España, 01-10-2016

Grupos de presión trabajan a favor de Obiang, mientras la oposición guineana pide “ayuda moral” a Europa

Teodoro Obiang Nguema

Teodoro Obiang Nguema

Mi Columna/Guinea Ecuatorial
Eugenio Pordomingo (8/4/2015)
La ciudad de Barcelona vivió hace unos días una concentración-manifestación de opositores guineanos integrada por miembros y simpatizantes de la CORED (Coalición de Oposición para la Restauración de un Estado Democrático) y el Partido del Progreso. Los asistentes, opositores guineanos caminaron desde la Plaza de Cataluña hasta la de Universidad. Se dirigían a la delegación diplomática de Francia en la Ciudad Condal. Podían haber convocado esa manifestación en Madrid, ante el palacio de La Moncloa o el  Ministerio de Asuntos Exteriores, pero con buen criterio no lo hicieron así, pues saben que acudir a esos “sacrosantos lugares”  es malgastar el tiempo.

Enarbolando la bandera de Guinea Ecuatorial (más de ocho metros de larga) y algunas pancartas, en las que se podía leer “¡Obiang, vete ya!”“¡Libertad!”, los manifestantes recorrieron el espacio entre las
dos plazas hasta la delegación francesa. Allí pidieron “¡Ayuda moral!” al pueblo francés y a Europa para conseguir la libertad de los presos políticos guineanos que se encuentran en las cárceles de Guinea Ecuatorial.

Bonito, original e impactante. Los opositores guineanos piden ¡Ayuda moral!

Los concentrados pidieron también que la comunidad internacional se implique más, que ayuden decididamente a conseguir la libertada del pueblo guineano, a la vez que agradecían a los países de acogida de exilados la ayuda que les brindan, pero que eso sólo no sirve para acabar con la cruel dictadura que asola a su país: “La libertad en casa de uno es más confortable”, dijo alguno de los asistentes a esa manifestación.

Dicen que el dictador Teodoro Obiang Nguema, su entorno familiar, político y hasta el lobista, están muy preocupados. La oposición está cambiando de estrategia –lo cual desconcierta al dictador- y encima los estudiantes se le rebelan. Eso, sin pensar lo que puede ocurrir cuando PP y PSOE no controlen el BOE (Boletín Oficial de España). La geoestrategia internacional cuenta, y mucho, pero esa es harina de otro costal. 

Las muertes, torturas, detenciones ilegales,  expropiaciones forzosas, extorsiones y expolios de empresas, entre otras prácticas habituales de la dictadura, ya no se pueden hacer de forma cotidiana y sin que ese quehacer tenga una respuesta aunque sólo sea mediática. La represión hay que ralentizarla –le susurran al dictador-, pero el malestar de la población guineana y la labor de los opositores no ceja. Obiang Nguema ve como se le agota el tiempo;  está inquieto y su entorno más. Por otro lado están los nuevos “inversores” –políticos españoles- que andan de acá para allá, con pies de plomo, pues saben que la prensa ha detectado su presencia e interés en la ex colonia española.

Bono, Zapatero y Moratinos, el pasado día 2 en el restaurante Imagine de Malabo. (El Confidencial)

Bono, Zapatero y Moratinos, el pasado día 2 en el restaurante Imagine de Malabo. (El Confidencial)

Hay síntomas de que Obiang parece que ha retomado la idea de “acciones selectivas” para acabar como sea con Severo Moto, líder del Partido del Progreso. Sabe que ofrecerle “algo”  es ardua labor, pues conoce bien a Moto y no duda que rechazará cualquier pastel que le ofrezca. ¿Entonces? Fracasados varios intentos de acabar con él  (Croacia, con la ayuda de algún prominente español, fue la última tentativa, al menos que conozcamos). Sólo le queda una solución: Volver a intentarlo.

En ese paquete de opositores a eliminar se encuentra la secretaria general de la CORED, Emely Nchama Jhar, residente en Alemania, y Salomón Abeso Ndong,  coordinador general del mismo grupo, al que Obiang odia frenéticamente pues no acaba de entender “cómo uno de Mongomo” puede estar contra él.

Sin embargo Obiang cuenta con muchos apoyos para que siga en el poder. Pero él prefiere resolver “sus” problemas  a lo africano. Hace unos días comentamos acerca de la reunión celebrada en el hotel rural La Casona de Navalmedia, en la localidad serrana de Cercedilla (Madrid), bajo el paraguas de “Mundo Abierto”.

