España, 27-09-2016

Dos gallegos en la calle de Alcalá Fernández Toxo y Jose Canalejas  

Fernández Toxo, secretario general de CC. OO.

Fernández Toxo, secretario general de CC. OO.

España
José Luis Heras Celemín (15/7/2015)
Frente a frente y los dos coruñeses, de El Ferrol. Uno, Canalejas, político reformista y liberal. Otro Fernández Toxo, también político pero no tanto; o, por gallego y sindicalista, puede que más.

En el Fórum Europa, de Nueva Economía Fórum, se le había ofrecido el micrófono a Ignacio Fernández Toxo, coruñés de El Ferrol, que es el Secretario General de Comisiones Obreras y Presidente de la Comisión Europea de sindicatos. Y se había elegido el Salón Real del Casino de Madrid, que está en el número 15 de la calle de Alcalá, para que desde allí, al comienzo del año, el representante sindical hiciera oír su voz.

En la acera de enfrente, en el número 6 de la calle de Alcalá, con vallas y protecciones, unos obreros sin afiliación sindical (dijeron) trabajaban en la construcción de un proyecto novedoso al que le han dado el nombre de otro ferrolano ilustre: José Canalejas, el político reformista y liberal que presidió el gobierno de España y fue asesinado el año 1912.

El que será Centro Canalejas de Madrid es un proyecto que va a convertir un grupo de edificios viejos y en desuso en un moderno complejo urbano dedicado a usos varios.

Dentro de la obra, con las fachadas aseguradas por una estructura metálica, ya demolido lo viejo, la excavación ha llegado hasta el primer sótano. Allí se está haciendo una losa armada que estabiliza lo que existe, da solidez al proyecto y permite convertir lo viejo en nuevo.

Ajenos a lo que ocurría y se construye en la calle, en el Casino de Madrid se repartían las tarjetas de quienes iban a acompañar y oír, puede que hasta escuchar, al sindicalista: Fátima Báñez ministra de Empleo y Seguridad Social, el portavoz de IU, Cayo Lara, el socialista Tomás Gómez, el rector (e hijo de don Santiago) Carrillo, los diputados Álvarez Arenas (PP) y López Garrido (PSOE), algunas viejas glorias (Julián Ariza y Nicolás Sartorius), la gallega Maru Menéndez (socialista e hija del simpatizante de Fuerza Nueva y Capitán de Navío, Menéndez) y alguien a quien buscó, hasta encontrarlo, una parte de la prensa: Jesús Montero Delgado, el sociólogo y líder emergente de Podemos en Madrid, que salió de IU y que, a sus 51 años, puede exhibir una carrera política tutelada por algunos “pesos fuertes” de la Universidad Complutense de Madrid.

Antes de comenzar el acto, en las mesas de la prensa se anunció “El Canutazo” de la ministra en la entrada, que aprovechó la ocasión para publicitar que hay que acompañar los salarios a la recuperación económica y que el Gobierno ha decidido ayudar a los parados con cargas familiares.

La presentación corrió a cargo del sindicalista y político catalán Joan Coscubiela, encantado, dijo, de que se le hubiera encargado la puesta en escena y que al hablar del sindicato dejó una frase con aspiraciones de titular: Como el Barça, que es algo más que un club, Comisiones Obreras es algo más que un sindicato.

Comenzó Toxo refutando una noticia, de El Confidencial, que afirmaba que él iba a dejar el sindicato y que entendió como un globo sonda para dejar en el aire una posibilidad con visos de hacerse realidad. 

“No venía a hablar del sindicato. Hay una realidad que se impone y que es más importante de lo que ocurre en CCOO (…) En su lugar, haré un análisis que a la ministra no le va a gustar y dejaré alguna propuesta o idea”.

Empezó el análisis, advirtiendo que iba a dividir su intervención en dos partes: Europa y España.

Sobre Europa, recordó algunas de las ideas del Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, que le permitieron “soltar” una afirmación con aspiraciones de estruendo: “Europa es el mayor factor de riesgo a escala mundial”. No justificó por qué, pero sí siguió con algunas afirmaciones ampulosas: El Plan de Estabilidad y Crecimiento tiene unos destinatarios inmediatos. “Dejen votar a los griegos en paz”.

Los griegos de Syriza y Tsipras no son locos, tienen un proyecto para cambiar a Europa.

Después trató lo que, según él, son los tres grandes problemas de Europa: La Forma de gestionar la crisis, que censuró sin aportar alternativas. La arquitectura de la Unión Europea, presentada sin tener en cuenta la realidad de una UE en construcción y configurada en torno a los Tratados de la Unión y sus Memorandos de Entendimiento.

Y lo que llamó “el déficit democrático”, que permite que gobiernen en Europa los que no han sido elegidos en las urnas.

Como aporte europeo, citó la vieja propuesta sindical de dotar a los Presupuestos Europeos (sin decir de dónde sacar los fondos) de 250.000 millones de euros durante diez años, para mejorar la situación y dar solidez.

Al tratar sobre la realidad de España, se limitó a ir desgranando algunas afirmaciones  ya manidas: La crisis es multifacética. Saldremos de ella cuando recuperemos lo que teníamos antes de empezar. En CCOO queremos cooperar. Los presupuestos Generales del Estado y las Reformas Fiscal y Laboral no responden al objetivo de superar la crisis. Hay que dinamizar la demanda interna, que aporta más que el sector exterior. Dejen el Estatuto de los Trabajadores en paz y ocupémonos de la negociación colectiva.

Como final, como pastel de guinda (cuchicheó una periodista recordando la propuesta utópica de la izquierda) una propuesta: Hay que garantizar una dotación mínima para los más de tres millones de personas que no tienen empleo. No calculó, sin embargo, lo que importa la propuesta (3,5 millones de parados a 12.000 €/año = 42.000 millones de euros) ni si es posible con unos Presupuestos del Estado que ya gastan más de lo que ingresan.

En el turno de preguntas, algunas afirmaciones, muy pocas (Acuerdo con la patronal que “progresa adecuadamente”. No a una fusión CCOO-UGT. Con un tejido productivo tan débil como el español lo mejor es un acuerdo interconfederal que sirva de paraguas. Nada reseñable sobre el pacto de Estado PP-PSOE apuntado en las últimas horas), una duda (El posible sindicato de Podemos, Somos, sería una antigualla como correa de trasmisión de un partido político, que no preocuparía aunque fraccionaría la unión sindical). Un silencio de clamor para no enjuiciar el comportamiento de Tania Sánchez en Rivas-Vaciamadrid.

Y sobre todo, y esperado por algunos, el guiño afectuoso a Podemos, importante en una conferencia hecha bajo el auspicio de Izquierda Unida:

“Me agrada ver aquí al Secretario General de Podemos en Madrid”.

Al salir, en la calle y en la obra que unirá el nombre del ferrolano Canalejas a Madrid, unas hormigoneras volcaban su contenido en la losa que robustece el proyecto y le permite crecer. A su lado, los coches oficiales recogían, y se llevaban de la calle de Alcalá, a los que habían ido a acompañar al otro ferrolano: Ignacio Fernández Toxo.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826