrizaron esta semana en Madrid y comentaron la situación a sus compañeros de escaño del Congreso y del Senado, algunos de ellos extrañados porque se pretendiera abolir este privilegio, que también está vigente en las cámaras españolas. “Ni caso”, le dijo uno de ellos a otro. “Nuestro mayor problema hoy es que los periodistas ingleses y holandeses nos están investigando el cobro de dietas”, confesó otro a un senador.

Y es que en efecto, gracias a que el colectivo Anonymus lo ha subido a Youtube, un vídeo grabado por un equipo de televisión holandés desvela como un eurodiputado ficha su entrada al trabajo a las 18,15 para cobrar 300 euros de dieta por la asistencia. Según la eurodiputada independiente Nikki Sinclaire, este fraude lo realizan entre 60 y 70 eurodiputados en cada sesión, y ya se ha sorprendido a uno “in fraganti”: la eurodiputada socialista vasca Eider Gardiazabal Rubial, nieta del presidente del PSOE en la Transición, Ramón Rubial. El vídeo de Anonymus va ya por las 40.000 visitas.

En el extremo de la desfachatez se sitúan los 50 eurodiputados españoles que votaron en contra de suprimir el viaje en “bussiness class”, a pesar de la lacerante cifra de desempleo del país y del colapso económico y comercial de España. Cuando se supo, el escándalo fue de tal magnitud que la entonces responsable del Grupo Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, prometió que rectificarían: “Lo importante y lo que valdrá será cuando se aprueben los Presupuestos a final de año”. Su cabeza de lista en el PP, Jaime Mayor Oreja anunció incluso que “la posición de la delegación española va a ser un documento en donde expresemos que estamos a la cabeza en la austeridad, no sólo en los viajes sino también en lo que significan los fondos que administran los eurodiputados”.

La nieta del presidente del PSOE, Eider Rubial, fue cazada in fraganti en el fraude de las dietas. ¿Dimisión? Ni soñarlo

La nieta del presidente del PSOE, Eider Rubial, fue cazada in fraganti en el fraude de las dietas. ¿Dimisión? Ni soñarlo

Sin embargo, ni se hacambiado el Presupuesto y muy al contrario, todos han vuelto a las anda das. La ausencia de sanciones, investigaciones periodísticas independientes o simplemente cierto apego a la realidad de su propio país provoca que los europolíticos españoles sigan volando como millonarios con el dinero público. El dirigente crítico del Partido Popular de Catalunya, Alejo Vidal-Quadras, cercano a las tesis de José María Aznar y hoy en Vox, defiende la necesidad de viajar en la clase de élite: “El 95% de los vuelos de los eurodiputados son en business porque volar hasta 300 veces al año requiere unas condiciones físicas adecuadas intrínsecas a nuestro trabajo. No se trata del lujo, el placer o el capricho, sino que responde a una necesidad objetiva para personas obligadas a hacer hasta muchas horas completas de vuelo para que puedan viajar en condiciones de comodidad. Yo estoy muy tranquilo y considero que lo que hago está en consonancia con la ética de un político. Cada uno que haga su propio análisis según su saber y entender, pero yo estoy muy tranquilo”, ha explicado.

También Mayor Oreja calificó la enmienda que pretendía abolir su privilegio aéreo como “extemporánea”.

El socialista Juan Fernando López Aguilar defiende estos viajes porque también los hacen los diputados y senadores en España o los funcionarios comunitarios: “la votación (que pretendía suprimir estos viajes “bussiness class”) es un debate que falsea la realidad y solo sirve para desprestigiar la clase olítica. Un debate que además no ha tenido la misma intensidad en otros países europeos que en España”. López Aguilar dice que solo viajan en primera “por flexibilidad”, dado que viajan tanto que “a menudo es necesario hacer varios enlaces y cambiar vuelos”. Las diputadas socialistas Iratxe García e Inés Ayala también defienden el privilegio: “La cuestión no es turista sí o no, eso es solo una medida que puede quedar bien de cara a la galería”.

El lema de Sosa Wagner (UPyD) es explícito: “Lo que nos une”. También viajaba en primera aunque parece que desde el escándalo se ha cortado algo, aunque no presenta facturas.

El lema de Sosa Wagner (UPyD) es explícito: “Lo que nos une”. También viajaba en primera aunque parece que desde el escándalo se ha cortado algo, aunque no presenta facturas.

El eurodiputado Willy Meyer, de Izquierda Unida, también defendía el “bussiness class”: “no hay que hacer populismo porque de lo que se trata es de garantizar que cuando llegue a la Eurocámara es para trabajar”. Y sobre los viajes afirma: “Debo decir que tengo un vuelo en clase a turista a Bruselas que me cuesta más que en business y no me pregunté usted por qué”.

Sosa Wagner, de UPyD, argumenta de otra forma el disfrute de la bicoca: “Los billetes en “business” tienen flexibilidad total y se pueden cambiar o anular sin coste, proporcionando al diputado un instrumento mejor para realizar sus funciones y adaptarse a los cambios. Por nuestra situación, muchas veces debemos cancelar los viajes, y viajando en turista hay recargo por el cambio, algo que no sucede en business. Al final volar en primera clase supone un ahorro para el Parlamento Europeo”.

Fuente: Espía en el Congreso.


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