España, 25-09-2016

Sesión de control del Gobierno

Eran otros tiempos: Pedro Sánchez y Tomás Gómez se abrazan

Eran otros tiempos: Pedro Sánchez y Tomás Gómez se abrazan

España
José Luis Heras Celemín (11/2/2015)
Sesión de control del Gobierno a la Oposición, muy suave, con manopla mejor que guante, el día en que Pedro Sánchez echó a Tomás Gómez como secretario general de los socialistas madrileños.

Sí, Sesión de Control del Gobierno a la Oposición y no al contrario. Con un cuidado muy especial al PSOE, que es el primer partido de la Oposición Parlamentaria.

En la Sesión 240 del Pleno del Congreso de los Diputados, del 11 de febrero, se reanudaba el ejercicio de control que la Oposición Parlamentaria hace al Gobierno. Se habían registrado 15 preguntas, de ellas tres al Presidente. Se habían pedido dos “Interpelaciones urgentes” y otras cuatro “Mociones consecuencia de interpelaciones urgentes”. 

Todo normal, o aparentemente normal. Sin embargo, en el ambiente había algo raro. No era precisable desde la Tribuna de Prensa, pero algo no era como otras veces, quizá consecuencia del parón navideño, las zozobras de las encuestas, el engarce de las maquinarias de los partidos. O el clima preelectoral que en el último año de la Legislatura lleva inquietud a los espíritus y solivianta voluntades.

Las tres preguntas al Presidente del Gobierno las hicieron: Cayo Lara, que mezcló el acuerdo entre el PP y el PSOE contra el terrorismo yihadista con la pobreza. Duran i Lleida, que se interesó no por las perspectivas del Gobierno para el 2015, sino por si se deberían incluir, o no, matices en esas previsiones. Y Pedro Sánchez sobre la igualdad de oportunidades en la educación.

Cayo Lara, en postura conocida, exhibió una camiseta verde reivindicativa, y, tras terminar de hablar, bajó del escaño, se acercó a Rajoy y, ante las cámaras y flashes, se la entregó dobladita y apañada, como la pregunta. Rajoy se puso en pie y, cortés, la recibió con una sonrisa. Durán, como suele, habló de una situación sobre la que recomienda más realidad y menos propaganda. El último fue Pedro Sánchez. Éste, como el que hace lo que hace porque cree que está obligado a hacerlo aunque tenga la mente y preocupación en otro sitio, con la ilusión tendida, traspuesta o escondida, recitó algunas pretensiones de futuro para el caso de que su partido llegara al Gobierno y él a Presidente.

A los tres contestó Rajoy, sopesando las preguntas, centrando los temas y controlando. Manejando los asuntos suave, muy suave, con manopla mejor que guante: A Cayo Lara le dijo que lo que contaba no era real, le dio algunos datos, y compuso para él lo que parecía un juicio equilibrado. A Duran, que había pretendido dar una taza de sensatez y mesura, le devolvió tres tazas de la misma condición. Con Sánchez bastó una simple y afable afirmación:

“Usted no va a llegar al Gobierno de España

La afirmación fue categórica, como si el Presidente tuviera información exclusiva y convincente. Pedro Sánchez bajó el mentón, esperó a que Rajoy abandonara el hemiciclo y apenas si prestó atención a la siguiente pregunta, la que hacía su compañera de grupo, Silvia Oñate, al ministro de Defensa.

Algo pasaba, o debía pasar por la mente de Pedro Sánchez para que hubiera desaprovechado el turno, y la pregunta, para componer un algo sólido con lo que afianzar a su partido, en tribulaciones varias tras las encuestas; y para reivindicarse él mismo.

Ese fue el motivo de conversación mientras, unas tras otras, se fueron haciendo las preguntas a otros ministros. La Sesión continuó desangelada mientras se sucedían las cábalas. En la cafetería, dos diputadas socialistas lamentaban el resultado de las encuestas con una frase lapidaria: 

“Pues a cerrar sedes y para casa, que esto se acaba”.
En esas se estaba, cuando alguien se acercó a la mesa y dio la noticia: Pedro Sánchez ha echado a Tomás Gómez. Lo acaba de publicar El País.

Consulta de tabletas, llamadas, verificaciones y opiniones varias: El País quería cargarse a Tomás Gómez y hasta que no lo ha conseguido no ha parado. Esto se veía venir. Ha habido conciliábulos estos días. Rubalcaba no es ajeno a esto y hace unos días estuvieron juntos. Ya se ha visto cómo se movían estos días Maru Menéndez y sus matronas (Inés Paredes, Rosa, Alcalá y Trinidad Rollán). Es que en las encuestas internas el PP está al borde de la mayoría en Madrid mientras Carmona se quema las dos manos por Tomás Gómez y no avanza. La imputación de Tomás Gómez no está tan lejos. Hay 41 millones de euros en Parla que no se sabe dónde han ido ni quién va a responder por ellos.

Dos cafés, cambios de impresiones, noticias y más opiniones: No hay que preocuparse, son lances políticos. Los secretarios locales de la PSM están yendo a Callao y la van a liar. Es que la Ejecutiva Federal ha convocado a Gómez con urgencia y éste se ha temido que le hicieran la encerrona, no ha ido y le han largado. Es que Pedro le ha pedido a Tomás por teléfono que dé un paso atrás y Tomás le ha contestado que el candidato es él tras las primarias y que naranjas de la china. Pues como se niegue lo fulminan. Lástima de partido, y algunos le hemos dedicado muchos años e ilusiones.

Han llamado a Simancas para que se haga cargo de una comisión gestora. Y a Gabilondo le han pedido que sea el candidato a la Comunidad. Qué razón tenía Esperanza Aguirre cuando decía que Tomás Gómez es lo mejor que nos ha pasado al PP en Madrid”.

Susana Diaz

Susana Diaz

Un poco más tarde, cuando ya las noticias se asentaban, se empezaron a analizar los hechos y a opinar al margen de la noticia: Rubalcaba ha sido determinante. La decisión la ha tomado Tomás por la noche y no se lo ha dicho a nadie para coger a todo el mundo por sorpresa. Simancas, después del Tamayazo, es la persona ideal para que sea dócil y obedezca, no había por qué avisarle y levantar la liebre. Susana Díaz no es ajena a esto.

Ya alguien ha publicado en un digital (Federico Castaño, en Vozpópuli) que, además de todo lo dicho, lo no dicho y lo que se pueda pensar, está una realidad que ha determinado la decisión de Pedro Sánchez: Carme Chacón y Tomás Gómez estaban moviéndole la silla. La patada no es a Tomás Gómez sólo. Es una verdadera coz doble en las posaderas de Carme Chacón para que desaparezcan sus aspiraciones de candidata.

Chacón, puesta ante la realidad y el hecho, hizo una afirmación sencilla que olía a veracidad, a toda la veracidad que en situaciones como ésta puede esperarse de un político: “A mí me ha cogido por sorpresa. No sabía nada”.

Algo después, Televisión Española recogía las imágenes de los reunidos en la Federación Socialista Madrileña y las declaraciones de algunos. Fue admirable la intervención de Maru Menéndez, leal al grupo y tratando de “quemar naves” por los suyos. No tanto la de Tomás Gómez, cogido con el pie cambiado, empezó casi lacrimoso para erguirse, venirse arriba y anunciar defensas y acciones judiciales.

A última hora de la tarde, en una conversación entre periodistas, uno de ellos hizo la pregunta:

¿Este Gobierno del PP necesita controlar al PSOE?

–  Tal y como está ahora mismo el PSOE….


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826