España, 29-09-2016

Acerca de Cataluña y de estas elecciones

Josep Jover

Josep Jover

Cataluña (España)
Josep Jover (26/9/2015)
En Navidades, con la familia fuimos a ver el musical que los Sres. (no me atrevo a llamarles chicos) de Polònia (Minoría Absoluta), nos regalaron. Para los que no lo sepan, Polònia es un espacio en TV3 de ácida crítica política. Cada jueves, no dejan títere con cabeza.

No entraré en la parte de crítica artística porque no es mi tema. Me lo pasé muy bien, y punto. Pero sí entraré en la parte de ridicularización de los personajes de la política catalana que fueron apareciendo.

Desde momentos antes de empezar la función, en que la voz de Pujol nos invitaba a apagar los móviles, vigilar las carteras y enviarnos a la mierda de parte de su Sra. Marta, hasta la llegada de Artur Mas con música del “Hossanna” de Jesucristo Superstar o a la patética imagen de Junqueras vistiendo de rey, fue desarrollándose una parodia que, en otros lugares, y de no ser por ellos, se tacharía de cruelísima. Afloraban a borbotones las miserias de dieciséis prohombres (y promujeres) de la política y la sociedad catalana. Jocoso fue, sí,… pero también hecho con bisturí del cirujano, sin dejar de enseñar ninguna de las vísceras.

Al acabar, y revisadas las carencias que realmente tiene cada sujeto público, salimos todos perdonando muchas de sus miserias y la mayor parte de sus errores. Es decir, viendo la exagerada dura crítica y el esperpento, sentimos complicidad y cariño hacia los personajes reales. Lo que podríamos definir, casi, como una variante del “síndrome de Estocolmo”.

Traspuesta la idea a la sociedad actual, ésa es una de las explicaciones de la solidez sociológica de los “prima donna” políticos catalanes. La crítica diaria, es severa, dura, irónica y pública, y lo que es más interesante para el caso, se mezcla lo justo con lo injusto, lo cierto con la propaganda destructiva. Al revés de lo pretendido, eso los hace más de la familia, no en el sentido mafioso del término, sino en el entrañable. De ello, que una crítica venida de fuera de la “familia” siempre sonará interesada, incompleta o fraudulenta. De ello también que, a veces, los beneficiados caen en  la ridiculez y el espantajo, hablando, por ejemplo, de “los de casa”.

“Nada es mejor para gestionar y conseguir el liderazgo compacto de un grupo heterogéneo, que una crítica pública, dura, externa e injusta sobre uno mismo”.

Hasta ahora, en el resto de España, el fenómeno explicado, propio también de una sociedad adulta, ha sido imposible de reproducir. Los intentos que se hicieron, tanto por parte de la factoría del “Minoría Absoluta”, como del “Terrat”, no sólo no tuvieron éxito, sino que los poderes políticos se lo tomaron mal, muy mal. Y afloraron comentarios absolutamente racistas contra esos «cómicos catalanes que aprovechaban los medios para insultar la inteligencia de los españoles». No hay mejor prueba, que la censura reciente de los gags de Mariano Rajoy en los programas televisivos de José Mota. Tampoco hay mayor prueba en contrario, que el trailer electoral de la CUP.

Pero ese “síndrome de estocolmo” no nos ha de hacer olvidar que en la principal candidatura “aglutinada” están los que con mano de hierro recortaron, privatizaron, se aprovecharon y hasta se vendieron nuestros datos; sin olvidar vergonzosas acciones de uso indebido y abusivo de la fuerza policial, que hemos sufrido casi en cada desahucio. A muchos de ellos, francamente, no les compraría un coche usado.

Tampoco la segunda gran candidatura de aluvión da más de sí, intentando ser independentistas, sin serlo, cuando sus dirigentes mayoritariamente lo son… pero al mismo tiempo quieren estar a bien con las estrellas mediáticas de la izquierda, mientras miran los estudios del CIS y otras encuestas electorales que grupos mediáticos van sirviendo, perfectamente “matizadas”, para que la gente coja vértigo, y se vote según los intereses del llamado “lobby del Puente Aéreo”, cuyo promotor acaba de aceptar una condena de dos años por fraude fiscal y blanqueo de capitales y no han podido evitar que el “Cercle de Economía”, su buque insignia, acepte ya un referéndum de autodeterminación.

De los partidos financiados desde el Estado Español, no vale la pena ni comentar, por su colección de actos prepotentes y antidemocráticos, que acreditan que la afamada transición fue un trapicheo y que los españoles, en el 76, por olvidarse del franquismo, si les dan a votar la guía telefónica, la votan con mayoría absoluta.

Pero unos y otros, juegan al juego de continuar siendo los únicos “sacerdotes” que pueden acercarse al altar de la “democracia” e interpretar sus resultados. Y eso ya no puede continuar así, porque los ciudadanos ya somos adultos, y podemos decidir si pertenecemos o dejamos de pertenecer sin que ningún “mossén” de los que asoman por las tertulias, nos lo diga; porque tenemos desde el #15M las herramientas para una democracia y control de los políticos más directa, es preciso que se cambien impresiones y discursos, por razones. Y parece que las razones, el “con-vencer” está reñido con nuestros actuales políticos dispuestos sólo a “vencer.”.

Esa idea ha de estar presente en estos comicios electorales del #27S. Y más cuando una de las partes, la unionista, ha acreditado serios desvíos antidemocráticos… desvíos de los que la otra, TAMBIÉN se ha aprovechado.

N. de la R.
Del extenso curriculum vitae de Josep Jover, extraemos que es abogado de reconocida fama, profesor y director del bufet Estudis Jurídics.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826