Una docena de jóvenes guineanos –la mayoría trabajan en dependencias culturales españolas en Malabo o Bata- fueron “invitados”  (todo pagado) a  participar en un seminario sobre “Nuevas estrategias de movilización”, o algo parecido.  Y, ¿cómo no?, allí estaba como suele hacer desde hace unos años –es su trabajo, de eso vive- el annobonés Tutu Alicante con su flamante fundación EG Justice.

En el seminario participaron como “instructores” o maestros, Benjamin KecoletCelestino Okemve, Tutu Alicante, Elsa –amiga, esposa o pareja de un diplomático español en Bata-, que se dedicaron a “instruir” a “barbilampiños políticos” guineanos. Otros, poco más avezados en las lides de Maquiavelo eran militantes o cercanos al CPDS.

El tal Kecolet, de origen británico, estuvo acompañado de su esposa, Alejandra Ancheita, lleva muchos años viviendo en Hispanoamérica, últimamente sus andanzas le sitúan en México donde se dedica a la humanitaria labor de “enseñar” a bienintencionados incautos a manifestarse, a protestar y a provocar ciertos desordenes. ¿Quién le paga?

Entre los asistentes al seminario, para animar al resto, se encontraban dos jóvenes de Senegal, que al parecer destacan en su país por liderar protestas antigubernamentales. ¡Todo un logro!

El objetivo de la reunión serrana era preparar a los asistentes para que éstos, a su vez, traten de sensibilizar a las “gentes guineanas” para que aprendan a “provocar,” a “manifestarse”. Pero sin salirse del tiesto no sea que la cosa prospere. obiang-y-moratinos

Al parecer –eso dijeron los “instructores”- el seminario ha tenido un costo de 50.000 dólares, incluidos los 250 que recibió cada alumno asistente. ¿Qué cobraron o qué les prometieron a los maestros?

Algunas de las “ideas fuerza” que los maestros trataron de meterles en sus neuronas fue que “no había que acosar mucho a Obiang”, “hay que esperar”, “no se debe inquietar demasiado al poder”, “hay que prepararse bien”, “animar a la gente a que se manifiesten”. La frustración en algún participante fue tremenda: “¡Esto es un mero entretenimiento, para ayudar a que el régimen continúe!”; “¿A qué hemos venido? Esto es traicionar a nuestro pueblo!” 

La filosofía que preside algunos de esos “seminarios” la encontramos en esta frase de Tutú Alicante, En Guinea no hay bases para el cambio; la gente no está suficientemente cabreada”, y algunos objetivos son conseguir cuanta documentación e información se pueda contra el dictador guineano, labor que llevan a cabo algunas ONGs. Sarah Wykes, ejecutiva de Global Witness se afanó mucho en ello. También funcionarios estadounidenses. Los resultados son de sobra conocidos.

No es la primera vez ni será la última en que se realizan seminarios formativos de esta guisa. Ya en 2005, en el lujoso Hotel Palm Beach Plus, en la localidad de Kribi (Camerún) se organizó un montaje parecido, pero a lo grande, con la participación de empresas petroleras y el Banco Mundial. Allí estaban representantes de partidos políticos africanos de Angola, Guinea Ecuatorial, Guinea Conakry, Malí, Níger, Mauritania, Nigeria, Sao Tomé y Príncipe, República Democrática del Congo, Congo Brazzaville y Chad.

En esa ocasión el lema de la organización fue “Iniciativa de Transparencia en las Industrias Extractivas”. Entre otros, en Kribi estuvieron Markus Repnik, Bernadette Djapa Nyanjo y Florence Charline (Banco Mundial); Malanga (Fondo Monetario Internacional, delegación en Yaoundé); Eleodoro Mayorga-Alba, Willy Olsen, Christian Mounzeo y Henry Parham (PWYP, Publish What Pay You) y Sarah Wykes (Global Witness). Y claro, junto a estos altruistas de esas Instituciones mundiales y ONGs, estaban representantes de  TOTAL, SHELL, PERENCO, COTCOR e, incluso, el Instituto Francés del Petróleo (IFP), representado por J. P. Favennec.

