España, 01-10-2016

Bono y el día de Moscosos  

José Bono y Antonio Miguel Carmona

José Bono y Antonio Miguel Carmona

España
José Luis Heras Celemín (8/4/2015)
Presentado por “Amicarmona” al terminar la Semana Santa, José Bono hace recordar a “Fray Enreda”.

A la Semana Santa le sigue la de Pascua, que es festiva en algunos sitios y de trabajo en otros. Eso hace que la actividad política de esta semana parezca tranquila, aunque no lo sea; y que los ímpetus propios de la etapa preelectoral actual parezcan contenidos.

El martes de esta singular semana, Martes de  Pascua, fue el día elegido por José Bono, Ex de algunos cargos (Presidente del Congreso de los Diputados, Ministro de Defensa, Presidente de Castilla la Mancha…), para acceder a la tribuna de Nueva Economía Fórum en el Hotel Ritz; y desde allí hacer recordar a “Fray Enreda”. 

Alrededor de él, sin disminuir la importancia del acto pero sin ensalzarlo, se congregaron: la ex vicepresidenta del Gobierno Elena Salgado, los ex ministros socialistas Fernando Ledesma, Jesús Caldera, Trinidad Jiménez y Magdalena Álvarez, el ex ministro popular Abel Matutes, López Garrido, Álvarez Areces, Emiliano García Page, Carmen Montón, Ramón Tamames, Ignacio Salafranca, Jaime Peñafiel, Jaime Marichalar, Enrique Cerezo, los hermanos Ansón, Conde Pumpido, periodistas, empresarios, un etcétera no muy largo y …

Y el presentador del acto Antonio Miguel Carmona, al que algunos apodan “Amicarmona” y escriben como “A. Mí. Carmona” sin entrar en explicaciones del porqué el acento en el mí, cómo se ha llegado a esa especie de acrónimo, y los beneficios (o perjuicios) que el apelativo pueda aportar al candidato socialista que aspira al bastón de mando del Ayuntamiento de Madrid.

“Amicarmona” dijo que “presentar a Bono es como cogerse un día de moscosos”. Un “siempre verde”, viejo rockero, abogado, rebelde, inquieto, vanidoso, “bravo de la política” y con sentido común. “Con sentido común”, recalcó la frase para enfatizar que había elegido la expresión como lema de su campaña electoral y para, de paso, aprovechar la tribuna y el momento.

Bono intentó justificar su presencia con tres motivos: La invitación para que lo hiciera.

La voracidad de la editorial Planeta por vender un libro del que él es autor. Y para, generoso, “que tú, Antonio, hagas la presentación y contribuir a tu campaña electoral”.

Después, comenzó recordando la que sería una ristra de vivencias con una ocurrida en esa fecha: “Hoy, hace años, yo estaba en mi último Consejo de Ministros…”, en el que dimitió por la deriva socialista de entonces, aunque se publicara que la dimisión fue por motivos personales ante el contento de todo el Gobierno y con el aplauso de sus compañeros de Gabinete en el salón donde se reunía el Consejo de Ministros.

A continuación, datos y recuerdos. Cortesías salpimentadas y trufadas de mil y un matices, no exentos de rencores ocultos y pendencias quizá acabadas pero no olvidadas, edulcoradas y compuestas:

“Si los políticos no fuéramos vanidosos, a lo mejor éramos monaguillos de la Catedral Primada”. La vanidad está amortiguada por el gran número de políticos. “No tengo cargo público (ahora), pero no me cosí la boca”. “Desayunar conmigo también tiene sus riesgos”. Estoy tratando con todos  y comiendo con algunos. Con los del PP no, “Los del PP se comen solos”. 

Ahormando el parlamento, manifestó dos certezas: “La política está maltrecha…”, es consecuencia y ocurre “cuando durar en el poder es el objetivo”. “Los partidos políticos son los responsables del desprestigio… deberíamos no tapar los boquetes sino cambiar de barco”.

