España, 27-09-2016

La España servil y miope en la OTAN

Pedro Morenés, Ministro de Defensa, y Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno

Pedro Morenés, Ministro de Defensa, y Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno

España
David Bollero (24/4/2015)
Carlos del Castillo nos cuenta cómo la OTAN ha reactivado España como un enclave estratégico para lanzar intervenciones militares. No sólo eso, en realidad y tras la visita que el pasado mes de marzo realizó a Madrid el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, nuestro país se ha convertido en quien liderará en 2016 la recién inaugurada Fuerza de Respuesta Rápida, que pasa de unos 13.000 efectivos a 30.000, alumbradas al calor de la crisis con Ucrania. 

Volvemos a los orígenes de la Alianza Atlántica en 1949, basado exclusivamente en la amenaza que entonces consideraban que, en plena Guerra Fría, representaba la Unión Soviética. Sin embargo, el panorama internacional ha cambiado radicalmente y en esa metamorfosis, por su situación geoestratégica, España tiene mucho que aportar a la OTAN.

Se multiplican las voces críticas en Defensa y en el seno de la propia OTAN que han acusado a la Alianza de ceguera, incluso, en el mismo conflicto de Ucrania. Mientras se ponía todo el foco en el este, se descuidaba el sur, esto es, África que ha pasado siempre por ser la gran ignorada estratégica de EEUU con contadas excepciones, como evidencia la connivencia con Marruecos para que siga ocupando ilegalmente el Sáhara Occidental, lo que le abre la puerta a Washington al Magreb.

¿Y España, qué pinta en esto? Parece evidente que desde un punto de vista geográfico, es el mejor enclave para situar recursos logísticos para abordar África… y de paso, ganar algo de peso internacional que hemos perdido. Desde un punto de vista militar, España había sido la quinta potencia europea; ahora somos la octava, superados por Polonia, Países Bajos y Turquía, algo que les importa mucho a los de arriba. Un retroceso que ni siquiera ha podido ser frenado por el hecho de que hayamos aumentado nuestro gasto militar más de un 35% entre 1986 y 2012. En esos años, conseguimos pasar de estar un 36% por debajo de la media europea a superarla en 2004.

La pregunta aquí es ¿para qué tanto gasto en Defensa? Y, sobre todo, ¿en Defensa? En realidad, la OTAN ha actuado en los últimos tiempos más ofensiva que defensivamente. Sus últimas actuaciones en África han generado mayor inestabilidad e, indirectamente, el crecimiento explosivo del yihadismo que ahora explota en Occidente. A ello se suma, además y tal y como apuntaba en mi última entrada, el éxodo de refugiados, ante lo cual Bruselas parece preocuparse más por que no lleguen a las costas europeas que por sus propias vidas. De todo ello, España es cómplice y, quizás, debería preguntarse si debe seguir en esa línea que, además, nos pone una diana ante enemigos externos.

Así que, ¿para qué tanto gasto en defensa? En realidad, para servir a los intereses de EEUU, que en lo que África se refiere, ahora mismo, anda más preocupado por que el yihadismo no se extienda, no ya tanto al otro lado del Charco como de una manera abierta a las monarquías del Golfo, lo que desembocaría en una crisis energética mundial de dimensión incalculable, empoderando entonces a ‘archienemigos de Occidente’ como Venezuela o Rusia.

El Gobierno de España es servil, miope y con un complejo de inferioridad que suple con ‘titulitis’ aguda. Lo hemos visto con el millón de euros que García Margallo gastó en su campaña para conseguir estar en el Consejo de Seguridad de la ONU y, de nuevo, ¿para qué? Para que, por ejemplo, en las reuniones que estos días están teniendo lugar para analizar el conflicto del Sáhara y el papel de la MINURSO, que sigue sin velar por el respeto a los Derechos Humanos, España vuelva a eludir su responsabilidad histórica.

Con los nuevos enclaves de la OTAN sucederá algo parecido. Seremos meras marionetas al servicio de EEUU, que para eso es la que aporta los dos tercios de la financiación de la Alianza. El Sahel puede convertirse en el próximo Afganistán con ese cóctel explosivo de terrorismo, inmigración irregular, tráfico de drogas, armas y personas y, especialmente, por esa desfachatez de Occidente de dejar a un lado su responsabilidad en la generación de todo eso, bien a través del pasado colonialismo, del neocolonialismo o, directamente, por las incursiones militares que EEUU y la OTAN han llevado a cabo maquillándolas de causas democráticas cuando en realidad buscaban recursos naturales.

La respuesta de la Alianza para eso es su objetivo de Fuerzas OTAN 2020 y su defensa inteligente (smart defense) que vende como unos ejércitos modernos y especializados por países que operen conjuntamente ante posibles amenazas. La realidad es que no son pocos los ministros de Defensa que abrazan esa defensa inteligente para repartir gastos o, incluso, para hacerse con un pellizco presupuestario o, directamente, con capacidades militares que no tienen ahora. Y mientras, EEUU, reforzándose para su asalto africano. En toda Defensa Inteligente tiene que haber bobos; España actúa como tal. Falta saber en qué grado de necedad realmente estamos incurriendo.

N. de la R.
Este artículo, que también pueden ver en Publico y Posos de Anarquías, se publica con la autorización de su autor.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826