En 2009 hubo otro entretenimiento similar. “Nueva estrategia de las petroleras en la sede de la Fundación CIDOB de Caixa Cataluña fue el ampuloso nombre que se le dio al nuevo encuentro que tuvo lugar en la Sala Maragall, de la Fundación CIDOB, de la Caixa Cataluña, entonces presidida por Narcis Serra, ex ministro de Defensa en la etapa de Felipe González. Serra está actualmente  imputado por “cobros desproporcionados”.

Algunos de los que presidían la mesa de ese evento fueron Arvind Ganesan, Director del Programa de Negocios y Derechos Humanos en la fundación Human Rights Watch; Ignacio Saiz, Director Ejecutivo en Funciones del Center for Economic and Social Rights; y otra vez el ecuatoguineano Tutu Alicante, Director Ejecutivo de EG Justice.El moderador fue el abogado ecuatoguineano José Luís Nvumba.

Cuando escribí sobre este acto, comenté que me extrañaba que participase la fundación Human Rights, “pero la realidad es como es y no como la pintan”, dije. Catholic Relief Services, se encargó de organizarlo todo. Hubo visitas a las plataformas petrolíferas y, sobre todo, adoctrinamiento de los asistentes, cuyo “futuro como líderes en sus países está asegurado” les dijeron.

Representantes de la “sociedad civil” de Guinea Ecuatorial se reunieron en Madrid en el mes de septiembre en un céntrico hotel madrileño donde tuvieron que escuchar sermones similares. “¿Total para nada”, como me comentó un abogado guineano que llegó con ciertas esperanzas desde Malabo.

De izquierda a derecha, Durán y Lleida, Obiang Nguema, Arístegui y Bono (Foto de archivo)

De izquierda a derecha, Durán y Lleida, Obiang Nguema, Arístegui y Bono (Foto de archivo)

Ha habido más seminarios más reuniones con el mismo objetivo. La desaparecida Fundación Jaime Vera del PSOE (Galapagar), dependiente de la también Fundación Pablo Iglesias, fue muy activa en la formación de cuadros del CPDS con notable éxito ya que el secretario general de este partido, Plácido Micó (que fue Vicepresidente de la Internacional Socialista) es en la actualidad diputado en la Cámara de Representantes del Pueblo de Guinea Ecuatorial. La FAES de José María Aznar, y la extinta Fundación Ideas (PSOE) también recibieron sus correspondientes subvenciones estatales para organizar todo tipo de actos con la finalidad –se decía- de “consolidar la democracia en Guinea Ecuatorial”. A eso contribuyó San Egidio, en cuya sede madrileña se reunían los dos sindicatos mayoritarios (UGT y CC. OO.), representantes del PSOE y PP, y de vez en cuando algún que otro opositor guineano.

La sequía de ideas y el interés personal, fue la publicación en el verano de 2006 de un volumen titulado Trabajo y Libertades sindicales en Guinea Ecuatorial, de Alicia Campos y Plácido Micó, costeado (impresión y pago a los autores) por la OIT (Organización Internacional del Trabajo). El sindicato CC. OO., colaboró en su edición y difusión. El éxito fue de tal calibre que sus autores no han estimado conveniente que figure en sus correspondientes CV.

Un capítulo aparte merece la labor desarrollada por Miguel Ángel Moratinos durante su etapa como Director General de Política Exterior para África Subsahariana y Oriente Medio y  como Ministro de Asuntos Exteriores, así como su relación con Francisco Nicolás Gómez Iglesias, ´pequeño Nicolás´, y su actividad como lobista en Guinea Ecuatorial acompañado por José Bono y José Luis Rodríguez Zapatero.

Con el pretexto de ayudar a la oposición guineana a terminar con la dictadura de Obiang Nguema, muchos se han hecho ricos. Hay que remontarse a la etapa de Adolfo Suárez, después a la de Felipe González –por entonces el dinero corría a chorros-, y más tarde a la de José María Aznar y su yerno Alejandro Agag, para entender y comprender las causas por las que en Guinea Ecuatorial persiste impune la dictadura que impulso España aquel 3 de agosto de 1979.

En apariencia se lucha contra la corrupción y las dictaduras, se apuesta por la transparencia, se promete un mundo mejor, se organizan eventos, jornadas de análisis, se editan libros, y todo para que todo siga igual. Bueno, mejor para unos y cada día peor para otros.


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