Después siguió con frases: “El PSOE ha sobrevivido 140 años”. “Las encuestas envenenan a las ratas”. El PSOE ya estuvo en el taller de reparaciones, ahora toca “taller para el PP”. Los políticos deben ser autónomos, con opinión propia y menos dependientes. “En Podemos no todos están de acuerdo en cómo Monedero ha expuesto su situación”. “En el PSOE pasaba igual, cuando Juan Guerra, en época del fotógrafo (Alfonso Guerra)” .

Concepción Espejel, la jueza que juzgo el incendio de Guadalajar en el que murieron 11 personas, recibe la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort

Concepción Espejel, la jueza que juzgo el incendio de Guadalajar en el que murieron 11 personas, recibe la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort

Algo más tarde, conceptos unidos a frases: “Inspección fiscal a fondo a todos los cargos públicos”, que costarán, pero menos que Granados, Pujol o Rato. Los emergentes, “con radicalismos sólo vivirán un tiempo”. Algunas posiciones ultras del pasado no fueron castigadas. “Según Felipe González, en España saltarse la ley no tiene castigo” (y citó las frases de Puigcercós y los porcentajes en las adjudicaciones de obras catalanas que recordara Rodríguez Ibarra).

Y una afirmación, descomunal, del libro que se pretendía vender, y de la realidad política que con ella va implícita. Fue cuando recordó la frase de Artur Mas a Rodríguez Zapatero: “tú ve poniendo más dinero que yo iré quitando lo de nación”. Hasta ahí, lo de Bono eran frases. Pero eso, y sus argumentos, ya no eran sólo “flatus vocis”. Como alguien dijo en una de las mesas de la prensa, aquello significaba dos cosas: Que para Más el sentimiento nación es susceptible de ser trocado por dinero. Y que para Zapatero y para el mismo Bono el asunto no era tan importante como para denunciarlo y hacérselo saber a la Nación en su momento.

Para acabar, dos cuestiones gruesas, por los muertos:
Los 62 militares que murieron en el accidente del Yakovlev-42. Tras citar el hecho, dijo dos monstruosidades: La ley no se cumplió en aquella ocasión, “los subieron a un avión militar y sabían que no podía volar… La justicia condenó, pero les indultaron” .

A “…la amiga Concha”,  (Concepción Espejel, la jueza que juzgó el incendio forestal que ocasionó 11 muertos en Guadalajara), “le dieron “la raimunda” (la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort), y preside una Sección de la Audiencia Nacional que enjuiciará el Caso Gürtel, una trama de corrupción que afecta al PP.

Al terminar de hablar, un hecho restó crudeza a las gravísimas afirmaciones de Bono. Carmen Montón salió de la sala y tras ella algunos periodistas. Se había conocido la demanda por malos tratos al ex ministro socialista López Aguilar y aquello era noticia.

Ante las preguntas de la prensa, bandeos y frases sobre: La actualidad del PP (“Grave que Rajoy no tenga las riendas”). Las imputaciones a Bárcenas, Chaves y Griñán (tienen diferencias). El Himno en la final de la Copa de fútbol (Evitar problemas ante 100.000 personas). Pactos electorales (Hablar de pactos antes de las elecciones es un error. Le gustaría que el PSOE no pacte con quien no defiende la unidad de España, o con quien esté a punto de entrar en la cárcel). Podemos (Syriza llevaba banderas griegas, los de Podemos no llevan la bandera española). Consejos a Pedro Sánchez (“no le doy consejos”). Realidad de Podemos (“se está desinflando”). Ciudadanos (“bisagra”). Pacto entre PP y Ciudadanos (“del café al frío”). Pacto PP y PSOE (“Es echarse en manos de quien no tiene riendas”). Ayuda de Ciudadanos al PSOE (Si Carmona necesita ayuda, mejor Ciudadanos que Esperanza Aguirre).

Acabado el acto, saludos, conversaciones y la firma de algunos ejemplares del libro. Pero ni reproches ni críticas. Los hechos contados, que pueden saciar la voracidad de una editorial para vender un libro, por sí mismos son importantes, pero se quedaron ahí, dichos por José Bono el Martes de Pascua en un día de moscosos y haciendo recordar a Fray Enreda.

Son graves, muy graves. Tanto que…


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826